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Los kabulíes
temen que llegue la noche
Por Said Mohammad Azam
KABUL, Oct 10 (AFP) Los habitantes
de Kabul temen la llegada de la noche y el corte del suministro
eléctrico, sinónimo desde el domingo pasado de un
inminente bombardeo sobre la capital.
"No sé lo que va a ocurrir esta noche. Sólo Dios
puede saberlo", declaró a la AFP Jalifa Rajab, un kabulí
de 48 años. "Tengo que regresar a casa antes de que
anochezca, sino mi familia va a preocuparse", dijo.
A
medida que se acerca la noche, los habitantes de la capital se interrogan
sobre la intensidad que tendrán los bombardeos.
"Si es como la noche pasada (el martes), todo bien. En cambio,
si pasa lo mismo que en las dos noches anteriores, mis niños
van a llorar", explicó.
Este miércoles por la noche, los niños de Rajab volvieron
problablemente a llorar. Los aviones estadounidenses realizaron
el bombardeo más intenso sobre la capital desde el domingo,
cuando empezaron los ataques.
Los aviones empezaron a llegar en diferentes oleadas a partir de
las 20:15 locales (15:45 GMT), más temprano que de costumbre,
según el corresponsal de la AFP. "El bombardeo fue muy
intenso", dijo. Al menos 18 bombas cayeron sobre la ciudad
estremeciendo a su población.
Las explosiones hicieron temblar los edificios de la capital, muchos
de ellos dañados por más de veinte años de
guerra.
Como en las noches anteriores, los habitantes tuvieron que regresar
a casa a la hora del toque de queda. Poco después se quedaron
en la oscuridad tras el habitual corte del suministro eléctrico.
"Sabemos lo que significa", declaró un habitante.
Para
hacer frente a los bombardeos, Rajab compró 28 kilos de harina
y cinco litros de aceite. "No pude comprar más",
dijo.
Por su parte, Abdul Hamid, de 19 años, declaró no
estar preocupado por los bombardeos, ya que la casa de su familia
está alejada de las bases militares de los talibán.
Antes de los ataques de la noche del miércoles, este joven
se mostraba probablemente demasiado optimista. "No quedan objetivos
militares por atacar", declaró. Los ataques de la noche
demostraron lo contrario.
Por su parte, Agha Mir Abid, un estudiante en medecina, no acumuló
reservas de alimentos. "Sólo medicamentos", dijo.
"Es importante para mi familia y mis vecinos".
Ante la llegada de la noche, se encomendó a Dios. "Mi
vida y mi muerte están en manos de Alá", dijo.
Según cifras comunicadas por los talibán, la ciudad
de Kabul fue la que pagó el tributo más alto con Kandahar
(sur), el feudo de los talibán, desde el inicio de los bombardeos.
En la capital, 25 civiles murieron y en Kandahar 28, según
el recuento de la milicia islamista, difundido antes de los bombardeos
del miércoles.
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