Presentan un segundo testigo
Melvin Tivole Constanza, segundo testigo presentado por el Ministerio Público, identificó a los presuntos decapitadores
JOSE OTERO
ISMAEL HERNANDEZ
ESPECIAL PARA LA PRENSA
nacionales@prensa.com
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Los 12 implicados saludan a sus familiares mientras el bus los transportaba hacia el Tribunal Superior.
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SANTIAGO, Veraguas. —Con la oposición de los abogados defensores, ayer sábado el Ministerio Público presentó a Melvin Tivole Constanza, segundo testigo del hecho de sangre ocurrido en Playa Brava, del Campamento Playa Hermosa, en la Isla Penal de Coiba.
El quinto día de audiencia se inició a las 8:30 a.m. con una fuerte discusión entre los abogados defensores y Rolando Rodríguez, fiscal del Ministerio Público, cuando se presentó a declarar el segundo testigo, Tivole Constanza, quien no portaba en ese momento su cédula de identidad personal.
Carlos Herrera Morán, abogado particular y defensor de cuatro implicados de la masacre de Coiba, dijo que el Código Judicial establece que los testigos al presentarse a declarar deben ser plenamente identificados y esto solo se hace mostrando la cédula de identidad personal.
Herrera denunció que este segundo testigo está siendo manipulado por el Ministerio Público, ya que desde hace más de una semana lo mantienen encerrado en la celda de la Policía Técnica Judicial (PTJ) de Santiago, lo que considera ilegal, pues Tivole Constanza debe estar preso como cualquier otro detenido.
Actualmente Tivole Constanza está cumpliendo una pena de ocho años por el delito de asalto a mano armada. El día de la masacre tenía dos meses y medio de haber llegado al campamento.
Le correspondió al jurado de conciencia, como soberano del proceso, aceptar la participación de Tivole Constanza a pesar de que no estaba plenamente identificado, tomando en cuenta el Artículo 938 del Código Judicial que dice: en caso de que el testigo carezca de cédula, el juez lo admitirá siempre y cuando no exista duda de su identidad.
Ante este incidente, Edwin Alvarez, fiscal primero de Chiriquí y colaborador en esta audiencia, dijo que al parecer la defensa no tiene voluntad de encontrar la verdad, ya que se opone a que se presente a un testigo que tiene mucho que decir sobre el hecho de sangre.
“Si la actitud de los defensores es oponerse a todo, este incidente puede extenderse a otros testigos que también tienen que presentarse a declarar y algunos no contarán con su cédula de identidad personal”, comentó Alvarez.
Agregó que la identidad del testigo Tivole Constanza es fácil de establecer, pues los custodios de la Isla Penal de Coiba lo conocen muy bien y no han objetado nada contra de su persona.
Participación en masacre
Melvin Tivole Constanza, de 45 años de edad, durante sus declaraciones en el proceso judicial, dijo que viene cometiendo delitos desde los 20 años y que se ha logrado fugar unas 11 veces de la Isla de Coiba.
Relató que el 28 de enero de 1998, día de la masacre, él salió muy temprano del campamento con dos compañeros apodados “Toñito” y “Martillo”, quienes iban en busca de “vida” (comida), pues ellos eran los pescadores oficiales que servían a los miembros de la Policía Nacional en Playa Hermosa.
Cuando ellos llegaron a la playa, vieron que muy cerca, en la orilla, iba una balsa con cinco detenidos y que udo identificar que eran de la banda “Los Perros de San Joaquín”. Sus dos compañeros se asustaron mucho y decidieron regresar, sin embargo, él les dijo que “no era necesario”, pues no debía existir ningún problema.
Sin embargo, “Toñito” se fue para el campamento y a eso de las 11:30 a.m. él ( Tivole) fue a dar el aviso al cabo Víctor Marquínez de que en el mar iba una balsa con cinco detenidos. El policía no le creyó mucho, sin embargo, fue a observar, pero no pudo llegar al área porque la marea estaba alta.
Al interrogatorio de Rolando Rodríguez, fiscal de la causa, Tivole Constanza respondió que cuando él estaba pescando observó que José Quiñones Díaz (alias Beto Mafia), Johao Enrique Garcés (alias Johaito), Abel Méndez Escobar (alias Abelito man), Iván Gálvez Amanías y otros, iban correteando a Fermín Arias Rojas, supuestamente para matarlo.
Al ver esta situación, él se fue para el campamento a dar aviso corriendo detrás de Arias Rojas, quien iba desnudo y con los pies cortados por las piedras, pues en ese sitio había muchos riscos.
Cuenta Constanza que el 29 de enero de 1998, el día siguiente a la matanza, se fue a las 6:00 de la mañana en compañía del subteniente Enrique Martínez, Fermín Arias Rojas (alias None) y otros hacia Playa Brava, donde encontraron a los “tres muñecos” (cadáveres) sin cabeza y atados de pies y manos.
El testigo sostuvo que él tiene muchos problemas con sus compañeros, pese a que no pertenece a ninguna de las bandas que hay en la Isla Penal de Coiba, en La Joya y en La Joyita. Relató que estando en la cárcel de Tinajitas, uno de los detenidos de la primera galería le propinó cinco puñaladas (que enseñó al jurado de conciencia) y ha recibido muchas amenazas de muerte.
Debido a esas amenazas, envió una carta a la fiscal de Coclé, Cecilia López, con fecha del 23 de septiembre de 1999, en la que confesaba que lo atormentaba todo lo relacionado con la masacre de la Isla de Coiba.
Contó que él y su familia estaban recibiendo mensajes anónimos de la gente donde vivía (Barraza), amenazándolo de muerte si declaraba en contra de los que estaban implicados en el caso Coiba.
Por esa razón, su mamá y otros familiares tuvieron que viajar a Colombia.
Relató Constanza que la intención de las amenazas es obligarlo a declarar en favor de los 12 implicados en la masacre.
Testigos mentirosos
Tanto Matilde de Apolayo como Carlos Herrera Morán, abogados defensores, coinciden en que los dos testigos presentados por el Ministerio Público son mentirosos, y eso lo probarán a medida que avanza la audiencia.
Según Apolayo, ayer quedó demostrado que Melvin Tivole Constanza mintió, y lo que es peor ha sido llevado al proceso tardíamente por el Ministerio Público.
Apolayo sostuvo que en el proceso indagatorio, presentado al jurado de conciencia, quedó demostrado que Constanza jamás estuvo en el lugar de los hechos y que nunca vio lo que declaró, y que esa mentira no ha convencido a nadie.
Si se comparan las declaraciones de Fermín Arias Rojas y la de Tivole Constanza, ambas se contradicen, y a los dos se les puede catalogar de “grandes mentirosos”, sentenció Apolayo.
“No se debe creer nada a los testigos del Ministerio Público”, dijo Herrera.
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