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De
política
Entre penas y desafíos
Para que sea realmente eficiente, el diálogo
debe ser transparente e incluir diversas formas de monitoreo y rendición
de cuentas de aquello que se acuerde
Raúl Leis R.
André Maurois escribiendo sobre el poder afirmó:
Empecé a vivir en el campo de los que mandan, y me
fue imposible durante mucho tiempo comprender las penas de los que
son mandados. A primera vista, la posibilidad de diálogo
político propuesto por el opositor PRD al oficialismo en
el pasado Congreso Arnulfista y la impresión de que parece
haber caído en buen terreno, parece indicar que los que mandan
en la esfera política nacional están empezando a comprender
las penas de la ciudadanía.
¿Cuáles son algunas de esas penas? Una economía
cada vez más maltrecha, asentada sobre una de las peores
distribuciones del ingreso del mundo; una creciente desilusión
del desempeño de un poder público centralista, deficiente
y fragmentado; un cuestionamiento creciente a los métodos
de hacer política de los diversos actores que muchas veces
anteponen a las exigencias y aspiraciones nacionales, los intereses
de fracciones económicas y facciones políticas; una
sensación de andar sin brújula ni astrolabio zarandeados
por las corrientes que sacuden la rosa de los vientos.
¿Podrá el diálogo comprender y responder a
estas -y otras penas- de los ciudadanos? Para ello el proceso debería
tener características como:
1. La agenda del diálogo. Si los temas que se dialogarán
corresponden a una agenda corta y sin perspectiva, como por ejemplo
pactos políticos para medidas inmediatas en el ámbito
económico, espacios políticos y cosas por el estilo,
sería decepcionante, pues solo confirmaría las bajas
calificaciones que la población otorga a los políticos
según todas las encuestas realizadas. La agenda del diálogo
si bien debe enfrentar problemas inmediatos y urgentes, debe proyectarse
a una Agenda de Estado de grandes temas nacionales en el marco de
construcción de un proyecto nacional incluyente como modelos
de desarrollo humano, democratización, seguridad democrática,
lucha contra la corrupción o la descentralización:
Todos estos temas forman parte de la Visión 2020, que tanto
los partidos como la sociedad civil avaló en 1998.
2. Los participantes del diálogo. El diálogo hasta
ahora involucra al proponente, el partido político con más
membresía en el país y que controla con alianzas el
Organo Legislativo; y el otro gran partido, que con sus aliados
administra el Organo Ejecutivo. Es interesante, sin embargo, recordar
que todos los partidos legales juntos solo cuentan con el 40% del
electorado inscrito -muchos de ellos inactivos-, y que el tratamiento
de los grandes temas nacionales debe incluir a los diversos sectores
sociales, económicos y culturales que forman la sociedad
panameña.
3. El diálogo debe ser transparente e incluir diversas formas
de monitoreo y rendición de cuentas de los acuerdos para
que estos sean efectivos. Es importante desarrollar metodologías
de participación efectiva de todos los sectores involucrados
en el diálogo.
¿Será posible? Sí, si existe voluntad política.
Recientemente vimos un ejemplo: alcaldes y representantes de todo
el país, tanto los miembros de los diversos partidos como
por libre postulación, caminaron juntos para presentar al
Ejecutivo y al Legislativo sus aportes a una ley, parte fundamental
de una Agenda de Estado, como lo es la descentralización
y el fortalecimiento participativo de los gobiernos locales. Anteriormente,
vivimos ejemplos exitosos de diálogo como los compromisos
éticos electorales de Santa María la Antigua (1994
y 1999), y los Encuentros Panamá 2000 sobre el Canal de Panamá.
¿Podremos empinarnos sobre las mezquindades, torpezas y
miopías políticas? ¿Comprenden en verdad nuestros
dirigentes nuestras penas y compartirán nuestras esperanzas?
¿O continuarán , cada vez más, atrapados en
el círculo hermético del poder?
Especial para La Prensa
Diálogo Nacional:
¿permuta o subasta?
Llama la atención que en una
misma encrucijada de jugarretas peligrosas, se mezclen los conceptos
diálogo nacional, partidas circuitales, presupuesto de la
Asamblea y Corte Suprema de Justicia
Pedro Ernesto Vargas
El 11 de septiembre, cuando se desplomaban las torres gemelas del
World Trade Center de Nueva York, símbolo del poderío
económico de Estados Unidos y ardía entre escombros
y gentes calcinadas un ala del Pentágono, en Washington,
símbolo del poderío y la inteligencia militares de
Estados Unidos, los estadounidenses y el mundo entero comprendieron
que se trataba de un pase de factura, de un acto de suma precisión
malévolamente concebido, a sangre fría, de una crueldad
infinita y un conocimiento total y razonado de sus consecuencias,
para doblarle el brazo al país más odiado por los
extremistas musulmanes. Este proceder, que implica sacrificios y
destrucción con propósito, se ha convertido en el
mecanismo más propicio para doblegar voluntades humanas.
Sucio, cruel e inmoral a la luz de la ética cristiana. Terrorismo
para todos.
Nos preguntamos ahora si, guardadas las proporciones, no es terrorismo,
el método abrazado por muchas administraciones en el ámbito
de los gobiernos locales, nacionales y regionales para conseguir
o mantener prebendas, para cobrar deudas, para reclamar espacios,
que empobrecen aún más a los más pobres de
nuestros países.
Valga el momento para señalar que cuando nos empobrecemos
realmente estamos haciendo más pobres a los más pobres,
aunque se hagan más ricos algunos de los más ricos
o se creen nuevos ricos.
Me recorren malicia y escalofrío cuando en un mismo diario,
en un mismo momento nacional, en una misma encrucijada de jugarretas
peligrosas oigo simultáneamente los vocablos diálogo
nacional, partidas circuitales, presupuesto de la Asamblea, Corte
Suprema de Justicia. ¿Hasta dónde, al propósito
ya confesado de lograr una encumbrada posición y/o desvirtuar
una alianza legislativa, se le ha puesto un precio y ha comenzado
la puja y repuja, a mérito de solo los principios de la complacencia
y la venganza?
Diálogo nacional, como lo han venido sugiriendo algunos
partidos políticos desde que la Democracia Cristiana, hoy
Partido Popular, lo hizo hace ya casi un año, no es lo mismo
ni se escribe igual a lo que ahora la señora presidenta ha
convocado. Cuando se reduce la participación
de este compartir de opiniones a los partidos políticos y,
peor aún, a solo dos partidos políticos: el suyo propio
y el Partido Revolucionario Democrático, la Presidencia del
gobierno panameño está recreando un acuerdo político
que podría ser el prólogo de un contubernio de sospechados
propósitos y fines, ajenos a lo que la situación actual
reclama y el pueblo que pasa hambre espera.
Dejemos la cobardía a un lado. Llamemos las cosas por su
nombre. Ese diálogo está amarrado a aquellos
otros vocablos de súbita y no espontánea generación.
Y bajo esa concepción, no es más que una inmoral repartición
de bienes. Los partidos firmantes del acuerdo legislativo META no
pueden substraerse de esa realidad y deben exigir un diálogo
participativo (toda la sociedad: civil, política y gubernamental),
abierto (todos los temas o los más urgentes), serio (con
información objetiva y veraz) y responsable (con compromiso
de soluciones y no solo de denuncias). Si algo debe excluirse serían
los intereses particulares de los partidos políticos.
El autor es médico y miembro del Partido
Popular
Frases de la semana
Dejemos la politiquería
para el 2003-04....
Parte del discurso de la presidenta Moscoso durante
la última convención arnulfista.
...ha escrito una cartita al Niño
Dios; son las cositas que él quisiera para Navidad.
Declaraciones de Ernesto Pérez Balladares sobre las aspiraciones
presidenciales de Alberto Vallarino.
Lo que ellos opinan
Ebraim
Asvat
Abogado
Me parece una propuesta positiva. Basta ya de confrontación,
especialmente cuando el país está sufriendo una crisis
económica severa.
Roberto
Díaz Herrera
Coronel retirado
La participación de la oposición -particularmente
de MartínTorrijos- en cualquier tema de agenda nacional,
tiene hoy más que nunca una plena justificación y
enorme responsabilidad. Si las sugerencias que se hacen son buenas
va a ganar todo el país.
Foro ciudadano
Como era predecible, la mayoría
de nuestros lectores virtuales califican como necesario el entendimiento
entre las diferentes corrientes políticas para sacar al país
del estancamiento en que se encuentra. Ojalá no se trate
de un diálogo de sordos.

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