Panamá, 14 de octubre de 2001
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Machado revive en un libro

Machado regresa con una obra que recoge sus cartas y escritos

Oscar Peyrou
De EFE

Madrid, España. -A lo largo de casi 900 páginas, el gran poeta español Antonio Machado (1875-1939) revive sus amistades y sus amores, sus preocupaciones y sus alegrías, en centenares de cartas y escritos diversos que acaban de editarse en Madrid.

Se trata de Antonio Machado - Prosas dispersas (1893-1936)", publicado por la editorial Páginas de Espuma con la colaboración editorial de Jordi Doménech y un completo prólogo del profesor Rafael Alarcón Sierra.

El editor ha optado con buen criterio por ordenar las cartas y escritos dispersos de un modo cronológico, por lo que el volumen -importantísimo para los estudiosos del poeta y la época en que vivió- se puede leer como una especie de diario.

Así surge un poeta preocupado por todos los acontecimientos de su entorno, tanto sociales, artísticos, políticos o económicos y la opinión que sobre ellos tiene desde sus más íntimos convencimientos éticos y estéticos.

Tal vez la parte más emotiva del volumen sean las cartas que Machado envía a su novia Pilar de Valderrama, 36 epístolas fechadas entre 1929 y 1932.

Son las únicas que tienen un contenido de íntima complicidad amorosa y “amén de un lenguaje apropiado a la expresión de este intenso contenido sentimental”, destacan por su “gran extensión, regularidad, frecuencia y afán comunicativo”, afirma Alarcón.

En las epístolas, Machado cuenta minuciosamente a su enamorada sus actividades diarias, los sitios que visita o por los que pasa, sus pensamientos y sentimientos.

Incluso anota el día de la semana, la ciudad -Segovia o Madrid- y el momento de la jornada en que le escribe la carta, así como el lugar desde el que realiza esta tarea.

El breve tiempo pasado en común -generalmente fines de semana- se idealiza en la correspondencia que gira en torno de los encuentros.

Los espacios en que ha tenido lugar su dicha son aludidos una y otra vez, convertidos en lugares sagrados donde se celebra su amor, dignos de memoria, peregrinación y conservación.

El resto de la semana, tiempo de separación, solo es resistible para Machado por el recuerdo dichoso de esos momentos y la promesa de los siguientes.

Junto a las cartas, hay escritos en los que Machado aborda asuntos tan variopintos como los toreros, el Werther, la actualidad teatral de su época, los deberes del arte y la literatura rusa.

El libro se completa con la interesante correspondencia de Machado con Miguel de Unamuno, José Ortega y Gasset, Juan Ramón Jiménez, Rubén Darío y Gerardo Diego.


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