Homenaje póstumo a Manuel de Jesús Sagel L.
Hay algo en el devenir de la existencia de mi esposo que quiero resaltar: demostró una admirable capacidad para labrar un porvenir próspero para los suyos
Deyanira R. de Sagel
La existencia humana recorre una trayectoria igual para todos; nace, crece, desarrolla sus facultades innatas y adquiridas y muere.
En este período de tiempo (corto para unos, largo para otros), el nacimiento de un ser humano es un acontecimiento de gozo, es maravilloso desde todo punto de vista; la muerte de un ser querido es algo muy triste y doloroso, saturado de un inexplicable misterio que los cristianos aceptamos con fe y resignación.
En el ciclo de crecimiento y desarrollo del hombre como ser social, se va configurando su personalidad, se va enriqueciendo su inteligencia, perdurándose en sus obras, desenvolviéndose en el ámbito socio-cultural y económico en el que le toca actuar, para producir bienestar o maldad.
Todas estas reflexiones han venido a mi mente durante estos días transcurridos desde el deceso de Manolo, mi esposo, compañero de mi vida por más de medio siglo. Su fallecimiento era inminente después de tantos momentos críticos que superó durante los últimos años, con gran valentía y sorprendente estoicismo; pero esa condición no ha atenuado la tristeza que me ha invadido ante su partida, y el vacío que ha dejado en mi familia.
A través de sus 75 años de vida, tengo que expresar mi orgullo y admiración por él, y catalogarlo como un ejemplo viviente de hombría de bien. Este elogio (mejor dicho, es una verdad), lo uno a las muchas ponderaciones vertidas sobre la personalidad de Manolo, a través de la radio, durante sus honras fúnebres, en las diferentes resoluciones dictadas por organismos gremiales, cívicos, culturales y educativos; por medio de tarjetas, mensajes electrónicos, visitas y llamadas telefónicas, todos recibidos con mucha gratitud.
Pero hay algo en el devenir de la existencia de mi esposo que quiero resaltar: él demostró, en todas sus acciones, una admirable capacidad para labrar un porvenir próspero para los suyos, en base a su propio esfuerzo, en su amor al trabajo, a su gran optimismo y a la confianza que siempre tuvo en la actividad comercial de la empresa privada. Luego de finalizar sus estudios secundarios en el Nido de Aguilas, ingresó a la Universidad Nacional, donde obtuvo varios títulos: Pre-Medicina, Licenciatura en Biología y Química, y Licenciatura en Farmacia. Conjuntamente con las responsabilidades que le exigía su preparación científica universitaria trabajaba arduamente en empresas internacionales de medicamentos, distribuidoras de los mismo en nuestro país (Squibb, Fisons, Pfizer, Made).
En 1960 fundó su propia empresa distribuidora de Productos Farmacéuticos y Afines, Representaciones Sagel, S.A., a la que le dedicó grandes esfuerzos por más de 25 años. Como empresario, siempre fue justo, honesto y de extremada sensibilidad social; compartió su arduo trabajo con actividades cívicas y de ayuda a los más necesitados. De 1955 a 1965 fue miembro de la Cámara Junior de Panamá; en 1965 fungió como presidente de esa asociación cívica. En 1967 fue presidente del Colegio Nacional de Farmacéuticos, del cual fue socio fundador; la hermosa resolución de éste, su querido gremio, en ocasión de su deceso, reconoce su gran acción en el mismo. También fue miembro de la Cámara de Comercio en la década del 70; se desenvolvió activamente en la Asociación de Representantes y Distribuidores de Productos Farmacéuticos (A.R.E.D.I.S.), formando parte de su directiva en varias ocasiones. En 1967 entró a formar parte del Club de Leones de Panamá, invitado y apadrinado por nuestro muy apreciado hermano León y ex director Internacional, el Lic. Clarence Márquez; enseñó a sus hijos la satisfacción íntima del dar, y nuestra familia se unió desde entonces, a la gran familia leonística, en su gran labor social basada en la solidaridad humana.
Compartí con él sus actividades de empresario y ciudadano comprometido con el quehacer progresista de su terruño; tuvimos una vida familiar rica en vivencias de días felices, algunos menos felices, otros de zozobras y de constantes plegarias por su salud; pero toda su existencia llevó siempre el sello de la alegría y deseos de vivir. Su largo período de sufrimiento lo supo manejar con aceptación cristiana y sus acostumbradas gotas de buen humor. Su responsabilidad personal y social fue, en suma, una responsabilidad ante Dios.
He recorrido mentalmente los pasos desandados por él durante su útil existencia; no me queda más que cerrar los ojos, bajar la frente, y susurrarle a Dios: “está bien, terminó el combate; ya no hay más milagros; que su alma descanse en paz”.
Además en mundo
•
Homenaje póstumo a Manuel de Jesús Sagel L.
•
Elegía por Marcos Generoso de Obaldía
•
Misiles alcanzan sede de Cruz Roja
•
Aviones AC-130 inician operación en Afganistán
•
Carta enviada a Daschle contenía ántrax
•
Escasea medicamento contra ántrax en EU
•
Rusia cuenta con cepas de ántrax para producir vacunas
•
Sistema antiarmas biológicas
•
EU pide cese del terrorismo en Colombia
•
Las FARC levantan 'paro armado'
•
Interrogan a dos ex agentes de Pinochet
•
Líder de la oposición duda que De la Rúa culmine su mandato
•
La SIP rechaza presiones de EU a los medios de prensa
•
Alemán fustiga a Ortega
•
Capturar o matar a bin Laden no bastará, según expertos
•
Bin Laden 'es invisible', dice uno de sus hijos
•
Vínculos entre el visionario sin rostro y bin Laden
•
Una pareja británica procrea un ser humano de “diseño”
•
Annan rebaja de nuevoel presupuesto de la ONU
•
Sínodo pide gestión financiera transparente
•
Relevan a alto militar ucraniano
•
Creen que el talibán está desarmado
•
Colin Powell pide paz en Cachemira, India no cede
•
Los refugiados afganos están a merced de los traficantes
•
Rebeldes afganos se retractan de pacto con rey
•
Aumenta la presión sobre Sharon
•
Sombra de bin Laden se abate sobre Oriente Medio
|