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La nueva amistad entre
EU y Paquistán despierta celos en la India
Por Juergen Hein
Islamabad, 16 (DPA) El conflicto en Afganistán está
deparando algunas sorpresas. El secretario de Estado norteamericano,
Colin Powell, alabó hoy la actitud "resuelta y valiente"
del presidente de Pakistán, Pervez Musharraf, mientras hace
sólo un año Bill Clinton había instado al general
paquistaní a un retorno a la democracia en ese país.
En aquel momento, el ex presidente de Estados Unidos sólo
estuvo algunas horas en Pakistán, camino a la India, donde
permaneció una semana.
Por su parte, Musharraf, quien hace dos años asumió
el poder tras un golpe militar descubrió su amor por la democracia
y tras su encuentro con Powell exigió para su vecino Afganistán
"un gobierno electo democráticamente por lo afganos".
Los atentados terroristas en Nueva York y Washington del pasado
11 de septiembre y los ataques estadounidenses en Afganistán
desestabilizaron considerablemente la piezas del tablero en los
países sudasiáticos.
Después de los ensayos atómicos en la India y en Paquistán
en 1998, Estados Unidos había renunciado a los paquistaníes
y afianzado su relación con los indios. Pero esta situación
ya quedó nuevamente superada. "Estamos realmente al
comienzo de una larga relación sobre bases sólidas",
prometió este martes Powell al gobierno de Pakistán.
Apenas se supo que los ataques terroristas tenían presuntamente
el sello del líder saudí Osama bin Laden y del régimen
talibán en Afganistán, Musharraf se puso del lado
de Estados Unidos. El general paquistaní ofreció su
cooperación y ahora recibe loas a cambio.
Mientras, en la India esta situación despierta celos; el
gobierno también quería cooperar, pero su ayuda no
se necesita. Además, los indios tenían la esperanza
de que en la lucha contra el terrorismo en Afganistán se
hiciera también una limpieza en Pakistán. En la actualidad,
sin embargo, la India ocupa el segundo lugar.
Los mismos indios señalan que su país está
sometido al terrorismo desde hace mucho más tiempo que Estados
Unidos. En la parte india de Cachemira rebeldes musulamenes luchan
por anexarse a Pakistán, con la ayuda del gobierno. Lo que
la India califica como "terrorismo más allá de
la frontera" para Pakistán es una "lucha por la
liberación".
Estados Unidos cree que en el sur de Asia se albergan dos importantes
fuentes de peligro para la comunidad internacional. Por un lado,
el terror de militantes musulmanes en Afganistán y por otro
la situación en Cachemira, que podría ser el disparador
de una guerra nuclear entre la India y Pakistán.
Durante la visita de Powell las tropas indias abrieron fuego contra
posiciones paquistaníes en la región himalaya, con
un saldo de al menos seis muertos.
India avaló estos ataques como pena por el terror que parte
de Pakistán.
Casualidad o no: el mismo día que Pakistán y Estados
Unidos manifestaban su nueva amistad el jefe de gobierno indio,
Atal Behari Vajpayee, anunciaba un viaje a Moscú. Pareciera
como si se reflotaran las alianzas de los años 80.
Sin embargo, en la región muchos recuerdan la imagen que
se tenía en aquel entonces de Estados Unidos. "Hacen
prevalecer sus intereses, si es necesario mediante la violencia
o con dinero", señala un periodista paquistaní
en el marco de la visita del secretario de Estado, quien verdaderamente
prometió créditos a Pakistán como así
también negociaciones por la deuda.
A pesar de esta ayuda no se apaciguará
el rencor hacia Estados Unidos de los ciudadanos en Pakistán
y de muchos musulmanes en la India. Cada vez más personas
se preguntan qué tienen que ver las bombas en un país
casi destruido con la lucha contra el terrorismo.
"Entretanto, en cada uno de los países con población
musulmana hay algo de Afganistán. ¨Cómo va a hacer,
cuántos países va a bombardear, George Bush?",
advierte al presidente estadounidense el periodista indio M. J.
Akbar.
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