Panamá, 13 de octubre de 2001
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Llegó la hora cero

Vivimos en pleno siglo XXI en una época de marcadas convulsiones y tragedias; nos sacuden las noticias de actos de terrorismo desvastadores como el ocurrido recientemente al World Trade Center de Nueva York. ¿Cómo es posible que estos actos de terrorismo se hayan perpetrado sin conocimiento de las fuentes de inteligencia de la primera superpotencia mundial? Es inconcebible que los estadounidenses, que cuentan con una vasta red de espionaje mundial, con satélites espías, con una CIA y FBI de primera, no hayan podido detectar, penetrar, dar seguimiento a un grupo de agentes terroristas, muchos de los cuales estaban desde hace varios años en las listas de sospechosos.

Muchos analistas de inteligencia vaticinaban un ataque terrorista a las Torres Gemelas. Después del fallido intento por un grupo islámico y que dejó miles de heridos, se venía planificando un ataque mucho más devastador y mejor planificado que tomó cinco años de ejecución. Los integrantes del grupo terrorista inclusive fueron entrenados para volar aparatos como el Boeing en Miami y poseían visas para entrar y salir del país. Me pregunto una y mil veces, dónde está la falla, y me resisto a creer que el ataque terrorista del fatídico 11 de septiembre, no se pudo detectar a tiempo. ¿Cómo fue posible que un vuelo comercial autorizado saliera de curso y no se detectara a tiempo en los radares, para prevenir que se acercara a una de las instalaciones de defensa más guarnecidas como el Pentágono? (...) ¿Acaso vemos el ocaso de una gran potencia mundial en materias de seguridad? ¿Es posible que la Central de Inteligencia tuviese conocimiento de que algo iba a suceder, y no tomó cartas en el asunto?

Para mí estas interrogantes quedarán sin resolver, pero de algo estoy seguro: las fuerzas militares se preparan para atacar a un enemigo invisible no convencional y difícil de combatir en el terreno, porque no poseen una infraestructura o un denominador común para localizar y destruir.

El terrorismo universal cubre con sus tentáculos a todo el planeta, sembrándolo de miedo, destrucción y pánico. “De cierto os digo: vendrán tiempos difíciles, guerras y rumores de guerras, epidemias, hambruna y la mitad del planeta vivirá y lamentará”.

Steve R. Beraha


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