‘Diablos rojos’: como 'Survivor'
sobre ruedas
Las condiciones del transporte
público colectivo no mejoran, y se acerca la fecha de la unificación
del pasaje a 25 centésimos
HERMES SUCRE SERRANO
hsucre@prensa.com
|
|
|
|
El mal estado del interior de los
vehículos es palpable, y no es diferente al exterior de los
autobuses.
|
Si algo caracteriza a los panameños es que son
aventureros. Los más intrépidos se tiran en paracaídas desde aviones
que sobrevuelan el campo de Calzada Larga. Aquellos medio pudientes
se van a Orlando a disfrutar de la fantasía de Disney's. Y los más
pobres les queda vivir emocionantes peripecias, por solo 15 centésimos,
en los tristemente célebres “diablos rojos”.
James Bond estaba equivocado cuando decía
que “solo se vive una vez”. Hay experiencias amargas que se repiten
a diario, como montarse en un bus de la vieja guardia. Quisimos
cerciorarnos de los “grandes cambios” que se han hecho en el transporte
público para justificar la unificación del pasaje a 25 centésimos.
Para tener una muestra por área, subimos a 10 buses de las rutas
de Ricardo J. Alfaro (Tumba Muerto), Vía Bolívar, Vía España, Vista
Hermosa y Calle 50. El trabajo abarcó unidades de Torrijos-Carter,
Veranillo, Pedregal-Transístmica, Don Bosco, Río Abajo-Veranillo,
Las Mañanitas, Tocumen. El periplo es recomendable para las personas
que quieren comprobar si su marcapasos está funcionando bien.
El que parpadea pierde
La prueba comienza a la hora en que la gente
que vive en las afueras intenta llegar a sus trabajos. Tienen que
levantarse con los gallos para estar a tiempo en unas paradas, cuya
aglomeración solo es comparable con las salas de espera de la Caja
de Seguro Social. Cuando llega el “diablo rojo” o sus primos los
“diablo verdes”, pareciera que la gente fuera subiendo en una escalera
eléctrica, porque la multitud lo lleva a uno levantado, con los
pies en el aire. “Atrás, atrás...”, grita el conductor, emulando
a aquellos atrevidos domadores de leones de los circos.
Después de haber perdido varios botones de
la camisa y ganado varias arrugas en el recién almidonado pantalón,
de quedar semi-ahorcado por la corbata, y con el cabello al estilo
Don King, por fin logras asirte a una de las barras del techo. No
olvides que tienes que ingeniártelas para agarrarte de la barra,
llevar una mano en el celular y otra en la cartera. Las paradas
bruscas te hacen sentir como metido en una lavadora. Los pasajeros
se quiñan unos con otros como si fueran bolas de billar. Casi no
“disfrutas” del paseo, pensando cómo vas a salir de la tupida fila.
El show televisivo “Survivor” es un detalle comparado con las maromas
que hay que hacer para llegar ileso a tu destino final.
Von voyage
Después que pasa la marabunta de las “horas
pico”, la travesía se torna diferente. Puedes apreciar con más detenimiento
lo deteriorado que están los buses. De las 10 unidades que montamos,
todas tenían los asientos rotos. Uno de la ruta Tumba Muerto-Torrijos-Carter
tenía las llantas delanteras completamente lisas.
Todos temíamos que un mosquito salido del
tiesto la fuera a picar. Los asientos no solo estaban rotos y llenos
de flecos, sino que se les veía la madera de plywood del respaldar.
El piso era un montón de retazos de linóleo, al extremo que se veía
la lata. En algunos buses se sentía un fuerte olor a aceite quemado.
El interior, sin pintar, mostraba un sinnúmero
de letreros, a mano y a pincel, tales como “yari quiere a piri”,
“Nena y Tomás se aman”. No faltan los pensamientos populares como:
“la que no quiere cuando pueda, no podrá cuando quiera”; “las cosas
no son del dueño, sino de quien las necesita”; “Son tantas las intrigas
que vivimos”. Un bus de la ruta Transístmica tenía asientos traseros
en el piso.
En la vía España, cerca de La Garantía, se
quedó parado un bus por desperfectos mecánicos. Muchos tienen las
defensas traseras y delanteras abolladas. Y no es extraño que cuando
nadie lo espera, se salgan las ruedas traseras. Y para ponerle la
aceituna al martini, no carga llanta de repuesto. Pero no todo es
malo, las personas que viven diariamente este carma no tienen necesidad
de pagarle consultas al cardiólogo Bey Mario Lombana, porque tienen
el corazón curado de espantos.
Además en portada
• EU estrecha cerco
sobre bin Laden •
PP escoge representantes para el diálogo nacional
• Multan con 20 mil
dólares a Texaco •
Hoy sigue negociación en empresa bananera
• Alcázar
sigue siendo campeón mundial •
Venezuela solicitará extraditar a Posada
• Detienen
a italiano buscado en Europa •
Afganos huyen ante ataque inminente
• Comisión
suspende revisión de vistas •
Condecorado espacial •
Más protestas por demora en pago
• Intentó
robar una AK-47 y quedó preso •
Kunas, docentes y Educación en pos de
buenas relaciones •
La música panameña ya tiene tarifa •
El puente esperado •
Se retrasa limpieza de isla San José
• ‘Diablos
rojos’: como 'Survivor' sobre ruedas •
Tiempos para poemas •
Ambientalistas cierran paso al petróleo
• TE
condena a prisión a 4 ciudadanos •
Inauguran foro sobre encuentro de culturas en
el istmo
|