La reactivación económica es posible
En momentos como los
que vivimos, lo peor que puede hacer el Gobierno es restringir el
gasto de inversión
Raúl Moreira Rivera
Panamá ha experimentado últimamente una preocupante
desaceleración en su actividad económica. Aunque se ha dicho que
esto no es más que el reflejo del comportamiento de la economía
en el mundo, estamos seguros de que la desaceleración económica
de Panamá se puede disminuir y revertir hacia un proceso de crecimiento
que debiera traducirse en desarrollo social para beneficio de nuestra
población.
En primer lugar, es necesario que el sector
privado comprenda el alto nivel de responsabilidad que le corresponde
en el desarrollo económico y social del país. Y, si bien el futuro
es incierto, aún es posible identificar oportunidades de inversión
en áreas específicas de la economía nacional que no solo pueden
rendir utilidades, sino que se pueden constituir en el necesario
motor de arranque que tanto necesita la economía nacional.
En segundo lugar, el Gobierno debe comprender
que en momentos como el que vivimos, lo peor que puede hacer es
restringir el gasto, principalmente en el área de inversión, ya
que esto sería como meter una zancadilla a una economía que va en
franco descenso. Si esta inversión significa aumento de la deuda
tanto interna como externa, este es precisamente el momento en que
se podría justificar este incremento.
A pesar de que los aspectos anteriormente
mencionados se consideran fundamentales para el crecimiento económico
nacional, existe un tercer elemento para que el tan necesitado crecimiento,
se dé. Se trata de la necesidad de contar con reglas de juego claramente
definidas para estimular el desarrollo y la inversión. Es necesario
que el gobierno no solo tome decisiones, sino que una vez tomadas,
sean mantenidas.
Tan pronto el actual gobierno tomó posesión,
anunció como una de sus prioridades la reforma a la Ley del Fondo
Fiduciario. Después de más de un año tratando de lograr su objetivo,
al final se mantuvo el concepto fundamental de la ley anterior,
obteniendo solamente algunas concesiones políticas por parte de
la oposición. Con ello, se afectó no solo el grado de inversión,
sino también las posibilidades de inversión.
El problema básico en torno a este tema,
es que cuando se pensó que finalmente se había resuelto, el Gobierno
nacional volvió a intentar una nueva reforma a pesar de encontrarse
en minoría en la Asamblea.
Otro ejemplo parecido y que tiene aún peores
consecuencias sobre la posibilidad de atraer inversionistas hacia
nuestro país, consiste en la intención de reformar el sistema tributario.
La propuesta inició un largo período de discusión (en el que nadie
invierte) con los sectores más representativos de la economía nacional;
y cuando todos pensábamos que el Gobierno había entendido lo inoportuno
de la medida al retirar la propuesta, resulta que vuelve a plantear
el asunto. Con esto, el Gobierno nacional provoca nuevamente la
incertidumbre que tanto afecta la inversión, ya sea nacional o extranjera.
Lo cierto es que no nos podemos pasar echándole
la culpa a otros de nuestros problemas económicos. Si no nos percatamos
de que la reactivación económica es posible, y que lo fundamental
es que el gobierno decida de una vez por todas cuáles son las reglas
del juego y que luego las mantenga, entonces los sectores más necesitados
de la economía panameña verán empeorar inexorablemente sus condiciones
de miseria y pobreza, imposibilitándoles la satisfacción de las
necesidades mínimas de su entorno familiar ante la falta de un empleo
digno y decoroso.
El autor es economista
Además en opinión
• Familiaridad: María
del Carmen Cabello
•¡Despierten!: Marco Julio De
Obaldía
• Mi esperanza y
la de todos: M. Fátima de Obarrio
• La reactivación
económica es posible: Raúl Moreira Rivera
•
De lo demagogo a lo inhumano: Julio E. Linares Franco
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