Panamá, 12 de octubre de 2001
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12 de octubre, una fecha para no olvidar

Héctor Huertas G.

Hoy 12 de octubre, surgen nuevamente las posiciones en relación a su significado histórico para los pueblos indígenas y para los que no lo son. En la Comisión de Asuntos Indígenas de la Asamblea Legislativa, se encuentra una iniciativa del H. L. Rogelio Alba del circuito 10-2, para declarar el doce de octubre como día de reflexión nacional. En las discusiones de esta propuesta, el H. L. Ngöbe, Enrique Montezuma señaló que, “los indígenas queremos que se nos tome en cuenta y que el 12 de octubre sea un día de reflexión sobre todo lo que nos pasa; los indígenas no odiamos, pero jamás olvidamos”.

A pesar de la existencia de la democracia y el reconocimiento de los derechos humanos y los derechos colectivos de los pueblos indígenas, todavía se produce el irrespeto y la burla contra los indígenas, lo que refuerza aún más la discriminación.

¿Cómo se le puede llamar descubrimiento al hecho de llegar a un territorio habitado y con naciones existentes?

En 1492, para la Corona española no éramos sujetos de derechos; para la Iglesia católica no teníamos alma, y a partir de esa histórica y universal mentira, nuestras tierras y riquezas fueron usurpadas y saqueadas, imponiéndose políticas que permitieron el exterminio y genocidio impune de 90 millones de indígenas por 4 siglos.

En la actualidad, somos “ciudadanos”; pero son las empresas transnacionales del Norte, nuestros gobiernos y sus “eruditos del derecho y administración”, los que señalan que la inversión está por encima de nuestros derechos y que nuestros recursos naturales y riquezas, incluyendo el subsuelo, están al servicio del capital transnacional. Y todo sin que tengamos derecho a su administración, ni a percibir beneficios.

Antes, era el fraile Bartolomé de Las Casas; hoy en día son las agencias de cooperación con sus indiólogos y sus supuestos proyectos de desarrollo. No debemos aceptar la ejecución de proyectos como el Corredor Biológico del Atlántico Panameño (Banco Mundial), el Programa de Desarrollo Sostenible de Darién (BID) y de la C.E.E., que parten de una marcada discriminación e intolerancia, al no considerar nuestra capacidad de administración. Estos proyectos designan a directores no indígenas incompetentes y advenedizos que, sin un serio compromiso, despilfarran millones de dólares.

El 12 de octubre es una fecha no para odiar, sino para jamás olvidar. Se debe reconocer como un día de reflexión cultural y sin triunfalismos irrespetuosos. Ya que si bien es cierto hubo contribuciones en todos los campos —indígenas y no indígenas—, también hubo genocidios y exterminios que debemos recordar con respeto.

Que los pueblos indígenas somos libres por naturaleza, y esa libertad nos permite reclamar nuestro derecho a la libre determinación, a ser sujetos y no objeto de nuestro desarrollo; a administrar y no ser administrados; a beneficiarnos colectiva y directamente de nuestras riquezas; a tener una justa participación en el presupuesto general del Estado, y no a declaraciones lastimeras de nuestros gobernantes.

El 12 de octubre es una fecha no para odiar, sino para ¡jamás olvidar! Es una fecha para reflexionar que la situación de empobrecimiento de que habla el Banco Mundial no fue heredada, sino impuesta; producto de la intolerancia.

Los pueblos indígenas solo exigimos justicia y el respeto a nuestros derechos como pueblos, y la eliminación de todas las formas de discriminación. Antes fuimos llamados salvajes, indios y minorías para no reconocernos; y esperamos que en el futuro no nos llamen terroristas.

El autor es abogado kuna, experto en derecho indígena


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