
Pensando en voz alta
En los últimos años, el equipo
de Panamá Viejo venía consolidándose, con su
entrenador Gary Stempel, como uno de los grandes animadores de los
campeonatos de fútbol de la ANAPROF. Había ganado
un torneo Apertura y el título de la décima tercera
temporada. Hoy día es el colero en el torneo Clausura de
Bell South. Chiriquí y El Chorrillo ya lo pasaron.
Tal vez no sea para alarmarse, dirán sus directivos, jugadores
y simpatizantes, si lo vemos desde el punto de vista de que nadie
está exento de ocupar la última posición. Pero
el asunto no para allí.
Debemos recordar que Stempel es el técnico del seleccionado
Sub 21 que se prepara para competir en los próximos Juegos
Deportivos Centroamericanos de Guatemala a finales del mes entrante,
y que por eso debe tener la mente despejada para lo que se busca
hacer con el equipo tricolor, independientemente de que diga que
se reparte bien el día para dedicarle tiempo al seleccionado,
su equipo y lo que se le presente por delante.
Ahora, en su rol de presidente y entrenador del Panamá Viejo,
las cosas no le están saliendo bien, deportivamente, al Panamá
Viejo en el torneo Clausura. No sé si sea por falta de suerte
o cualquier otro factor, pero sea lo que fuese, me resulta extraño,
por tratarse de un equipo que prácticamente viene entrenando
con Stempel desde que éste tomó las riendas del plantel.
En el aspecto anímico, no creo que esta situación
le sienta bien a un técnico al que le espera un difícil
compromiso al frente de un seleccionado nacional.
Es verdad que todavía faltan cuatro jornadas para terminar
la ronda regular del torneo Clausura y que conociendo la garra que
caracteriza al equipo cangrejero, es muy prematuro pensar que pueda
quedar por fuera de los seis que avancen a la siguiente hexagonal.
Sin embargo, no está de más recordar que con dos
puntos, al equipo cangrejero lo separan seis con respecto al sexto
clasificado en el actual torneo. Por delante le falta enfrentar
al San Francisco, Chiriquí, Plaza Amador y El Chorrillo.
A diferencia de años anteriores, Stempel la está
viendo difícil con el Panamá Viejo en este tipo de
torneo, con una ronda regular tan corta y traicionera. El no había
pasado por estas penurias. Ahora está entre la espada y la
pared, tratando no solo de salvar su prestigio como técnico
del equipo cangrejero sino también el de presidente.
Conozco la capacidad de Stempel para enfrentar los retos, por las
experiencias que ha tenido en años anteriores con los seleccionados
menores, pero este año el desafío es mayor.
No soy un mago para vaticinar lo que pasará en lo que resta
del torneo en las cuatro próximas jornadas, por lo que a
lo mejor me equivoque y Panamá Viejo gana sus cuatro partidos
y clasifica sin problemas a la hexagonal, pero por el bien del seleccionado,
le aconsejaría a Stempel que se meta de lleno por estos días
con la Sub 21.
Por delante se le avecinan tiempos difíciles, tanto en el
Panamá Viejo como en la selección nacional. La Sub
21 lo necesita sin más preocupaciones que la de los Juegos
Deportivos Centroamericanos de Guatemala.
El desgaste del Panamá Viejo ha sido duro desde el pasado
torneo Apertura, en el que no se clasificó para las semifinales.
Lo que se busca ahora es que el desgaste que se viene dando en
el Panamá Viejo no influya sicológicamente en el técnico
de nuestro seleccionado nacional. Nadie quiere ver a un técnico
perdedor, hay tiempo suficiente para recapacitar, tomarse un descanso
con el equipo cangrejero y trabajar exclusivamente con la Sub 21.
CAMPO ELIAS ESTRADA
cestrada@prensa.com
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