Panamá, 7 de octubre de 2001
SECCIONES
Portada
Hoy por hoy
Trasfondo
Nacionales
Deportes
Opinión
Mundo
Negocios
Revista
Reseña
Tecnología
SERVICIOS
Titulares por email
Directorio de email
Reportajes
Columnistas
Notas importantes
El tiempo
TIEMPO LIBRE
Turismo
De interés
Agenda
Cine
De noche
Restaurantes
Recetas
SUPLEMENTOS
Ellas Virtual
Martes Financiero
Aprendo Web
R. Empresarial
Talingo
SEPARATAS
Pulso de la Nación
Punto exe
AYUDA
Guía del sitio
Tarifas
¿Quienes somos?
Contáctenos
Vea nuestros clasificadosHaga esta su página de inicio

El universo humano

Daniel Domínguez Z.
ddomingu@prensa.com

Elena Poniatowska comenzó a ejercer el periodismo en 1953 en el diario mexicano El Excelsior

Autora: Elena Poniatowska
Obra: La piel del cielo
Género: novela
Editorial: Alfaguara
Año de publicación: 2001

El espacio sideral, cuántos misterios oculta ese cielo lleno de estrellas, cuánto sabemos realmente de esa oscuridad colmada de lunares luminosos. Desde tiempos inmemoriales, al ser humano le ha intrigado qué pasa allá arriba y se pregunta cómo será la vida en las estrellas o si por esas alturas tendrán los mismos sueños e inquietudes que nosotros.

Esas ancestrales preguntas no solo la han formulado los científicos sino también los escritores. Una de ellas, la mexicana Elena Poniatowska, convirtió en ficción la vida de uno de esos hombres que lo dio todo por descubrir los secretos estelares en su novela La piel del cielo, con la que ganó este año el premio Alfaguara de novela.

La piel del cielo desentraña todas las parcelas del oficio de la astronomía a partir de la carrera de una de sus principales figuras, que en la obra de Poniatowska recibe el nombre ficticio de Lorenzo de Tena, pero que los conocedores asocian con el desempeño que tuvo en esta profesión el propio esposo de la artista, Guillermo Haro, un astrónomo fallecido en 1988.

A veces, Elena Poniatowska ha utilizado la literatura y el periodismo para denunciar sistemáticamente las injusticias sociales, económicas y culturales que ocurren en el continente americano.

Ahora, con La piel del cielo, nos acerca a las dificultades que tienen los científicos latinoamericanos para poder ejercer su oficio, el poco apoyo que reciben de sus respectivos gobiernos y lo tentador que es para ellos abandonar su tierra natal para trasladarse a una nación industrializada que le brinda los instrumentos, los presupuestos y las facilidades que no había encontrado en su patria. En esa fuga de cerebros, quien pierde no es un presidente con una pobre visión del futuro sino los pueblos a los que representa.

La piel del cielo es una obra con vocación de estilo, pero ese estilo es algo más que escribir con propiedad, se trata de una obra que se nota fue concebida desde el amor, porque Poniatowska sabe enternecer a su lector; comprende que el cariño es una herramienta tan útil como dominar los recursos narrativos. La autora de Hasta no verte, Jesús mío y La flor de Lis ha pulido con esta novela su voz y ha logrado transmitir energía y emoción en su juego de entremezclar la ficción con la realidad.

La profusión de imágenes, el uso de más de una voz narrativa y el cúmulo de información sobre la materia astronómica hace de La piel del cielo un texto completo y controlado, que sin duda satisfacerá a los amantes de las letras como a los que se inclinan por las ciencias exactas.

Estamos ante una novela que no termina al llegar a su última página. Su mensaje no acaba cuando nos despedimos de sus personajes. Al contrario, estamos frente a un trabajo que se mantiene en nuestra memoria, obligándonos a reflexionar sobre los avatares del universo humano y su relación con la soledad y el amor, con los sueños cumplidos y el precio de alcanzar las metas, relaciones tanto o más complejas que la forjada con las constelaciones, las galaxias y las estrellas fugaces.


Además en revista

Comarca flamenca
Samuel Gutiérrez recibe el Universidad
El universo humano
Cuando Oriente y Occidente confluyen
Al estilo colombiano
Arranca la VI Bienal de Arte de Panamá
Bases mejoradas
Blas Pascal:el amo de los números apuesta por Dios
Etxebarría: nuevas acusaciones de plagio
•Raíces: Prestán, un tema de nunca acabar
Especulaciones sobre el Nobel
Una desigual repartición
A la conquista de Chile
Tiempo para escribir