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EU: psicosis del
ántrax agota reservas de vacunas
Por Gisela Ostwald
Nueva York, 13 de octubre (DPA)
Desde el 11 de septiembre el teléfono no deja de sonar en
la firma BioPort. Todos quieren comprar la vacuna contra la bacteria
del ántrax, para sí mismos, para la familia o para
los amigos.
BioPort, en Lansing (Michigan) es en Estados Unidos la única
empresa autorizada para la fabricación de la vacuna contra
el Bacillus anthracis, el agente patógeno de la enfermedad
conocida como ántrax o carbunco.
Pero la firma tiene un retraso de dos años en sus entregas.
Más aún, su único cliente es el Departamento
de Defensa, y sólo puede producir vacunas para las Fuerzas
Armadas. Aprovecha exclusivamente a los soldados estadounidenses
que van a la guerra en Afganistán u otros sitios de crisis
en el mundo.
La población civil en Estados Unidos no tiene posibilidad
de prevenirse contra un atentado terrorista con el bacilo del ántrax.
Según BioPort, Gran Bretaña es el único país
fuera de Estados Unidos que produce una vacuna contra el ántrax.
El Instituto Paul Ehrlich alemán informó recientemente
que en Rusia habría dos vacunas "posiblemente a disposición".
Tras los primeros casos de ántrax en muchos decenios, en
Florida y Nueva York, algunos estadounidenses se proveen de Cipro,
un antibiótico que, según permiten esperar los primeros
estudios, podría curar una infección con la bacteria,
pero a condición de que sea administrado antes de que el
agente patógeno se establezca tras la aparición de
los primeros síntomas.
El uso de Cipro de forma profiláctica es
caro y perjudicial: un paquete de 60 tabletas cuesta 399 dólares.
Pese a ello, Cipro tiene actualmente en las farmacias de Internet
más demanda que la píldora Viagra contra la impotencia masculina.
Por lo menos diez países estarían en condiciones de fabricar armas
biológicas con el agente patógeno del ántrax, según la estación
de televisión norteamericana ABC. La acción patógena del Bacillus
antracis se produce por vía cutánea -por contacto con la piel-,
por via gastrointestinal - ingestión de alimentos contaminados-
o por inhalación, al respirar las esporas, y puede ocasionar la
muerte en pocos días si no es tratado oportunamente.
Senadores estadounidenses estiman que se precisaría de inversiones
de al menos 1.400 millones de dólares para proteger a la población
del país contra un ataque con armas biológicas. Entretanto, otras
firmas comienzan a buscar alternativas a la vacuna de BioPort, incluyendo
una vacuna genética contra el temido ántrax.
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