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De política
Patente de corso
El PARLACEN sostiene a una organización
dedicada a mantener la inmunidad de gobernantes que abandonan el
sillón presidencial después de haber atormentado infamemente
a sus pueblos
José Montano
Solís estaba en la obligación de enviar al PARLACEN
una nota reclamatoria debidamente apoyada por el expediente de marras
levantado en contra de Martinelli Corro.
Cuando don Gerardo Solís se convenció o lo convencieron
de que, finalmente, podía incoar un expediente político
legal en contra de su excelencia Ramón Martinelli Corro,
llámese Cambio Democrático, olvidó que no es
a cualquier embajador pagado por la Cancillería a quien se
le podría quitar su colchón-inmune y mucho
menos si su excelencia representa a la patria boba ante el flamante
Parlamento Centro Americano (PARLACEN).
Mientras don Ramón se divertía viendo a don Gerardo
irse a contravía pidiéndole a la Asamblea Legislativa
de Panamá el levantamiento de su inmunidad, dentro del PARLACEN
se tejía una telaraña capaz de asegurarle a don Ramón
mucho más conforte y tranquilidad, alejándole, incluso,
de los magistrados del Tribunal Electoral que por secula seculorun
se han declarado impedidos para pronunciarse sobre las quejas de
don Gerardo convertida en un expediente que se mantiene estancado,
sin apuros, en la Secretaría General tribunalicia.
Dos párrafos sarcásticos son suficientes para ingresar
a uno de los más graves hechos de la politiquería
centroamericana-panameña que por años sostiene a una
organización dedicada a mantener la inmunidad de gobernantes
que, como denominador común, abandonan el sillón presidencial
después de haber atormentado infamemente a sus respectivos
pueblos y naciones.
La región política ha llegado a tremendos
estados de corrupción, que ya ni se inmutan por lo que ocurre
en un PARLACEN, cuyos diputados se cobijan bajo un manto supranacional,
como me dijo ayer sin tapujos ni ambages el portavoz de esa organización,
tras confirmarme que toda querella legal que requiera el levantamiento
de la inmunidad de sus sátrapas está por encima del
Estado reclamante y solo surte efecto al socaire de sus reglamentos.
Fue por eso que la Comisión de Credenciales de la Asamblea
Legislativa de Panamá archivó, por no ser de
su competencia, un pedido del fiscal Electoral, Gerardo Solís,
quien reclama ante los tribunales a un político como Ramón
Martinelli Corro, y no a un sobrehombre amparado por
todo tipo de inmundicias estatutarias por las que se rige el flamante
PARLACEN.
Pero aquí no termina el encierro del gato. Hay
mucho más.
El fiscal electoral levantó su expediente, lo envió
a la Secretaría General, e inmediatamente hizo uso de sus
vacaciones. ¿Se desconectó? El incidente hubiese pasado
desapercibido si su despacho hubiese realmente terminado el caso,
para entonces enviarlo a los magistrados. Pero no fue así.
Solís tenía que saber que Martinelli Corro se maneja
dentro de una instancia que juega con sus reglas propias y, mucho
más, cuando se trata de una organización creada, fundamentalmente,
para proteger a sus diputados de cualquier acción
extramuros.
Es inconcebible que el fiscal Electoral no actuara en la dirección
que el PARLACEN pudiera permitirle, aunque sea, montar el show
.
Solís estaba en la obligación de enviar al PARLACEN
una nota reclamatoria debidamente apoyada por el expediente de marras
levantado en contra de Martinelli Corro. Esa documentación
tendría que ser analizada, por fuerza reglamentaria, por
la junta directiva del PARLACEN tras lo cual, por lo menos, se verían
obligados a emitir un pronunciamiento.
Pero nada de eso ocurrió, razón por la cual la junta
directiva del PARLACEN no se inmutó. Ahora ya es tarde. ¿Por
qué tarde? Pues porque mientras las autoridades panameñas
jugaban a la patria boba, ese organismo eligió el 22 de octubre
su nueva junta directiva y, ¿qué cree usted que ocurrió,
mi querido lector? Simple y sencillo. Ramón Martinelli Corro
fue electo, junto con otros tres diputados, vicepresidente del PARLACEN.
Si el asunto era difícil antes, díganme hoy si ese
esperpento de organización será capaz de iniciar un
proceso en contra de uno de sus, ahora, pundonorosos vicepresidentes.
Especial para La Prensa
¿Para qué
sirve el PARLACEN?
Es preocupante que la institución centroamericana
esté auspiciando la impunidad de sus miembros
José Blandón Figueroa
Recientemente, hemos sido testigos de la solicitud efectuada por
la fiscalía Electoral de la República de Panamá,
para que le fuera levantada la inmunidad al diputado Martinelli,
miembro del Parlamento Centroamericano (PARLACEN). Para efectos
del presente análisis, no tiene mayor relevancia si el diputado
Martinelli es o no culpable de los hechos que se le imputan. Lo
realmente importante es dilucidar quién tiene la facultad
de levantarle la inmunidad a un diputado del PARLACEN.
En este sentido, al declinar la Asamblea Legislativa la competencia
para analizar el levantamiento de la inmunidad en mención
-que muchos consideraban correspondía a la Comisión
de Credenciales, Justicia Interior, Reglamento y Asuntos Judiciales-
y al asumir la competencia el propio PARLACEN, en virtud del Tratado
Constitutivo que le da vida jurídica, surge la interrogante
de si esta medida no representa un aval a la impunidad de los funcionarios
electos para integrar esa institución.
¿No es realmente preocupante el hecho de que Panamá
no cuente con una autoridad que sea competente para levantar la
inmunidad a estos funcionarios? Más aún, ¿estamos
acaso ante una renuncia a nuestra soberanía frente a la posibilidad
de que el PARLACEN esté en capacidad de definir si la República
de Panamá podrá, a futuro, juzgar o no al presidente
y vicepresidentes de la República solo por estar dispuesto
en su Tratado Constitutivo que estos, al salir de su cargo, son
miembros plenos de este Parlamento?
Si bien es cierto que no he examinado a profundidad el texto del
Tratado Constitutivo del PARLACEN, considero que, independientemente
de la interpretación correcta de la normativa jurídica
aplicable, debiera existir una instancia, a nivel nacional, que
goce de la autoridad y facultades necesarias para ser competente
y decidir sobre este tema en particular. Al fin y al cabo, se trata
de funcionarios panameños, electos en Panamá, para
representar a Panamá.
En este orden de ideas, e independientemente del delito que se
impute, es preocupante el hecho de que este grupo de personas, escogidas
por el sistema de listas, que es una forma de elección popular
indirecta, y de quienes no se percibe mayor trabajo realizado, estén
auspiciando la impunidad de sus miembros y asumiendo, en alguna
medida, posiciones desafiantes como podría considerarse el
hecho del reciente nombramiento del diputado Martinelli dentro de
la directiva de este Parlamento. Y reitero, no hago valoración
alguna sobre los cargos que se le imputan a este, pero me parece
que, sin mediar una solicitud formal de las autoridades panameñas,
ya se han pronunciado negativamente, ya que resulta difícil
creer que permitirán la investigación y juzgamiento
penal de un miembro directivo de este cuerpo colegiado.
Es un hecho que la comunidad nacional se pregunta insistentemente
para qué sirve el PARLACEN. Bueno, ahora sabemos que el PARLACEN
sirve para la impunidad a quienes pertenecen a ese órgano.
Ahora bien, sería bueno saber si sirve para algo más.
Legislador de la República
Frases de la semana
Spadafora es perfecto para el
cargo, Mireya...
La presidenta de la República, Mireya Moscoso, explicando
alas pretensiones del ex ministro Spadafora de convertirse en magistrado
de la Corte Suprema.
..el
Estado es dueño de los certificados y tiene que darle respuesta
a las solicitudes de la presidenta....
El director del Tránsito, Pablo Quintero Luna, justifica
la concesión de cupos políticos a transportistas.
Lo que ellos opinan
Milton
Henríquez
Secretario general del Partido Popular
La Asamblea ha actuado en derecho ya que, de acuerdo con el Tratado
Constitutivo del PARLACEN, es a ese organismo al que le compete
levantar la inmunidad. Es como si se le pidiera al Consejo Municipal
de Panamá que le levantara la inmuni-
dad a un legislador electo en el distrito capital; son competencias
distintas.
Oydén
Ortega
Abogado y docente
Es una potestad de la Asamblea, como parte de sus funciones judiciales,
conocer de las denuncias contra sus miembros y levantarles la inmunidad
en determinados casos para que sean juzgados. Sin embargo, por tratarse
de un miembro del PARLACEN, pudiera entenderse que la Asamblea no
tiene tal atribución.
Foro ciudadano
La impunidad es un efectivo caldo de cultivo de la corrupción.
Los gobernantes piden las pruebas, pero cuando se producen, como
en el caso del cobro de cuotas para Cambio Democrático a
los empleados del IDAAN, surgen entelequias legales como la inmunidad
parlamentaria. En resumen, más impunidad.
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