Panamá, 17 de octubre de 2001
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Atentado contra Pacora

María Eugenia G. de Guardia

Ya la comunidad de Pacora pagó con creces su cuota ecológica para bienestar del país. Espejo de ello es su río Pacora. Sin embargo, ahora el Gobierno quiere atropellar más a la población pacoreña, imponiéndole una termoeléctrica que beneficiará solo a los inversionistas y que es rechazada por la población.

La obvia contaminación atmosférica que causará esta termoeléctrica, acarreará problemas a la salud de quienes allí habitan. Además, se producirá la devaluación del área, atentará contra el turismo, la agricultura y se producirán aún más daños al río Pacora.

Todos estos hechos obligan a señalarle al Gobierno el gratuito desastre que obtendremos los pacoreños; mientras que las ganancias de la termoeléctrica solo serán para aquellos inversionistas extranjeros que multiplican sus ganancias, mientras nos hacen daño.

¿Dónde está el análisis costo-beneficio que obliga a tomar decisiones gerenciales? El costo es el daño, mientras que el beneficio es solo para el empresario. ¿Cómo puede el Gobierno imponernos semejante desgracia, a sabiendas de que existen tecnologías limpias que pueden ser utilizadas?

Con un profundo grito de tristeza llamamos la atención al gobierno de turno, por la injusticia que está por producirse.

Lo cierto es que el desgreño administrativo del IDAAN se puede arreglar con respaldo económico y un director honesto y profesional como el actual. Tener una actitud responsable por la protección de las fuentes naturales de agua es una tarea vital e imprescindible para la Institución responsable de brindar el líquido de la vida a los panameños.

La obligación de velar por las fuentes de agua le toca al Ejecutivo. Así, el artículo 262 del Código Fiscal faculta al presidente de la República para acabar, de inmediato, con las concesiones que puedan afectar estas fuentes, como es justamente el caso de las canteras enquistadas, en terrenos colindantes al río Pacora.

No se necesita dinero, solo una firma presidencial para eliminar todas las concesiones y canteras aledañas al río Pacora, y proteger así una importante fuente de agua. Es incomprensible que a pesar de los diez años ininterrumpidos de lucha para salvar al Río Pacora, persistan todavía las concesiones y canteras ubicadas en terrenos colindantes al río Pacora; máxime cuando se han señalado hasta la saciedad las ilegalidades de esas concesiones y canteras. Solo la buena voluntad presidencial acabará con las prebendas llamadas “concesiones”.

La falta de atención gubernamental al desastre que acontece con el río Pacora, causa daños irreversibles. Cada día que transcurre, bajan los niveles de agua del río. ¿Cuál será el costo ecológico y económico que tendremos que pagar por no solucionar el problema de las extracciones de minerales en Pacora?

La contaminación del río Pacora sigue su curso; ahora agravada por las invasiones de tierras, donde los tentáculos de las empresas de Shahani extrajeron material, más allá de los límites permisibles.

Ahora, al hablar de una nueva planta potabilizadora para Pacora, no se centra la atención en el desastre de ese río que se va, mientras lo siguen contaminando. El IDAAN tendrá así que pagar el alto costo de potabilizar el agua con químicos; costo que por supuesto será facturado al usuario.

La Línea de Oriente por su parte, traerá agua desde Chilibre hasta la 24 de Diciembre, corregimiento de Pacora, a sabiendas de que el río Pacora, según informe del IDAAN (octubre de 1991) es la fuente de agua por excelencia de todo Panamá Este, y cuyo costo de producción sería de solo cuatro millones de balboas. A pesar de esto, se decide traer agua desde Chilibre, a un costo de 17.4 millones de balboas. Esto demuestra una cadena de irresponsabilidades de los gobiernos que han dejado al río Pacora en franco deterioro, mientras pregonan el esfuerzo que se hace para llevar agua a las poblaciones que, al final, deberán pagar el elevadísimo costo del agua.

La lógica irracional que impregna la decisiones gubernamentales, hacen pues que se tomen decisiones más costosas y se benefician los señalados amigos de los gobiernos de turno.

Tanto la termoeléctrica, como el desastre del Río Pacora, son muestras palpables de que lo racional no funciona; de allí solo se puede concluir que la corrupción es la culpable de tanta barbarie.

La autora es vocera de la defensa del Río Pacora


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