De encuestas y muestras
Mucho se habla sobre encuestas de opinión y percepción. Lo primero que se me viene a la memoria al leer y escuchar al respecto son algunas enseñanzas de quien fuera mi profesora de estadística en la Universidad de Panamá, Jacinta de Cáceres: “para que un estudio mediante muestra sea válido y confiable, debe ser representativo de la población en estudio”. Es un principio elemental. Siendo así y dado que según el último Censo Nacional de Población el total de habitantes de la República es de casi 3 millones de habitantes, de los cuales 1,765,698 son mayores de 18 años, no alcanzo a comprender cómo un estudio aplicado a 1,200 personas puede ser representativo de la opinión pública (...) este tipo de estudios pretende medir la percepción de la población acerca de la gestión de gobiernos o de ciertos personajes del engranaje gubernamental, así como el perfil de algunos aspirantes a la silla presidencial. Esto aún es más preocupante, toda vez que es una muestra fortuita no controlada, en la que el investigador elabora conclusiones sobre especímenes que llegan a sus manos de manera casual.
Para medir cambios en la percepción u opinión de un grupo de personas con respecto a un tema en particular, es ideal mantener una muestra controlada en la que el investigador, de manera objetiva, pueda medir en el tiempo, luego de ocurridos ciertos eventos, los cambios que hipotéticamente espera que ocurran. No es posible medir cambios si la muestra que investigamos es diferente a la investigada anteriormente. Afirmar esto es tratar de manipular la opinión pública y hacer de las estadísticas un instrumento subjetivo para el análisis de la realidad social.
Reinaldo Barrios Velásquez
Además en opinión
• Alucinaciones: Rubén
M. Castillo Gill
• La mentira como anzuelo:
Carlos Guevara Mann
• De encuestas y muestras:
Reinaldo Barrios Velásquez
• Responsabilidad
compartida: Edgardo Lasso Valdés
• Errata
• ¿Qué más
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