El universo humano
Daniel Domínguez Z.
ddomingu@prensa.com
Elena Poniatowska comenzó
a ejercer el periodismo en 1953 en el diario mexicano El Excelsior
Autora: Elena Poniatowska
Obra: La piel del cielo
Género: novela
Editorial: Alfaguara
Año de publicación: 2001
El espacio sideral, cuántos misterios oculta ese cielo lleno de
estrellas, cuánto sabemos realmente de esa oscuridad colmada de
lunares luminosos. Desde tiempos inmemoriales, al ser humano le
ha intrigado qué pasa allá arriba y se pregunta cómo será la vida
en las estrellas o si por esas alturas tendrán los mismos sueños
e inquietudes que nosotros.
Esas ancestrales preguntas no solo la han
formulado los científicos sino también los escritores. Una de ellas,
la mexicana Elena Poniatowska, convirtió en ficción la vida de uno
de esos hombres que lo dio todo por descubrir los secretos estelares
en su novela La piel del cielo, con la que ganó este año el premio
Alfaguara de novela.
La piel del cielo desentraña todas las parcelas
del oficio de la astronomía a partir de la carrera de una de sus
principales figuras, que en la obra de Poniatowska recibe el nombre
ficticio de Lorenzo de Tena, pero que los conocedores asocian con
el desempeño que tuvo en esta profesión el propio esposo de la artista,
Guillermo Haro, un astrónomo fallecido en 1988.
A veces, Elena Poniatowska ha utilizado la
literatura y el periodismo para denunciar sistemáticamente las injusticias
sociales, económicas y culturales que ocurren en el continente americano.
Ahora, con La piel del cielo, nos acerca
a las dificultades que tienen los científicos latinoamericanos para
poder ejercer su oficio, el poco apoyo que reciben de sus respectivos
gobiernos y lo tentador que es para ellos abandonar su tierra natal
para trasladarse a una nación industrializada que le brinda los
instrumentos, los presupuestos y las facilidades que no había encontrado
en su patria. En esa fuga de cerebros, quien pierde no es un presidente
con una pobre visión del futuro sino los pueblos a los que representa.
La piel del cielo es una obra con vocación
de estilo, pero ese estilo es algo más que escribir con propiedad,
se trata de una obra que se nota fue concebida desde el amor, porque
Poniatowska sabe enternecer a su lector; comprende que el cariño
es una herramienta tan útil como dominar los recursos narrativos.
La autora de Hasta no verte, Jesús mío y La flor de Lis ha pulido
con esta novela su voz y ha logrado transmitir energía y emoción
en su juego de entremezclar la ficción con la realidad.
La profusión de imágenes, el uso de más de
una voz narrativa y el cúmulo de información sobre la materia astronómica
hace de La piel del cielo un texto completo y controlado, que sin
duda satisfacerá a los amantes de las letras como a los que se inclinan
por las ciencias exactas.
Estamos ante una novela que no termina al
llegar a su última página. Su mensaje no acaba cuando nos despedimos
de sus personajes. Al contrario, estamos frente a un trabajo que
se mantiene en nuestra memoria, obligándonos a reflexionar sobre
los avatares del universo humano y su relación con la soledad y
el amor, con los sueños cumplidos y el precio de alcanzar las metas,
relaciones tanto o más complejas que la forjada con las constelaciones,
las galaxias y las estrellas fugaces.
Además en revista
• Comarca flamenca
• Samuel
Gutiérrez recibe el Universidad •
El universo humano •
Cuando Oriente y Occidente confluyen
• Al estilo colombiano
• Arranca
la VI Bienal de Arte de Panamá •
Bases mejoradas •
Blas Pascal:el amo de los números apuesta
por Dios •
Etxebarría: nuevas acusaciones de plagio •Raíces:
Prestán, un tema de nunca acabar
• Especulaciones
sobre el Nobel •
Una desigual repartición •
A la conquista de Chile •
Tiempo para escribir
|