Una nación educada y competente
Propongo que nuestra misión como país sea convertirnos en una nación educada y competente
Samuel B. Buitrago C.
Miles de panameños lucharon y ofrecieron sus vidas para que el Canal y sus áreas adyacentes fueran panameñas; así como para que en ese territorio gozáramos plenamente de nuestra soberanía. Ahora, la pregunta que nos hacemos a diario muchos jóvenes panameños es: ¿y ahora que tenemos el Canal, cuál es nuestra misión como país?
El Canal fue la lucha en que se unió todo un pueblo; pero como sociedad, no hemos encontrado la nueva religión que nos una a todos y defina nuestro nuevo rumbo. Lo cierto es que no podemos seguir viviendo de la improvisación constante.
Todas las grandes potencias del mundo han sabido cuál es su norte dentro de la sociedad mundial. Por ello, propongo que nuestra misión sea convertirnos en una nación educada y competente.
Debemos ser un país educado, porque sin educación no hay desarrollo y porque es el único mecanismo por el cual podemos contar con una mano de obra calificada. No se trata de poner nuestro recurso humano sólo en manos de empresas extranjeras, sino que también desarrolle plenamente sus talentos y habilidades para que invierta en su propio país.
Por otro lado, debemos ser competentes y no competitivos. Ser competitivo es tener las condiciones óptimas para el desarrollo, pero sin estar dispuestos a terminar con la mala distribución de la riqueza que agobia nuestro país.
Ser competentes va más allá. Es ser una nación capaz de atender satisfactoriamente las necesidades básicas materiales y culturales de nuestro pueblo y garantizar la igualdad de oportunidades para todos los panameños.
Ser competentes significa tener diversas áreas de inversión que vayan más allá del Canal, y en donde Panamá participe exitosamente en este mundo globalizado.
No queremos ser un país que se desarrolle solo en los grandes números, sino que nuestro desarrollo se transforme en una vida digna y saludable para todo los panameños.
Ahora, pareciera que todos estos son sueños de opio; pero déjenme decirles que solo necesitamos dos cosas para lograr este objetivo.
Primero, un nuevo liderazgo basado en principios y valores que consolide nuestra democracia y que nos oriente, no con una visión de gobierno coyuntural, sino con una visión de Estado consciente de nuestras fortalezas y debilidades como nación.
Segundo, necesitamos recobrar la confianza, porque es el verdadero motor de toda nación.
La conducción del Estado debe ser como un matrimonio: cuando no hay confianza, este se opaca y la pareja fracasa.
Hablamos pues del matrimonio que debemos hacer todos los panameños con nuestro desarrollo. Si no confiamos en nosotros mismos y en nuestro conciudadanos, le apostaremos a la miseria de nuestros hijos.
Muchos de estos conceptos fueron aprobados en el último congreso del PRD; pero ojalá los podamos adoptar todo los panameños porque el futuro se construye desde el presente.
El autor es estudiante de Derecho y miembro del PRD
Además en opinión
• El diálogo nacional:
Carlos Iván Zúñiga
• Una nación
educada y competente: Samuel B. Buitrago C.
• Felicitaciones:
Fernando Villarreal
• Bioterrorismo:
Silvio Antonio Vega
• Una educación
más humana: Silvio Antonio Vega
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Aclaración: Víctor Mizrachi
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