Panamá, 7 de octubre de 2001
SECCIONES
Portada
Hoy por hoy
Trasfondo
Nacionales
Deportes
Opinión
Mundo
Negocios
Revista
Reseña
Tecnología
SERVICIOS
Titulares por email
Directorio de email
Reportajes
Columnistas
Notas importantes
El tiempo
TIEMPO LIBRE
Turismo
De interés
Agenda
Cine
De noche
Restaurantes
Recetas
SUPLEMENTOS
Ellas Virtual
Martes Financiero
Aprendo Web
R. Empresarial
Talingo
SEPARATAS
Pulso de la Nación
Punto exe
AYUDA
Guía del sitio
Tarifas
¿Quienes somos?
Contáctenos
Vea nuestros clasificadosHaga esta su página de inicio

¿Diálogo para qué?

Ventilemos nuestros problemas entre todos, no solamente entre los partidos políticos, a los cuales no están afiliados más de la mitad de los panameños

Guillermo Márquez Amado

Diálogo para analizar los problemas que aquejan a la sociedad panameña, no a la presidenta ni a su partido, ni al Partido Popular, ni al PRD, ni al MOLIRENA, ni a Solidaridad, ni al Liberal, ni a Cambio Democrático. Diálogo para identificar qué problemas están aquejando a la sociedad panameña; el porqué de la contracción de nuestra economía; por qué no hay más inversiones; por qué no nos enriquecemos materialmente pero de tal modo que llegue también a quienes más lo necesitan.

Diálogo para encerrar los miedos a darnos de narices con la realidad de la corrupción que está muy cerca de la presidenta. Aquí quiero recordar que en algunas ocasiones en que serví cargos públicos de menor nivel que el de nuestra mandataria, también llegaron a mis oídos a veces rumores y a veces informes anónimos sobre presuntas irregularidades y actos de corrupción. Siempre los investigué. Solo una vez no pude comprobarlos y aún hoy pienso que eran ciertos.

Si a la presidenta le han puesto bocinas que se lo gritan, por algo será. Si no hace nada, también por algo será.

No sé de ningún padre de familia responsable a quien le digan que su hijo anda por malos pasos y que sin ninguna preocupación pida que le traigan las pruebas. Es preferible enderezar el rumbo antes que reventarse con un muro.

Diálogo para hacernos recíprocas y sinceras preguntas sobre la conveniencia de que el Legislativo ejecute obras con partidas circuitales, o de que el Ejecutivo excluya de las potestades del Judicial la imposición de condenas a delincuentes agravando la inseguridad del país.

Diálogo para concluir por qué la administración de justicia no actúa con mayor prontitud y por qué tenemos la percepción, quizás falsa, de que aplica muy benignamente unas leyes ya de por sí permisivas, que terminan siendo una invitación a invertir en el delito.

Diálogo para revisar nuestro sistema educativo, que muy poco promete en cuanto a preparar a nuestros descendientes a afrontar las tecnologías presentes, mucho menos las del futuro.

Diálogo para examinar nuestras actitudes emocionales e inmaduras de oponernos a esto o a aquello por la procedencia de la iniciativa y no por su contenido.

Diálogo para revisar las normas políticas y electorales que apuntan a un bipartidismo polarizante e insano, en que termina ocurriendo que las instituciones se conforman con nombramientos de personas basados en criterios estrictamente políticos y de lealtades partidarias, con frecuencia a costa de la capacidad, el trabajo, la eficiencia, la honradez y la ecuanimidad.

Diálogo para ser mejores, para que nuestro Panamá vuele algún día y no sea siempre el corcho flotante en aguas de alcantarillas.

Dialoguemos, sí; ventilemos nuestros problemas entre todos, no solamente los partidos políticos, a los cuales no están afiliados más de la mitad de los panameños. Digámonos nuestras verdades de cara, lo que no significa el insulto, y después dediquémonos a hacer posible el 33% de lo que dijimos que arreglaríamos.

En 75 años estaremos entrando al siglo 22. ¿Nos atrevemos? Es necesario, no solo en función de superación de la crisis, sino de crecer y desarrollarnos. Es imprescindible en función del bien común.

El autor fue magistrado del Tribunal Electora


Además en opinión

Los sandinistas redimidos: Alfredo Sánchez H.
En el pellejo ajeno: Guillermo Sánchez Borbón
Test actualizado para aspirantes a ministro: Jorge Eduardo Ritter
Ataques terroristas y repercusiones económicas: Betty Brannan Jaén
¿Diálogo para qué?: Guillermo Márquez Amado
Una vieja historia: América Keller