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En Estados
Unidos ya no saben qué más se puede vigilar
María Luisa Azpiazu
EFE
Washington, 12 (EFE) La advertencia del FBI para que se refuercen
las alertas ante el temor de nuevos atentados "en los próximos
días", ha pasado casi desapercibida en muchas grandes
ciudades de EU donde, simplemente, ya no saben qué más
hacer.
Es el caso, por ejemplo, de Los Angeles, donde un portavoz de la
Oficina del Sheriff del Condado ha reconocido que no pueden hacer
nada más "porque ya estamos en situación de máxima
alerta".
Algo parecido ocurre en San Diego, otra ciudad californiana en la
que las autoridades consideran que, en el aviso de la Oficina Federal
de Investigaciones, "realmente no hay nada nuevo".
Lo mismo pasó en Atlanta (Georgia), cuyas autoridades, al
conocer la nueva alerta del FBI, no hicieron público ningún
comunicado adicional. "No hemos hecho ningún llamamiento
más. Realmente ya estamos en el máximo nivel de alerta,
lo hemos estado desde la primera advertencia", dijo John Quigley,
portavoz del Departamento de Policía de la ciudad quien agregó
que, en realidad, poco más se puede hacer ya que "no
hay ninguna amenaza concreta".
Sin embargo, las autoridades de Estados Unidos han decretado el
estado de máxima alerta durante los próximos días,
para hacer frente a la razonable convicción de que pudieran
cometerse más atentados en breve.
El presidente George W. Bush indicó el jueves que los indicios
de que puede haber más atentados son "serios" y
por tanto, pidió a la población que permanezca alerta
ante cualquier acto, paquete o actitud sospechosa.
Con todo, el presidente ha animado a los ciudadanos a que, a pesar
de la gravedad de la situación, hagan una "vida normal"
y eviten sentirse aterrorizados.
Aunque el FBI asegura no tener claros los posibles objetivos de
esas amenazas, advirtió de la seria posibilidad de que se
registren "ataques terroristas dentro de EU y contra los intereses
de EU en el extranjero durante los próximos días".
Por tanto, pidió a los ciudadanos que "notifiquen inmediatamente
al FBI y a las autoridades locales cualquier actividad inusual o
sospechosa".
Los objetos de preocupación que los expertos de seguridad
relacionan como "sospechosos" y requieren ser puestos
en conocimiento de las autoridades son, por ejemplo, cualquier bolsa
o paquete que quede solo debajo de un asiento de autobús,
en un lavabo de aeropuerto o en una estación de metro.
El FBI indica igualmente que se desconfíe de cualquier persona
que lleva un documento de seguridad falso o de aquellos que se cuelen
en zonas de acceso reservado de aeropuertos, fábricas o edificios
gubernamentales.
Hay que tener prevención también ante cualquiera que
actúe de manera extraña o que esté discutiendo
con un recepcionista ya que podría estar intentando captar
la atención del vigilante para facilitar a sus compinches
la realización de acciones terroristas.
Las recomendaciones de los expertos se refieren además a
cómo las empresas y los negocios deben de extremar sus cuidados
especialmente en lo que a la recepción de paquetes se refiere.
Se advierte especialmente ante cualquier sobre mal escrito, con
más sellos de los necesarios y sin remite, y también
sobre aquellos paquetes mal envueltos, inesperados o simplemente
no habituales.
Además, se recomienda la colocación de un oficial
de seguridad ante cada puerta de entrada a las dependencias de la
empresa o negocio, que pida identificación y obligue a la
gente que entra y sale a dejar su nombre escrito en un cuaderno,
junto a su teléfono.
Los empleados, dicen las normativas de seguridad, deberían
estar provistos de tarjetas magnéticas que les permitan la
entrada sólo a aquellos lugares de la empresa a los que se
supone que tienen que tener acceso, y que puedan ser desactivadas
a distancia en caso de que un empleado sea despedido o cambie de
trabajo.
Igualmente se insiste en que se lleve a cabo una exhaustiva investigación
de cada uno de los empleados que se vayan a contratar y se considera
muy importante incrementar el control de los envíos de suministros
y materiales que llegan a la empresa.
En los casos específicos de los hoteles, los expertos insisten
en que nadie entre y salga de las dependencias sin enseñar
sus llaves y su identificación como cliente.
Y es que, en estos momentos, nadie cree que sea posible que se produzca
un ataque tan espectacular como los del 11 de septiembre, pero sí
se teme que pueda registrarse una gran explosión o, más
probablemente, un violento ataque biológico que fácilmente
podría llegar a algún edificio simplemente, mediante
el correo.
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