Chopra, doctor de almas
“El comportamiento colectivo
del mundo en la actualidad es de locura total”
Errol E. Caballero
ecaballero@prensa.com
A
pesar de la parafernalia que acompaña la visita del doctor Deepak
Chopra a cada país del mundo, y del poder de convocatoria que tiene
en sus seminarios, el autor de más de 30 best-sellers se mantiene
escéptico frente a la efectividad de estas presentaciones.
Y es que al parecer está perfectamente consciente
de la posibilidad de que la mayoría de las personas que asisten
a estas actividades no lo hacen movidos por una genuina sed espiritual,
si no más bien para apegarse a las últimas tendencias alternativas
y metafísicas en boga. Aún así el doctor en endocrinología parece
hallar consuelo en la idea de que sus enseñanzas lleguen a caer
en terreno fértil, aunque solo sea en el caso de una persona.
Estas eran las expectativas del proclamado
“poeta-profeta de la medicina alternativa” cuando arribó a Panamá
el pasado martes en horas de la noche. Anteriormente, el autor ha
recorrido prácticamente todo el globo solicitado por algunos de
los personajes más reconocidos de nuestro tiempo, entre los que
se encuentran Larry King, Bill Clinton, Michael Gorbachev y Oscar
Arias, entre otros.
El miércoles 3 de octubre Chopra ofreció,
en una sesión maratónica que inició al mediodía y se extendió hasta
las cuatro de la tarde, una conferencia-taller en donde se profundizó
en el tema de las Siete Leyes Espirituales del Exito, uno de sus
libros más populares.
La Prensa tuvo la oportunidad de conversar
con el escritor horas después de su llegada al Istmo, pudiendo así
recoger sus reflexiones acerca de toda una pléyade de tópicos, entre
ellos la meditación, el materialismo, la religión y la guerra.
Acumulación compulsiva
Uno de los temas tratados por Chopra, quien
fue incluido en la lista de los 100 iconos y héroes del siglo XX
de la revista Time, fue el del materialismo.
Comentó que aunque se tiene la percepción
general de que el mundo moderno es materialista en extremo, esto
no es del todo exacto, ya que nadie disfruta de las cosas materiales
si no más bien de su acumulación. “La mayoría de la gente gasta
dinero que no ha ganado realmente, para comprar cosas que no necesitan
para impresionar a personas que ni siquiera le simpatizan”.
El llamado “predicador de la medicina mente-cuerpo”
asegura que nunca ha estado en contra de la posesión material, la
cual puede ser placentera hasta cierto punto. Esto no significa,
claro está, que por estar absortos en la acumulación desmedida de
objetos materiales descuidemos nuestra vida espiritual.
La vida: una viaje, no un destino
De acuerdo con la filosofía chopriana, lo
más importante en nuestro efímero paso por la vida, es que nos enfoquemos
más en el camino que en el destino mismo, ya que el destino no es
otra cosa que un “horizonte inalcanzable”. “Cuando uno se concentra
en el proceso, el resultado favorable está asegurado”, indicó.
Para Chopra el presente lo es todo, ya que
el futuro todavía no existe y el pasado tan solo se reduce a fugaces
imágenes que transitan la memoria. “La mejor manera de estar preparado
para el futuro es vivir el presente en toda su plenitud y posibilidades”,
agregó.
La meditación, una vía a la paz individual
El mundo es un reflejo del individuo. Esto
se explica por medio de la correlación microcosmo/macrocosmo. Si
el mundo está agitado es porque los individuos se sienten así. “Cuando
vibra un electrón el universo se estremece”.
Define a la meditación como la habilidad
de extender una “mente callada”.
Esto último implica un poco más que solo
cerrar los ojos y dejarse llevar por la imaginación. Se trata de
estar consciente de la propia respiración, de los sonidos que se
producen en las cercanías, de los propios pensamientos, del cuerpo
físico. Se debe aprovechar el decrecimiento en la actividad mental
para entrar en contacto con la divinidad que se lleva adentro, aprovechando
esta proximidad para formularse las preguntas cruciales de la existencia:
¿Quién soy?, ¿Qué es lo que quiero?, etc.
¿Como apaciguar los vientos de guerra?
En referencia al clima de tensión internacional
que se ha desatado a raíz de los atentados ocurridos el 11 de septiembre
en suelo estadounidense, Chopra calificó el comportamiento colectivo
de la humanidad como de “absoluta demencia”.
El galeno señala que aunque ambos bandos
(Estados Unidos y el fundamentalismo islámico) se culpan uno al
otro, en realidad este conflicto es el resultado del estado de “sicosis
colectiva” del mundo. Advierte que el ansia de venganza del pueblo
norteamericano “va a perpetuar este conflicto por lo menos durante
los siguientes cinco mil años”.
Para el escritor no existe una solución simple
a la compleja crisis actual, la cual es el resultado, en parte,
de sofisticados niveles de tecnología, comunicación y movilidad
que han excedido nuestra capacidad evolutiva. Aunque nuestra habilidad
para controlar (y dañar) el medio ambiente se ha incrementado en
el último siglo, nuestra naturaleza tribal de hace dos mil años
atrás se ha mantenido intacta. En opinión de Chopra, esto nos “hace
más peligrosos que nunca antes en nuestra historia”.
Asimismo, considera que los líderes del mundo
han abordado esta crisis de forma excesivamente superficial. Cuando
hombres armados con cuchillo destruyen las Torres Gemelas y atacan
el Pentágono, “el poderío militar, político, económico, y diplomático
prueba ser inútil”.
Chopra reduce el conflicto Occidente contra
Oriente a su mínima esencia, esto es, a una guerra entre dos tribus.
“Si queremos sobrevivir a un mundo donde existen armas tan terribles
como las nucleares y biológicas entonces tendremos que cambiar nuestra
mentalidad tribal”.
¿Cuál es entonces el consejo de Deepak Chopra
hacia los líderes occidentales? Si realmente desean lograr un impacto
en la guerra contra el terrorismo (y no conformarse solamente con
una ilusoria seguridad pasajera) deben propiciar un acercamiento
genuino hacia los pueblos islámicos, renunciando a todas las formas
del colonialismo cultural, y reconociendo la ley del karma, es decir,
que el sufrimiento que le ocasionamos al prójimo eventualmente se
va a tornar en nuestra contra.
A nivel individual, Chopra propone que cada
persona adopte una firme resolución de transformarse así misma a
nivel espiritual, como única manera de alcanzar la paz mundial.
No obstante, duda mucho que esto ocurra en esta generación, por
lo que anticipa más guerras de carácter tribal en los próximos años.
La religión como
causa de conflicto
Al igual que el filósofo alemán Friederich
Nietzsche, quien calificó a la religión como el “opio de los pueblos”,
Chopra opina que tanto la religión como el nacionalismo son sumamente
peligrosos, ya que son causa de división entre los pueblos.
Es así que el autor cree en la instintiva
espiritualidad del hombre, llegando a afirmar que el ser humano
“recibió de Dios la revelación y el diablo se encargó de convertirla
en religión”.
“La religión no es otra cosa que la politización
de la espiritualidad”, dijo a la par que indicó la religión siempre
ha sido utilizada para legalizar el poder de un puñado de oportunistas.
(Para más información sobre Las Siete Leyes Espirituales del Exito
y sobre otros aspectos de las teorías de Chopra, no deje de leer
“Espacio para leer” en la página 2b de mañana domingo).
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