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Alta tecnología
en la ofensiva de EU contra Bin Laden
Jorge A. Bañales
EFE
Washington, 7 (EFE) En su ofensiva contra Osama bin Laden,
que comenzó hoy mismo, Estados Unidos utiliza satélites,
aviones de espionaje y lo más moderno de su arsenal de alta
tecnología.
El presidente de Estados Unidos, George W. Bush, anunció
hoy en un mensaje a la nación el inicio de las operaciones
militares contra Afganistán. La CNN ofreció imágenes
nocturnas tomadas del canal de televisión qatarí Al-Yazira
en las que se podían ver fuego antiaéreo y explosiones
en Kabul y otras ciudades afganas.
"Lo quiero vivo o muerto", había dicho hasta ahora
el presidente Bush después de que Estados Unidos marcara
a Bin Laden como el bandido más buscado del planeta.
En la búsqueda y captura de Bin Laden, Estados Unidos ha
puesto sobre los cielos de Afganistán satélites y
aviones no tripulados de observación, con cámaras
capaces de distinguir la matrícula de un vehículo
y con sensores electrónicos que captan cualquier sonido.
También, quizá, recorren la geografía afgana
unidades militares especializadas en la infiltración, el
ocultamiento, la supervivencia en territorio enemigo, y la acción
sorpresa.
La CIA, que durante la década pasada había disminuido
sus operaciones clandestinas, cuenta ahora con 800 millones de dólares
que fortalecerán el reclutamiento de colaboradores e informantes,
y reavivarán la intrepidez de sus agentes especiales.
La red tecnológica de observación comienza con el
sistema de satélites de comunicación para la defensa,
que cuenta con diez artefactos que aseguran las comunicaciones de
alta velocidad entre el Pentágono y los comandantes en campo
de batalla.
También hay dos docenas de satélites del Programa
de Apoyo a la Defensa, cuatro satélites "Milstar"
de comunicaciones secretas entre las ramas de las Fuerzas armadas,
dos satélites del Programa Meteorológico de Defensa,
24 satélites Navystar que dan guía de navegación
para buques, tropas y misiles, y ocho satélites que proveen
canales de alta frecuencia para comunicaciones.
Un poco más cerca de la tierra, los aviones U-2 toman fotografías
e interceptan las llamadas telefónicas que pueda realizar
Bin Laden, mientras que los RC-135 Rivet Joints -aviones Boeing
707 modificados con enormes narices- controlan las comunicaciones
civiles y militares como vigilancia del espacio aéreo.
El Pentágono y la CIA no han dado los detalles de las aeronaves
que tienen destinadas a Afganistán, y especialmente su región
fronteriza con Pakistán, pero otro aparato que se sabe que
está en uso es el Predator, un avión sin piloto que
carga dos cámaras de vídeo en color y permanece en
vuelo más de 40 horas.
Mediante enlaces con satélites, cada Predator ofrece información
visual casi en lo que los militares llaman "tiempo real",
algo que sería muy útil si Bin Laden está a
la vista de este artefacto volador de 8 metros de largo y con un
ala de 14 metros.
En teoría, al menos, el Predator podría hacer honor
a su nombre destruyendo al objetivo que ven sus cámaras:
pocos meses atrás un Predator disparó un misil Hellfire
y destruyó a un vehículo de combate en una prueba
de tiro.
El Global Hawk RQ-4A es un avión casi dos veces más
grande que el U-2, y mide 13 metros de largo con un ala de 35 metros,
pero no necesita tripulantes. Fue diseñado para volar automáticamente
desde el despegue al aterrizaje, alcanza alturas de hasta 20 mil
metros y vuela hasta 40 horas con su equipo de cámaras, sensores
infrarrojos y radares.
El Lofty View GNAT-750, también sin piloto, puede mantenerse
en vuelo por 48 horas sin necesidad de reabastecimiento de combustible
y tiene un radio de operación de 800 kilómetros. Se
ha utilizado en Bosnia, Croacia y Albania para vigilar los movimientos
de tropas, las baterías de misiles y los aeródromos.
La flotilla aérea, que no precisa tripulantes, incluye al
Hunger UAV, antecesor del Predator y un poco desprestigiado por
sus fallos; el Pioner RQ-2 estrenado en combate durante la Guerra
del Golfo en 1991; y el Shadow 600, versión actualizada del
Pioneer, que carga hasta 17 tipos diferentes de sensores y vuela
hasta 14 horas.
El resto de la labor, a ras de tierra, está en manos de individuos
desconocidos a los que la CIA pagará dinero en mano en busca
de esa información privilegiada necesaria para localizar
a Bin Laden.
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