Panamá, 6 de octubre de 2001
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Chopra, doctor de almas

“El comportamiento colectivo del mundo en la actualidad es de locura total”

Errol E. Caballero
ecaballero@prensa.com

A pesar de la parafernalia que acompaña la visita del doctor Deepak Chopra a cada país del mundo, y del poder de convocatoria que tiene en sus seminarios, el autor de más de 30 best-sellers se mantiene escéptico frente a la efectividad de estas presentaciones.

Y es que al parecer está perfectamente consciente de la posibilidad de que la mayoría de las personas que asisten a estas actividades no lo hacen movidos por una genuina sed espiritual, si no más bien para apegarse a las últimas tendencias alternativas y metafísicas en boga. Aún así el doctor en endocrinología parece hallar consuelo en la idea de que sus enseñanzas lleguen a caer en terreno fértil, aunque solo sea en el caso de una persona.

Estas eran las expectativas del proclamado “poeta-profeta de la medicina alternativa” cuando arribó a Panamá el pasado martes en horas de la noche. Anteriormente, el autor ha recorrido prácticamente todo el globo solicitado por algunos de los personajes más reconocidos de nuestro tiempo, entre los que se encuentran Larry King, Bill Clinton, Michael Gorbachev y Oscar Arias, entre otros.

El miércoles 3 de octubre Chopra ofreció, en una sesión maratónica que inició al mediodía y se extendió hasta las cuatro de la tarde, una conferencia-taller en donde se profundizó en el tema de las Siete Leyes Espirituales del Exito, uno de sus libros más populares.

La Prensa tuvo la oportunidad de conversar con el escritor horas después de su llegada al Istmo, pudiendo así recoger sus reflexiones acerca de toda una pléyade de tópicos, entre ellos la meditación, el materialismo, la religión y la guerra.

Acumulación compulsiva

Uno de los temas tratados por Chopra, quien fue incluido en la lista de los 100 iconos y héroes del siglo XX de la revista Time, fue el del materialismo.

Comentó que aunque se tiene la percepción general de que el mundo moderno es materialista en extremo, esto no es del todo exacto, ya que nadie disfruta de las cosas materiales si no más bien de su acumulación. “La mayoría de la gente gasta dinero que no ha ganado realmente, para comprar cosas que no necesitan para impresionar a personas que ni siquiera le simpatizan”.

El llamado “predicador de la medicina mente-cuerpo” asegura que nunca ha estado en contra de la posesión material, la cual puede ser placentera hasta cierto punto. Esto no significa, claro está, que por estar absortos en la acumulación desmedida de objetos materiales descuidemos nuestra vida espiritual.

La vida: una viaje, no un destino

De acuerdo con la filosofía chopriana, lo más importante en nuestro efímero paso por la vida, es que nos enfoquemos más en el camino que en el destino mismo, ya que el destino no es otra cosa que un “horizonte inalcanzable”. “Cuando uno se concentra en el proceso, el resultado favorable está asegurado”, indicó.

Para Chopra el presente lo es todo, ya que el futuro todavía no existe y el pasado tan solo se reduce a fugaces imágenes que transitan la memoria. “La mejor manera de estar preparado para el futuro es vivir el presente en toda su plenitud y posibilidades”, agregó.

La meditación, una vía a la paz individual

El mundo es un reflejo del individuo. Esto se explica por medio de la correlación microcosmo/macrocosmo. Si el mundo está agitado es porque los individuos se sienten así. “Cuando vibra un electrón el universo se estremece”.

Define a la meditación como la habilidad de extender una “mente callada”.

Esto último implica un poco más que solo cerrar los ojos y dejarse llevar por la imaginación. Se trata de estar consciente de la propia respiración, de los sonidos que se producen en las cercanías, de los propios pensamientos, del cuerpo físico. Se debe aprovechar el decrecimiento en la actividad mental para entrar en contacto con la divinidad que se lleva adentro, aprovechando esta proximidad para formularse las preguntas cruciales de la existencia: ¿Quién soy?, ¿Qué es lo que quiero?, etc.

¿Como apaciguar los vientos de guerra?

En referencia al clima de tensión internacional que se ha desatado a raíz de los atentados ocurridos el 11 de septiembre en suelo estadounidense, Chopra calificó el comportamiento colectivo de la humanidad como de “absoluta demencia”.

El galeno señala que aunque ambos bandos (Estados Unidos y el fundamentalismo islámico) se culpan uno al otro, en realidad este conflicto es el resultado del estado de “sicosis colectiva” del mundo. Advierte que el ansia de venganza del pueblo norteamericano “va a perpetuar este conflicto por lo menos durante los siguientes cinco mil años”.

Para el escritor no existe una solución simple a la compleja crisis actual, la cual es el resultado, en parte, de sofisticados niveles de tecnología, comunicación y movilidad que han excedido nuestra capacidad evolutiva. Aunque nuestra habilidad para controlar (y dañar) el medio ambiente se ha incrementado en el último siglo, nuestra naturaleza tribal de hace dos mil años atrás se ha mantenido intacta. En opinión de Chopra, esto nos “hace más peligrosos que nunca antes en nuestra historia”.

Asimismo, considera que los líderes del mundo han abordado esta crisis de forma excesivamente superficial. Cuando hombres armados con cuchillo destruyen las Torres Gemelas y atacan el Pentágono, “el poderío militar, político, económico, y diplomático prueba ser inútil”.

Chopra reduce el conflicto Occidente contra Oriente a su mínima esencia, esto es, a una guerra entre dos tribus. “Si queremos sobrevivir a un mundo donde existen armas tan terribles como las nucleares y biológicas entonces tendremos que cambiar nuestra mentalidad tribal”.

¿Cuál es entonces el consejo de Deepak Chopra hacia los líderes occidentales? Si realmente desean lograr un impacto en la guerra contra el terrorismo (y no conformarse solamente con una ilusoria seguridad pasajera) deben propiciar un acercamiento genuino hacia los pueblos islámicos, renunciando a todas las formas del colonialismo cultural, y reconociendo la ley del karma, es decir, que el sufrimiento que le ocasionamos al prójimo eventualmente se va a tornar en nuestra contra.

A nivel individual, Chopra propone que cada persona adopte una firme resolución de transformarse así misma a nivel espiritual, como única manera de alcanzar la paz mundial. No obstante, duda mucho que esto ocurra en esta generación, por lo que anticipa más guerras de carácter tribal en los próximos años.

La religión como causa de conflicto

Al igual que el filósofo alemán Friederich Nietzsche, quien calificó a la religión como el “opio de los pueblos”, Chopra opina que tanto la religión como el nacionalismo son sumamente peligrosos, ya que son causa de división entre los pueblos.

Es así que el autor cree en la instintiva espiritualidad del hombre, llegando a afirmar que el ser humano “recibió de Dios la revelación y el diablo se encargó de convertirla en religión”.

“La religión no es otra cosa que la politización de la espiritualidad”, dijo a la par que indicó la religión siempre ha sido utilizada para legalizar el poder de un puñado de oportunistas. (Para más información sobre Las Siete Leyes Espirituales del Exito y sobre otros aspectos de las teorías de Chopra, no deje de leer “Espacio para leer” en la página 2b de mañana domingo).


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