Panamá, 10 de octubre de 2001
SECCIONES
Portada
Hoy por hoy
Trasfondo
Nacionales
Deportes
Opinión
Mundo
Negocios
Revista
Reseña
Tecnología
SERVICIOS
Titulares por email
Directorio de email
Reportajes
Columnistas
Notas importantes
El tiempo
TIEMPO LIBRE
Turismo
De interés
Agenda
Cine
De noche
Restaurantes
Recetas
SUPLEMENTOS
Ellas Virtual
Martes Financiero
Aprendo Web
R. Empresarial
Talingo
SEPARATAS
Pulso de la Nación
Punto exe
AYUDA
Guía del sitio
Tarifas
¿Quienes somos?
Contáctenos
Vea nuestros clasificadosHaga esta su página de inicio

El mundo árabe está bajo presión

Mientras Afganistán sea el objetivo, habrá consenso, pero si se extiende el objetivo para incluir a Irak, la situación puede salirse de control para Estados Unidos

La Policía paquistaní patrulló las calles de Quetta con vehículos blindados para controlar a los miles de enfurecidos manifestantes que convocan una jihad contra Estados Unidos.

DUBAI, Emiratos Arabes Unidos (REUTERS). –El camino más seguro para hacer añicos el precario apoyo árabe a la coalición contra el terrorismo encabezada por Estados Unidos, sería que Washington haga de Irak uno de sus objetivos, opinaron analistas.

Un ataque podría indignar a los árabes, ya enojados por las sanciones impuestas a Irak por las Naciones Unidas, y causar divisiones entre los gobiernos del Golfo pro-occidentales, temerosos de ser acusados como cómplices en las intimidaciones de Estados Unidos.

“Esto crearía inestabilidad en toda la región”, dijo Seif Maskari, del emirato de Omán y ex asistente del secretario general del Consejo de Cooperación Arabe.

“Mientras Afganistán sea solamente el objetivo, tienes un tipo de consenso”, dijo un diplomático occidental que observa la situación en el Golfo. “En el momento en que eso se extienda, los sauditas tendrán grandes problemas”.

Quizás no lo amen, pero los gobiernos del Golfo Arabe temen la posibilidad de desestabilización por un ataque al presidente Sadam Husein, cuyas fuerzas fueron expulsadas de Kuwait por una coalición liderada por Estados Unidos en la Guerra del Golfo de 1991.

La crisis tras los ataques del 11 de septiembre en Nueva York y Washington desató el lunes y martes extrañas manifestaciones políticas en la península arábiga, cuando los omaníes desfilaron gritando: “¡Estados Unidos es el enemigo de Dios!”.

Las sensibilidades están exaltadas entre los vecinos árabes de Irak, como Arabia Saudita, ya nervioso por los efectos tras las muertes de musulmanes por los ataques de Estados Unidos en Afganistán.

Varios estados del Golfo Arabe están bajo presión de sus ciudadanos por no apelar a su influencia económica para presionar a Estados Unidos a levantar las sanciones de la ONU y poner fin a las operaciones en zonas de exclusión aérea en Irak por parte de aviones de Estados Unidos y Gran Bretaña.

Estados Unidos es un mercado clave para las naciones árabes exportadoras de petróleo e importante destino de inversiones de una región que posee las dos terceras partes de las reservas mundiales de crudo.

Manifestantes indonesios derribaron las barreras levantadas para proteger la sede de la Embajada de Estados Unidos en Yakarta. La policía usó cañones de agua, gases lacrimógenos y tiros de advertencia para dispersar a los manifestantes.

“La opinión pública árabe no aceptará una expansión de los ataques que golpee a cualquier nación árabe, sin que se muestren pruebas tangibles de su participación (en los ataques del 11 de septiembre)”, dijo Jamal al-Suwaidi, del Centro de Estudios Estratégicos de los Emiratos Arabes.

Manifestaciones

“Hay manifestaciones en Egipto y en otras partes contra los ataques de Estados Unidos y Gran Bretaña en Afganistán. Serán más violentas si Irak es el próximo blanco”, dijo Hussein Amin, un ex embajador de Egipto en Argelia.

El lunes surgió temor en la región cuando Washington advirtió que puede lanzar ataques militares contra otros países o grupos además de Afganistán y la red al Qaida (la Base) de bin Laden.

“Podríamos establecer que nuestra autodefensa necesite emprender acciones con respecto a otras organizaciones y países”, dijo el embajador de EU ante la ONU, John Negroponte, en una carta dirigida al Consejo de Seguridad.

Diplomáticos árabes y occidentales dijeron que los Gobiernos en la región discuten esa perspectiva, pues sospechan que es promovida por funcionarios estadounidenses de alta jerarquía, como el secretario de Defensa, Donald Rumsfeld, y su asistente, Paul Wolfowitz.

Cientos de filipinos realizaron frente a la Embajada estadounidense en Manila, una manifestación contra la guerra. Los manifestantes criticaron la decisión del Gobierno filipino de apoyar la ofensiva militar contra Afganistán.

Diplomáticos señalaron que la idea de convertir a Irak en blanco no es compartida con las visiones de los servicios de inteligencia de sus respectivos países ni con el jefe militar de la inteligencia israelí, general Amos Malka, quien informó el 23 de septiembre en un diario que no hay signos de que Irak estuviese vinculado a los ataques.

Naciones europeas, incluyendo a Gran Bretaña, fiel aliado de Estados Unidos, miran de reojo el prospecto de un ataque a Irak, temiendo una inestabilidad en los países árabes que son plazas lucrativas para las armas y firmas electrónicas y de construcción occidentales.

Analistas árabes esperan que el secretario de Estado, Colin Powell, visto como más moderado con respecto a la política de Estados Unidos hacia Irak, pueda impedir cualquier acción.

“No queremos que bin Laden sea usado como pretexto (para un ataque a Irak). Esto es un asunto muy serio y peligroso”, dijo el negociador palestino, Nabil Shaath.

Un alto funcionario árabe manifestó que el presidente George W. Bush y sus asistentes han asegurado a varias naciones árabes, entre ellas Egipto y Jordania, que la actual operación militar no abarcará a ninguna de ellas.


Además en mundo

El Islam en tiempos de cólera
Talibán pide a musulmanes ayuda para detener los ataques
El mundo árabe está bajo presión
El miedo se instala irremediablemente en EU
Hallan piezas de misil en restos de avión ruso
Amnistían a ex guerrilleros albaneses en Macedonia
Arafat enfrenta una severa crisis interna
Iris cobra al menos 18 vidas de Belice
Marina rusa reflota el Kursk