Los amigos de Pablo
Daniel Domínguez Z.
ddomingu@prensa.com
La
amistad es un regalo divino, es como tener un segundo hermano, una
familia cuyos lazos van más allá de la sangre. Alguien que tiene
muchos de esos seres a su lado es el cantautor cubano Pablo Milanés,
un artista que ha encontrado en la música una manera de estar cerca
de la gente que lo estima.
Hoy lunes será un día histórico para el Auditorio
Nacional del distrito federal de México. Este famoso recinto será
testigo de un encuentro de artistas que admiran y quieren a una
de las voces más emblemáticas del continente americano, Pablo Milanés.
Este concierto también es la forma de presentar
por todo lo alto el álbum Pablo Querido (Universal), un disco compacto
en el que Milanés canta al lado de Milton Nascimiento, Ricardo Arjona,
Caetano Veloso, Charly García, Eugenia León, Gal Costa, Lucecita
Benítez, Armando Manzanero, Francisco Céspedes, Joaquín Sabina,
Soledad Bravo, Tania Libertad, Alberto Cortés, Fito Páez, Illapu,
Harry Belafonte, Juan Formell y los Van Van, Iván Lins, Fher de
Maná y Marco Antonio Muñiz.
Escogió México para el debut de Pablo Querido
porque es un país que “me acogió por primera vez en 1976 como ningún
otro, porque le tengo un cariño muy especial al público mexicano,
porque los aprecio profundamente y porque me aprecian”.
Han confirmado su participación los argentinos
Cortés y Páez, los brasileños Nacimiento y Lin, los mexicanos Fher
y León, el grupo chileno Iliapu, la puertorriqueña Benítez, la venezolana
Bravo y los cubanos Céspedes y Los Van Van.
Afectos
La idea de Pablo Querido surgió hace año
y medio como una continuación del disco Querido Pablo (1984 y producido
por el intérprete Víctor Manuel). Fue una tarde de abril en Montevideo,
cuando charlaba el maestro de la nueva trova con el productor Felipe
Radrigán. La iniciativa la afinó en su hogar caribeño con su esposa
e hijos, expertos en su discografía.
Por cuestión de itinerarios, este trabajo
se grabó en estudios de La Habana, México, Buenos Aires, Río de
Janeiro, Los Angeles, Madrid y Nueva York.
Dagoberto González y Milanés se hicieron
cargo de los arreglos musicales y fueron los que hicieron posible
que los artistas que acompañan al cubano se adentraran con sus respectivos
estilos musicales a temas clásicos como Yolanda, Para vivir, Son
para un festival, El amor de mi vida, La novia que nunca tuve y
Comienzo y final de una verde mañana, entre otros.
Tanto afecto puro y desinteresado lleva a
Milanés, en una entrevista telefónica con La Prensa desde la capital
mexicana, a expresar que para él la amistad es un sentimiento vital,
irremplazable. “Es una suerte, un privilegio tener tantas amistades
entre compañeros del medio”.
El autor de A mi lado y Candil de nieve está
orgulloso de que, además, el Nobel de Literatura colombiano, Gabriel
García Márquez, haya decidido leer las palabras introductorias que
aparecen en Pablo Querido. “Su aporte fue definitivo para consagrar
este disco. No habíamos soñado que tuviera un determinado prólogo
y mucho menos habíamos imaginado que Gabo haría semejante disco.
Gabo cuenta un poco la historia de cómo se hace este disco, cómo
se hace música en mi casa en La Habana y cómo una casa puede convertirse
en un universo musical para muchos amigos y todo esto lo compara
con la Torre de Babel, donde nadie se entendía y que en este bonito
proyecto todos hablan un mismo idioma”.
Recuerda que durante los ensayos de Pablo
Querido se respiraba armonía, había quien lloraba de emoción y alegría,
complacidos entre sí con las canciones y los tonos hermanados; que
Manzanero se empecinó en que cantaran Para vivir (y ni modo); que
después de las grabaciones se hacían tremendas descargas musicales
que terminaban con el alba, o que unos recibían la inspiración solo
en brazos de la noche (Sabina, Páez y García).
El sueño de Milanés es repetir en diciembre
el concierto de esta noche, pero en otro punto, en su tierra, en
el Estadio Panamericano, que tiene capacidad para más de 50 mil
espectadores.
Está feliz porque este disco coincide con
un renacimiento personal y con la llegada de su hijo menor Antonio
(el padrino es Juan Formell).
Para probar que es incansable, anunció que
antes de marzo del 2002 tendrá listo otros tres proyectos: continuará
con su serie de discos de Feeling, uno con piezas tradicionales
que se titulará Años y concluirá un proyecto de canciones mexicanas
que detuvo por este proyecto de Pablo querido. Un vigoroso renacimiento.
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