Nueva jornada de violencia en
Paquistán
Musharraf insiste en
que la mayoría de la población paquistaní apoya su decisión de respaldar
a Estados Unidos
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Las manifestaciones en Karachi
se tornaron violentas, con autos incendiados y vitrinas destruidas
en dos restaurantes de una cadena estadounidense de comida
rápida.
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ISLAMABAD, Paquistán (EFE). —La violencia estalló
ayer viernes en Karachi, una de las ciudades de Paquistán en la que
los grupos integristas y simpatizantes del régimen afgano de los talibán
convocaron protestas contra los ataques de Estados Unidos sobre Afganistán.
Varios miles de militantes islámicos se enfrentaron
con la policía, destrozaron dependencias gubernamentales, quemaron
vehículos -incluido el del alcalde de Karachi- e incendiaron un
establecimiento de una cadena estadounidense de restaurantes.
Al menos cinco personas resultaron heridas
durante los disturbios, incluidos tres policías y una niña que fue
ingresada en el hospital en estado crítico.
Los enfrentamientos cesaron después de que
las fuerzas de seguridad cargaran contra los manifestantes y lanzaran
contra ellos botes de gases lacrimógenos.
Al mismo tiempo que se desarrollaban las
protestas callejeras en Karachi, el centro industrial del país y
donde residen 12 millones de personas, las manifestaciones se sucedían
en otras ciudades de Paquistán.
Líderes de los partidos políticos musulmanes
y el influyente Consejo de Defensa de Paquistán y Afganistán, que
aglutina 35 formaciones que apoyan a los talibán, convocaron las
manifestaciones para protestar contra los bombardeos de la aviación
en suelo afgano y la política pro-estadounidense adoptada por el
Ejecutivo paquistaní.
Durante la jornada de protestas, que al ser
en viernes coincidió con el primer día festivo musulmán, destacó
más la fuerte presencia de soldados y policías en la calles, que
la de manifestantes.
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| Los manifestantes integristas, a los gritos
de "larga vida a Osama bin Laden" y "muerte a Bush", concentrados
en el estadio de Quetta escucharon las consignas de sus líderes. |
El dispositivo de seguridad fue extraordinario
en Islamabad, la capital, también en las ciudades de Quetta y Peshawar,
plazas fuertes de los integristas, y en Rawalpindi, donde tiene
su residencia el presidente de Paquistán, el general Pervez Musharraf.
Antes de las plegarias del mediodía, las
fuerzas de seguridad detuvieron a dos dirigentes de la organización
integrista Jamiat Ulema-i-Islam para impedir que encabezasen las
protestas, con lo que son ya cinco los líderes radicales detenidos
en menos de una semana.
El Gobierno de Islamabad asegura que tiene
la situación bajo control, y el presidente Musharraf insiste en
que la mayoría de la población paquistaní, que asciende a 140 millones,
apoya su decisión de respaldar a EU.
Estados Unidos y la coalición internacional
antiterrorista han declarado la guerra al régimen afgano de los
talibán, por proteger y cobijar a la organización terrorista Al
Qaida, incluido a su jefe, el multimillonario saudí Osama bin Laden,
principal sospechoso de los atentados del pasado 11 de septiembre
en Nueva York y Washington.
El Gobierno paquistaní advirtió la víspera
de las manifestaciones que no iba a tolerar que se repitieran disturbios
similares a los ocurridos el pasado lunes en la ciudad de Quetta,
donde murieron cinco personas y fueron destruidas las oficinas de
la Alta Comisaria de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR).
En la ciudad de Quetta, a unos 90 kilómetros
de la frontera afgana y patria de los pastunes, la etnia a la que
pertenecen los dirigentes del régimen talibán, unas tres mil personas
participaron en la protesta.
Los manifestantes integristas, a los gritos
de "larga vida a Osama bin Laden" y "muerte a Bush", escucharon,
concentrados en el estadio de Quetta, las consignas de sus líderes,
y luego se retiraron vigilados de cerca por las fuerzas de seguridad.
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| Un libio protesta durante una manifestación
antiestadounidense en Tripoli. |
En Peshawar, otra de las ciudades conflictivas,
las decenas de vehículos blindados y los cientos de soldados bien
armados, apostados tras muros hechos con sacas, consiguieron intimidar
a los tres mil integristas que asistieron a la cita para protestar
contra Estados Unidos y el Gobierno paquistaní.
Con ese bajo nivel de participación, los
grupos integristas emitieron un comunicado llamando a la población
a la huelga para protestar así contra la visita a Paquistán del
secretario norteamericano de Estado, Colin Powel, el lunes próximo.
"La llegada de Colin Powell es un insulto
a añadir", indicó en su mensaje la coalición de partidos islámicos.
Protestas similares se registraron en los
territorios palestinos, Nigeria, Libia, India, Egipto, Irán e Irak,
en donde sus ciudadanos condenaron los ataques de EU contra puntos
controlados por los talibán en territorio afgano.
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