Comarca flamenca
Daniel Domínguez Z.
ddomingu@prensa.com
El español Rafael Amargo no solo es un genio en el arte del flamenco, sino que también merece reconocimiento por ejercer la triple función de productor, coreógrafo y director dentro de su propia compañía. Su más reciente trabajo, que lleva como título su apellido, se presentará este jueves 11 de octubre en el Teatro Nacional.
Con Amargo, su segundo espectáculo como coreógrafo, recibió el beneplácito de la crítica especializada y el público español desde que se estrenó en mayo del 2000 en el Teatro Bellas Artes de Madrid.
Tal bienvenida fue la manera de coronar tres meses de ensayos y práctica, entre febrero y abril del año pasado. “Al principio fue difícil, pero luego todo salió sin problemas. Cuando trabajamos no estaba pensando en el beneplácito de la crítica. Lo único que hice fue conectarme con mis emociones y hacer algo lo más sincero posible, porque no creo en estridencias ni en crear castillos en el aire, y menos en el flamenco que es tan rico en matices”.
Explica Rafael Amargo, vía telefónica desde Madrid, que en su espectáculo el hilo conductor es la música y la danza flamenca.
“Amargo no tiene argumento alguno, no se cuenta ninguna historia, simplemente es un recorrido a través de los palos del flamenco”, dijo este joven nacido en Granada en 1975.
Para este artista es importante no olvidarse de las tradiciones y la cultura que le han dado tantas satisfacciones como artista. “Quiero reivindicar a mi pueblo. Pero eso no quiere decir que olvide que la música y la danza evolucionan, y yo debo evolucionar con ellas. Por eso hay en este trabajo piezas que se salen del flamenco y otras que son muy hondas, muy puras, una especie de recorrido por la comarca flamenco”.
Define Amargo como un evento “transgresor, sin perder las raíces. Nunca me he querido meter en terrenos que no pueda controlar. Este es un espectáculo flamenco, pero con mi sello. En Amargo indago más con ritmos contemporáneos; las coreografías están más pulidas, todo se ve más concreto, en comparación con mi primer trabajo, La garra y el ángel, que era más ortodoxo”.
Amargo consta de 10 piezas, dos con música grabada y el resto con música en vivo.
La compañía de este español internacional está formada por nueve músicos (piano, guitarra, flauta, viento y cante), más un cuerpo de baile de nueve bailarines (incluyendo a su líder). Amargo ha sido apreciado por audiencias en Brasil, Francia e Italia, y después de Panamá se trasladará a Venezuela, Colombia y Argentina.
Puro duende
Su primer contacto con el flamenco fue de niño, cuando emocionado iba con su padre a ver las películas relacionadas con este arte dirigidas por Carlos Saura y protagonizadas por Antonio Gades.
Cuando en la pantalla disfrutaba Carmen, El amor brujo y Bodas de sangre, comentaba emocionado que él quería ser de grande como Gades. Y como su padre es gustoso del flamenco (fue cantaor de joven) lo llevó muy pronto a que recibiera sus respectivas clases. “Comencé a estudiar y aquí estamos”.
Rafael Amargo maneja con sensatez el ser considerado uno de los jóvenes valores del flamenco. “De esas cosas no me quiero dar demasiada cuenta. Lo que quiero es luchar cada día. Me conformo con que el trabajo sea bien recibido por el público”.
Es de los que prefiere “el duende a la técnica. Hay gente con una técnica brava, pero que es fría. En cambio, hay gente menos preparada, pero que es puro duende e imán”.
Opina que la situación actual del flamenco es contradictoria. Por un lado, “la situación está difícil, porque en lo que respecta a la danza no hay la suficiente subvención en España, pero por otro lado hay muchas figuras y valores de flamenco de las que había antes. Creo que hay momentos para todos. Ahora estamos viviendo un buen momento y hay que aprovecharlo. A mí, gracias a Dios, las cosas me están saliendo bien”.
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