Panamá, 23 de octubre de 2001
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Te cuadras o te cuadras

En esta guerra, yo soy enemigo del terrorista y el terrorista tiene que sentirme a mí como su enemigo

Pedro Ernesto Vargas

En la vida hay momentos críticos, situaciones vitales, condiciones éticas, en que “te tienes que cuadrar”. Nadie te pide que no te equivoques al optar, pero te tienes que cuadrar. Hay que cuadrarse con respecto al narcotráfico, sus métodos, sus propósitos, sus víctimas y sus victimarios. Hay que cuadrarse con respecto al aborto, a la eutanasia, a la reproducción asistida, a la manipulación genética. Hay que cuadrarse con los sistemas políticos, los estilos de gobierno, los partidos políticos, con las teorías y las prácticas económicas, con las religiones. Las posiciones intermedias, neutrales, indiferentes pueden revelar pusilanimidad o cobardía, no importa el argumento o el camuflaje esgrimido. En estas situaciones no vale la prudencia, siempre y cuando se viva en un sistema de libertad y respeto a la dignidad humana.

Hoy tenemos que cuadrarnos con respecto al terrorismo. Yo me cuadro contra los terroristas. Y lo estoy, hace rato, aunque no haya sido tan obvio. Pero ahora es necesario que afrontemos con verticalidad, severidad y visibilidad, el embate salvaje e indiscriminado que, a pesar de ser su insignia e identificación original y originaria, se convierte, por primera vez, en una seria amenaza para la libertad y la civilización universales; imperfectas sí, pero no peor que en donde se cuece la irracional conducta del terrorista.

Aquellos que creen que al cuadrarse contra el terrorismo los identificarán con “los yanquis” y prefieren callar sencillamente, están equivocados y tienen que definirse, porque de otra manera pasarán como pro terroristas y creo que no necesariamente es así. Además, yo puedo criticar conductas norteamericanas de su política exterior o de su política interior, pero no soy yo quien las va a cambiar. Esa responsabilidad le compete al pueblo y al electorado norteamericanos. Y este momento no es ese, no es tiempo electoral; ahora hay que cuadrarse en favor o en contra de la posición norteamericana contra el terrorismo internacional; ahora es tiempo de guerra.

Aquellos que se refieren reiteradamente al historial de terrorismo entre los hoy dignatarios de Israel y lo critican ácidamente, pero no traen a colación el mismo historial de las otras partes del conflicto en el mundo árabe y, aun más, no toman partido en esta lucha que hoy lidera el Gobierno y el pueblo estadounidense, o son terroristas o están con los terroristas. Estos solamente critican el terrorismo cuando no está de parte de su ideario político. Asunto muy serio y delicado por cuanto acepta el método con tal de lograr los fines. Además es muy fácil decir “esta boca no es mía”, cuando no se sufre en carne propia el resultado de la actitud de bestias que algunos hombres celebran.

¡Claro que me molestan “las muertes injustas” de esta guerra; “las muertes innecesarias”, “las víctimas inocentes”. Pero me molestan las de los dos bandos o las que aparecen en el fuego cruzado. Por qué alzar mi estridente grito contra el ataque a las posiciones de los terroristas protegidos por el gobierno talibán de Afganistán y callarme cuando ese gobierno patrocina y entrena terroristas. Por qué enmudezco, no de espanto, mientras veo el incendio, la destrucción inmisericorde y el asesinato de miles de gentes que no están en guerra, como ocurrió el 11 de septiembre en varias ciudades de Estados Unidos.

Cuando solamente me quejo de un lado, también estoy tomando partido y me descubro o me encubro.

Digámoslo claro, estoy contra o estoy en favor del terrorismo. Porque en esta guerra, yo soy enemigo del terrorista y el terrorista tiene que sentirme a mí como su enemigo. Pero así de claro tenemos que estar y entonces, pegar con precisión al blanco.

El autor es pediatra neonatólogo

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