El perpetuo forastero
La experiencia del poeta
en el frente de batalla influyó enormemente en la forma como percibía
la vida, el amor, y su propio oficio poético
Errol E. Caballero
ecaballero@prensa.com
|
|
Título de la obra: Apollinaire
antología
|
Como tantos otros poetas nacidos en la segunda
mitad del siglo XIX, la vida de Guillaume Apollinaire estuvo signada
por la búsqueda de aventuras, a veces trágicas, otras paradisíacas,
mas siempre delirantes.
Heredero de Baudelaire, Verlaine, Rimbaud,
en fin de la “poesía maldita” que floreció en suelo francés durante
el siglo XIX, Apollinaire fue uno de los primeros poetas en cantarle
a la modernidad, a los aviones, los trenes, los proyectiles disparados
por los morteros y cañones en el frente de batalla, a la novedad
del teléfono y el fonógrafo, etc.
Errante y nostálgico, pero siempre lleno
de vitalidad, Apollinaire recorrió toda Europa y parte de Estados
Unidos. En algunos de sus poemas quedaron plasmadas sus experiencias
de viajero irredento, de un hombre que compulsivamente visita “ciudades
que giraban todo el día/ Y de noche vomitaban el sol de las jornadas”,
y que llega incluso a lamentarse en sus versos que le debe 300 francos
a su casera, pero que prefiere “cortarse el atributo antes que pagarle”.
Estos cantos de fuga, seguramente escritos
en su mayoría en cuartos de hotel (en donde solicita 'para siempre
una habitación por semanas') o en el vagón de un tren que pareciera
deslizarse a la misma velocidad que la vida, han sido recogidos
en la obra Apollinaire antología, que forma parte de la Colección
Visor de Poesía.
La selección recoge varios poemas de las
principales obras del bardo, entre ellas Alcoholes, Caligramas,
y El vigía melancólico.
Amor/proyectil
Tanto fue el ansia de aventura de Apollinaire,
que el vate llegó incluso a enlistarse en las filas francesas durante
la Primera Guerra Mundial, en la cual fue herido en 1916.
Más allá de la herida física, el verdadero
estigma que dejó este conflicto fue mucho más sutil, pero asimismo
indeleble.
Definitivamente que su experiencia en el
frente de batalla influyó enormemente en la forma como el poeta
percibía la vida, el amor, y su propio oficio poético. Esta visión
quedó matizada en soberbios poemas como Resplandores: “Los proyectiles
danzan las bombas estallan y los resplandores aparecen / Mientras
se eleva la sencilla y ruda sinfonía de la guerra / Así en la vida
amor mío apuntamos nuestro corazón y / nuestra atenta piedad/Hacia
los resplandores desconocidos y hostiles que orlan/el horizonte
lo pueblan y nos dirigen / Y el poeta es el observador de la vida
e inventa los innumerables / resplandores de los misterios que es
preciso señalar / Conocer oh Resplandores oh mi querido amor”.
Apollinarie saca la batalla de las trincheras
y la sitúa en un contexto mucho más amplio, de alcances verdaderamente
cósmicos: “La ametralladora toca una especie de fuga... / Como un
astro perdido que busca sus estaciones/Corazón obús estallado silbabas
tu romanza / Y tus mil soles vaciaron los arcones / Que los dioses
de mis ojos llenaban en silencio... / Los obuses maullaban un amor
hasta morir... / El megáfono grita... Alargad el tiro amor de vuestras
baterías / Balance de las baterías pesados címbalos / que agitan
los querubines locos del amor / en honor del Dios de los Ejércitos...
/ Virilidades del siglo en que estamos / Oh cañones / Cartuchos
estallantes de los obuses del 75 / Repicad piadosamente”.
La letanía a Marte se transmuta así en un
verdadero canto universal, en donde el amor se erige en el general
que guiará a los ejércitos que repoblarán el planeta después del
apocalipsis redentor: “Y más tarde cuando la peste haya purificado
la tierra / En dulce paz viviremos los bienaventurados hombres /
Apacibles y puros pues los lagos y los mares / Serán suficientes
para lavar la sangre de las manos”. Entonces y, solo entonces, cuando
las seductoras llamas del holocausto se hayan extinguido, podremos
los hombres entonar el paradisíaco himno del porvenir.
Además en revista
•
Mujeres, Ionesco y diversión
•
Okri, un niño espíritu
•
El perpetuo forastero
•
Cela se repite
•
La diversidad del idioma
•
Cinco voces reviven a los genios
•
El segundo Booker de Carey
•
¿Es español o castellano?
•
Miguel Delibes es Valladolid
•
Identidad en evolución
•
Kusturica rodará film de amor
•
Rahab: la ramera de Jericó y el cordón de grana
•
El humor como bálsamo
•
Regás gana el Planeta
•
Pavarotti queda absuelto de fraude fiscal
•
Murió Bozo
•
Milanés conquistó México
•
Absuelven a Charly García
•
Raíces: Se extienden las raíces
|