Panamá, 12 de octubre de 2001
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Ecumenismo, sociedad y desarrollo

De ser la más reticente al movimiento ecuménico, la Iglesia de Roma se convirtió desde principios de los años 60 en su abanderada

Andrés Sosa C.

El ecumenismo es un movimiento que intenta la restauración de la unidad entre todas las iglesias cristianas. “El movimiento ecuménico es irreversible”, ha señalado Juan Pablo II en innumerables ocasiones.

El movimiento ecuménico calificado como “gracia de Dios” para todas las Iglesias cristianas, nació mucho antes del Concilio Vaticano II.

A principios del siglo XVI, la Europa Occidental, anteriormente bajo el hegemónico poder del Patriarca de Roma, se desangraba en medio de cruentas guerras religiosas que habrían de perdurar por algo más de un siglo. Ante esta situación desesperante, a mediados del siglo XVI el Papado decidió controlar la situación, convocando a un Concilio que sesionó en la ciudad italiana de Trento. Como consecuencia directa de dicho concilio se originó el movimiento religioso y cultural conocido bajo el nombre de “Contrarreforma”, el cual intentó poner freno al avance del luteranismo y calvinismo, que ya comenzaban a amenazar seriamente la hegemonía de Roma hasta en los países latinos.

Si bien la “Contrarreforma” logró parcialmente su objetivo, llegando a rescatar a Francia del protestantismo, se desarrolló paralelamente a este movimiento una suerte de “imperialismo eclesiástico” sobre Europa Oriental, Medio Oriente e incluso el Lejano Oriente, durante los siglos XVI y XVII.

La Europa Occidental del siglo XVI estuvo profundamente dividida entre católicos y protestantes; mientras que en Europa Oriental, el impacto de la Reforma luterana fue bastante menor.

La semilla del ecumenismo, tal como lo conocemos en la actualidad, nace en 1846 con el surgimiento de la Alianza Evangélica Universal, que agrupaba a fieles protestantes independientemente de sus confesiones particulares. Años más tarde, en 1867, se reuniría la primera Conferencia de Lamberth, que congregó a los representantes de todas las Iglesias anglicanas y episcopales del mundo.

Estas verdaderas confederaciones no tenían como objetivo principal la búsqueda de unidad en la fe, sino la de promover una acción más coordinada entre los distintos grupos, y mejorar la convivencia entre los variados cuerpos eclesiales, muchos de los cuales rivalizaban entre sí.

Estos esfuerzos ecuménicos de las Iglesias protestantes se vieron coronados luego de finalizada la II Guerra Mundial, con la fundación en la ciudad de Amsterdam, en 1948, del Consejo Mundial de Iglesias, que fue integrando poco a poco a distintas iglesias cristianas. El Consejo Mundial de Iglesias tampoco pretende ser una “supraiglesia”, sino un lugar de encuentro y debate de las distintas confesiones.

Un hito importante para lo que luego sería el desarrollo del ecumenismo, de cuño no ya protestante sino romano, fue la conversión de un sacerdote anglicano llamado Newman. Con la conversión de quien luego sería el Cardenal Newman, se fundó el conocido “Movimiento de Oxford”, que pretendió iniciar una restauración de las fuentes apostólicas dentro de la Iglesia anglicana.

En sus comienzos el movimiento ecuménico fue combatido por el papa Pío XI; sin embargo, tres décadas más tarde, el papa Juan XXIII cambiaría drásticamente esta posición. De ser la más reticente al movimiento ecuménico (mucho más incluso que los propios ortodoxos), la Iglesia de Roma se convirtió hacia principios y mediados de los años 60, en su abanderada, invitando a los ortodoxos, anglicanos, luteranos y demás Iglesias a participar del Concilio Vaticano II en calidad de observadores.

En Panamá, el pasado jueves 4 de octubre se inauguraron la Iglesia y las oficinas del Instituto Ecumenismo, Sociedad y Desarrollo (IESDE) en la Ciudad del Saber. El instituto tendrá entre otros objetivos promover la unidad de los cristianos a través del diálogo que permita el conocimiento mutuo, así como el acceso a la información relacionada con los trabajos que se realizan dentro del seno de las distintas Iglesias que hacen parte de él. Se pretende propiciar la reflexión y la toma de posición ante la realidad panameña y mundial, confrontándola con el evangelio y con las exigencias del Reino de Dios.

El IESDE igualmente, y por medio de estudios e investigaciones, observará los progresos y las dificultades que se estén dando tanto en Panamá como en distintas partes del mundo en relación con el ecumenismo. Se trata del fruto del esfuerzo realizado por el Comité Ecuménico de Panamá y la Universidad Santa María la Antigua (USMA).

Las iglesias que hacen parte del Instituto Ecumenismo Sociedad y Desarrollo (IESDE) son, la Iglesia Bautista del Calvario, la Iglesia Católica, la Iglesia Episcopal de Panamá, la Iglesia Evangélica Metodista de Panamá, la Iglesia Metodista del Caribe y las Américas y la Iglesia Ortodoxa Griega.

Al autor es asesor de Cooperación Nacional e Internacional del IESDE

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