Panamá, 5 de octubre de 2001
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En la novedad está el triunfo

Recuerde que sus clientes buscan una oferta original, a buen precio y de excelente calidad

Manuel Vega Loo
mvega@prensa.com

Para triunfar en un mercado tan competitivo como el turístico se necesita un elemento diferenciador y mucha creatividad. Además, hay que tomar en cuenta una verdad de a puño: los turistas son compradores de ilusiones.

Los viajeros buscan destinos memorables, playas o montañas que no solo los hagan olvidar el estrés diario, sino que también sean tan increíbles, que luego puedan revivir aquella emoción cuando regresen a su faena cotidiana.

Y esto no es una hazaña fácil, pues hay que desarrollar la imaginación y ser permanentemente innovadores. Un ejemplo reciente lo encontramos en Bolivia, donde una empresa argentina le brinda la oportunidad de recorrer los senderos que pisó en aquel país sureño el revolucionario Ernesto Che Guevara.

La marca

Cada localidad tiene su característica particular, su sello de marca, lo que le permite ser reconocida en el transitado mercado publicitario.

Un creyente en esa marca es el experto argentino Luis Alberto Grunewald, quien expuso sus teorías al respecto en la pasada Convención Nacional y Exhibición Internacional de Turismo (CONETUR) 2001, organizada por el Instituto Panameño de Turismo (IPAT) y la Cámara de Turismo de Panamá.

La primera lección impartida por Grunewald: el turismo es un negocio.

Acto seguido comentó que la empresa turística será rentable si es competitiva y esto se logrará en la medida en que sea eficaz.

“La eficacia se obtiene utilizando de la mejor forma posible los recursos humanos y los materiales que tengan disponibles”, dijo.

La demanda

Segunda clase aprendida: después que se atraen los turistas a su ciudad o centro hotelero, hay que mantenerlos contentos y seguros para que regresen en sus próximas vacaciones.

Y, ¿cómo se logra satisfacer esta demanda? Según Luis Alberto Grunewald esto se obtiene conociendo cada uno de sus gustos y necesidades. En muchas ocasiones hay que adelantarse a sus peticiones. Por eso siempre hay que estar preparados; los desprevenidos no triunfan.

“Un cliente satisfecho es la mejor publicidad del mundo, ya que le recomendará el lugar a sus familiares, amigos, compañeros de trabajo y vecinos”, dijo Grunewald.

Otra clave para dominar el sector es segmentándolo. Hay que investigar en cuántas partes está dividido el mercado y luego determinar en cuáles puede sobresalir y dominar.

Tras la identificación, dijo Grunewald, hay que establecer el tipo de cliente que recibirá, porque no deben olvidar que primero están los turistas que viajan para estar cómodos en un hotel, y los excursionistas que desean explorar y conocer la mayor cantidad de atracciones de un país.

“Estos dos tipos de viajeros se desplazan con carácter recreativo, sin embargo tienen objetivos diferentes” y si logra darles la respuesta que buscan serán sus más fieles clientes.

Los anfitriones

Grunewald recomendó trabajar con la población del lugar, ya que ellos conocen como nadie el lugar, saben sus códigos, su historia. Ellos serán un gran respaldo para toda empresa turística.

El especialista recordó que la población migratoria también es de mucha ayuda, especialmente en la temporada alta, donde se requiere mucha mano de obra.

Para este tipo de trabajo se requieren personas amables, serviciales, bilingües –indispensable que por lo menos dominen el inglés– y conocedores de los atractivos de su región.

Además, los pobladores en general de la ciudad o pueblo tienen que contribuir con el buen trato a los turistas. Estos residentes deben tratar con cortesía y buenos modales a los viajeros.

“Un turista nunca debe pagar el impuesto de los ojos azules”, dijo por su parte José Ignacio Mata, un especialista español en cuanto a turismo se refiere.

Es decir, se debe evitar subir los precios o vender más caros los productos o servicios a los extranjeros.

En lo que respeta a Panamá, el especialista español destacó que nuestro pueblo es muy gentil con los visitantes y que no les cobra “el impuesto de los ojos azules”.

Sin embargo, se lamentó de que “muy pocas de las personas” que laboran en el sector turístico local hablen inglés, lo que es una desventaja frente al resto de los mercados.


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