Entre el espacio y la Tierra
Para el astronauta Daniel
Brandenstein, quien visitó Panamá este fin de semana, lo más interesante
y único del espacio es la vista de la Tierra y la cero gravedad
Abdiel Zárate
azarate@prensa.com
 |
| Daniel Brandenstein ha estado casi 33 días
en el espacio. |
Entre el espacio y la Tierra hay un mundo que
Daniel Brandenstein ha apreciado y explorado, lo cual le ha servido
hoy día para contar sus experiencias.
Panamá tuvo la oportunidad de escuchar de
su vida como astronauta y oír de su propia voz sus anécdotas más
importantes durante su pasada carrera espacial.
Su visita a suelo patrio surgió por una invitación
que le hizo la agrupación Cristo Para Todas Las Naciones. El dinero
solicitado como donación por las conferencias que dictó fue destinado
a una organización sin fines de lucro llamada “Proyecto Joel”, que
significa jóvenes con espíritu libre.
En reconocimiento a su trayectoria, el gobierno
de la presidenta Mireya Moscoso lo distinguió, el pasado 5 de octubre
en el edificio de la Cancillería, con la Orden Manuel Amador Guerrero
en el grado de Comendador.
Sus vivencias
Cuando se encienden los motores de la nave
espacial hay mucha vibración. Una vez que se acelera, el astronauta
es empujado en el asiento, y durante la primera etapa del lanzamiento
(que dura dos minutos), al utilizarse el combustible de los cohetes
que luego caerán, en los siguientes seis y medio minuto del viaje
reina la tranquilidad.
Cuando se llega a la órbita espacial, los
cohetes y la máquina se apagan. El astronauta flota, está en cero
gravedad. En esta etapa, el comandante debe cerciorarse de que todo
está funcionando debidamente.
Esto lo ha vivido con frecuencia Brandenstein,
quien nunca tuvo problemas en el despegue de una nave, pero en la
órbita sí tuvo fallas en el sistema computarizado y en el aparato
para captar un satélite, y en una ocasión tuvo una alarma de incendio,
cuando estaba en la misión STS-32 en la nave Columbia.
Desde una perspectiva de la Tierra, este
astronauta de la NASA ha visto con asombro el mundo. “La salida
del sol es impresionante. Desde allá arriba se observa un conjunto
de naciones que Dios creó, se siente la paz”, comenta.
Para este astronauta, quien vive en Houston
y es miembro de la Iglesia Luterana Gloria Dei (la cual apoya el
trabajo de Cristo Para Todas Las Naciones en Panamá), lo más relevante
y único del espacio es que no hay gravedad y la impresionante vista
que se tiene de la Tierra.
En la conferencia que dictó en el Instituto
Rubiano, los muchachos estudiantes le hicieron varias preguntas
a Brandenstein: ¿cómo se asea un astronauta?, ¿cómo duerme?, ¿cuando
tiene su uniforme y se le presenta una necesidad biológica qué hace?
Con una sonrisa, el capitán contestó: “Cuesta
un poco. Lamentablemente, allá no hay regaderas, por lo que usamos
trapos mojados y se usa poca pasta dental porque luego hay que tragársela.
El astronauta tiene que dormir dentro de unos forros, los cuales
son amarrados; otros prefieren dormir flotando. Con respecto a las
necesidades biológicas, debo decirles que nuestro uniforme pesa
600 libras, pero en la gravedad eso no pesa, uno no se lo quita,
simplemente se usan pañales desechables de adultos”.
Ultimos descubrimientos
“El mayor logro de la NASA en la última década
es la construcción de la estación espacial, que está ubicada a 250
millas en la órbita de la Tierra”, considera Brandenstein, mientras
explica que lo singular de este proyecto es su carácter internacional,
por lo que varios países participan en la construcción. Cuando sea
terminada será más grande que un campo de fútbol.
En cuanto a los últimos descubrimientos en
el campo médico, Brandenstein explica que se están haciendo algunas
investigaciones en pequeños cristales, un material que puede manejarse
libremente en la gravedad cero.
“El telescopio Hubble, que está en el espacio,
ha hecho importantes descubrimientos de estelas de estrellas y nuevas
galaxias”, agrega.
Brandenstein también explica que en estos
momentos no es posible llegar al planeta Marte, debido a situaciones
presupuestarias y porque se requiere de un sistema de propulsión
que pueda hacer un viaje tan largo en una nave tripulada por seres
humanos.
“Por lo menos, en este momento no se ha podido
contar ni con el dinero ni con la tecnología para hacerlo. Si se
hiciese, el viaje tomaría 90 días”, dijo.
Su
carrera
Brandenstein empezó su carrera en las alturas
como aviador, cuando recién terminaba su licenciatura en matemática
y física en la Universidad de Wisconsin, en 1965.
Entró en la Marina de Estados Unidos y se
graduó de la Escuela de Aviación en Texas antes de que lo asignaran
a pilotear el avión A-6 Intruder.
Participó en 192 misiones de combate, y después
se graduó de la Escuela Naval para Pilotos de Prueba, en donde acumuló
un historial de 400 aterrizajes en buques y fue calificado como
piloto en 24 tipos de aviones diferentes.
En 1979 fue seleccionado y calificado como
astronauta de la Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio
(NASA).
Brandenstein es un veterano de cuatro misiones
en el espacio, ha dado la vuelta al mundo 524 veces y vivió en el
espacio 789 horas (casi 33 días).
En su primera misión fue el piloto del shuttle
Challenger, con el despegue y aterrizaje nocturno; fue comandante
del Discovery para una misión de siete días para llevar satélites
de comunicación al espacio; fue comandante del Columbia; participó
de la misión más larga del shuttle (en la que se hicieron varios
experimentos científicos y filmaron partes de la película Planeta
Azul); y terminó sus viajes como comandante del Endeavor.
En 1992 finalizó su carrera con la NASA como
jefe de la Oficina de Astronautas, y ese año se jubiló de la Marina
y de la NASA.
Además en revista
•
Entre el espacio y la Tierra
•
Desnudez literaria
•
Versos de belleza culta
•
La otra cara de una tragedia
•
Comparan a internet con la imprenta
•
Venden certificados de protección ambiental
•
Neozelandeses se divorcian por internet
•
Una ayuda en acción
•
El Occidente literario
•
Moda sin fiestas
•
Los ocho libros más vendidos
|