Panamá, 15 de octubre de 2001
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Los amigos de Pablo

Daniel Domínguez Z.
ddomingu@prensa.com

La amistad es un regalo divino, es como tener un segundo hermano, una familia cuyos lazos van más allá de la sangre. Alguien que tiene muchos de esos seres a su lado es el cantautor cubano Pablo Milanés, un artista que ha encontrado en la música una manera de estar cerca de la gente que lo estima.

Hoy lunes será un día histórico para el Auditorio Nacional del distrito federal de México. Este famoso recinto será testigo de un encuentro de artistas que admiran y quieren a una de las voces más emblemáticas del continente americano, Pablo Milanés.

Este concierto también es la forma de presentar por todo lo alto el álbum Pablo Querido (Universal), un disco compacto en el que Milanés canta al lado de Milton Nascimiento, Ricardo Arjona, Caetano Veloso, Charly García, Eugenia León, Gal Costa, Lucecita Benítez, Armando Manzanero, Francisco Céspedes, Joaquín Sabina, Soledad Bravo, Tania Libertad, Alberto Cortés, Fito Páez, Illapu, Harry Belafonte, Juan Formell y los Van Van, Iván Lins, Fher de Maná y Marco Antonio Muñiz.

Escogió México para el debut de Pablo Querido porque es un país que “me acogió por primera vez en 1976 como ningún otro, porque le tengo un cariño muy especial al público mexicano, porque los aprecio profundamente y porque me aprecian”.

Han confirmado su participación los argentinos Cortés y Páez, los brasileños Nacimiento y Lin, los mexicanos Fher y León, el grupo chileno Iliapu, la puertorriqueña Benítez, la venezolana Bravo y los cubanos Céspedes y Los Van Van.

Afectos

La idea de Pablo Querido surgió hace año y medio como una continuación del disco Querido Pablo (1984 y producido por el intérprete Víctor Manuel). Fue una tarde de abril en Montevideo, cuando charlaba el maestro de la nueva trova con el productor Felipe Radrigán. La iniciativa la afinó en su hogar caribeño con su esposa e hijos, expertos en su discografía.

Por cuestión de itinerarios, este trabajo se grabó en estudios de La Habana, México, Buenos Aires, Río de Janeiro, Los Angeles, Madrid y Nueva York.

Dagoberto González y Milanés se hicieron cargo de los arreglos musicales y fueron los que hicieron posible que los artistas que acompañan al cubano se adentraran con sus respectivos estilos musicales a temas clásicos como Yolanda, Para vivir, Son para un festival, El amor de mi vida, La novia que nunca tuve y Comienzo y final de una verde mañana, entre otros.

Tanto afecto puro y desinteresado lleva a Milanés, en una entrevista telefónica con La Prensa desde la capital mexicana, a expresar que para él la amistad es un sentimiento vital, irremplazable. “Es una suerte, un privilegio tener tantas amistades entre compañeros del medio”.

El autor de A mi lado y Candil de nieve está orgulloso de que, además, el Nobel de Literatura colombiano, Gabriel García Márquez, haya decidido leer las palabras introductorias que aparecen en Pablo Querido. “Su aporte fue definitivo para consagrar este disco. No habíamos soñado que tuviera un determinado prólogo y mucho menos habíamos imaginado que Gabo haría semejante disco. Gabo cuenta un poco la historia de cómo se hace este disco, cómo se hace música en mi casa en La Habana y cómo una casa puede convertirse en un universo musical para muchos amigos y todo esto lo compara con la Torre de Babel, donde nadie se entendía y que en este bonito proyecto todos hablan un mismo idioma”.

Recuerda que durante los ensayos de Pablo Querido se respiraba armonía, había quien lloraba de emoción y alegría, complacidos entre sí con las canciones y los tonos hermanados; que Manzanero se empecinó en que cantaran Para vivir (y ni modo); que después de las grabaciones se hacían tremendas descargas musicales que terminaban con el alba, o que unos recibían la inspiración solo en brazos de la noche (Sabina, Páez y García).

El sueño de Milanés es repetir en diciembre el concierto de esta noche, pero en otro punto, en su tierra, en el Estadio Panamericano, que tiene capacidad para más de 50 mil espectadores.

Está feliz porque este disco coincide con un renacimiento personal y con la llegada de su hijo menor Antonio (el padrino es Juan Formell).

Para probar que es incansable, anunció que antes de marzo del 2002 tendrá listo otros tres proyectos: continuará con su serie de discos de Feeling, uno con piezas tradicionales que se titulará Años y concluirá un proyecto de canciones mexicanas que detuvo por este proyecto de Pablo querido. Un vigoroso renacimiento.


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