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EU deberá tener
en cuenta los intereses de todos los vecinos de Afganistán
Por Christophe de Roquefeuil
Washington, 16 (AFP) Estados Unidos
combina los bombardeos de Afganistán con una intensa labor
diplomática para conciliar los intereses de todos los vecinos
de ese país de Asia Central y formar un gobierno estable
después de la caída de los talibán.
El jefe de la diplomacia estadounidense, Colin Powell, destacó
el martes en Pakistán que la caída de los talibán
debería acarrear la implantación de un poder "amistoso"
hacia todos los países vecinos.
El portavoz del departamento de Estado, Philip Reeker, aseguró
por su lado que "la paz y la estabilidad sólo podrán
asegurarse mediante un gobierno que represente todos los intereses
geográficos y étnicos" que se manifiestan en
el gran tablero afgano.
Estados Unidos confió al director político del departamento
de Estado, Richard Haass, la misión de impulsar la acción
diplomática de Washington ante las diversas facciones afganas,
los países limítrofes y la ONU.
Una tarea sin duda ardua para desarrollar ante países cuyos
intereses suelen entrecruzarse con los de las etnias de Afganistán,
y que desde hace décadas azuzan su inestabilidad crónica.
Powell admitió que el porvenir de un Afganistán post-talibán
era una gran interrogante. "No soy adivino", pero "estamos
haciendo planes para encarar cualquier eventualidad", dijo
el secretario de Estado.
La viabilidad de un gobierno con amplia
representatividad no termina de convencer a quienes conocen el terreno.
"La idea de un gobierno ampliado es por cierto una buena idea
(...) pero es exactamente el tipo de cosa que en estos últimos
veinte años no funcionó en Afganistán",
comentó Teresita Schaffer, especialista de Asia Central en
el Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS),
con sede en Washington.
El gobierno precedente, integrado por miembros de la actual oposición
armada de la Alianza del Norte aliados con la etnia pashtún,
"no pudo mantenerse a causa de sus conflictos internos, y gracias
a ese caos los talibán llegaron al poder. No hay que repetir
los mismos errores", advierte Schaffer.
Islamabad se opone a que la Alianza del Norte, si vuelve al poder,
marginalice ahora a los pashtún -etnia de la cual surgieron
los talibán, y que tiene una presencia importante en Pakistán.
Irán, por su lado, siempre tuvo pésimas relaciones
con los talibán -musulmanes sunitas- y favoreció a
los hazaras, musulmanes chiítas como la mayoría de
los iraníes. Teherán oficia además de gran
defensor de las poblaciones de lengua persa en el mosaico linguïstico
de su conflictivo vecino.
Otros países, como Turkmenistán, Tayiskistán
y Uzbekistán, son propensos a respaldar a las diversas etnias
-y en especial a los tayikos y los uzbekos- que tienen control militar
sobre territorios cercanos a sus fronteras.
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