Panamá, 4 de octubre de 2001
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Stone’s

Nuestro salonero, José, resultó ser un chico muy agradable y servicial

Aristóloga
Especial para La Prensa
revista@prensa.com

Stone’s ocupa el local del antiguo Italiannis en la Vía Federico Boyd.

En algunos casos voy a un restaurante más de una vez si tiene un menú demasiado extenso, por ejemplo, ya que en una sola visita no es posible probar una muestra representativa. En otros casos, si la experiencia ha sido particularmente pavorosa. Este, ¡cáspita! fue de los últimos.

Durante la primera visita, ordenamos el plato Stones Picadas 2, con aros de cebolla, hongos apanados, deditos de pollo y arañitas. Los tres primeros, normales (los hongos eran frescos y fueron lo mejor), pero las arañitas estaban secas y duras debajo del rebozado. También pedimos una orden de almejas, generosa por el precio (ver cuadro) pero nada espectacular. La salsa sabía a tarro, y era aparente que los puntitos que en ella nadaban eran ajo picado comercial, que detesto.

Yo pedí unas costillitas de cerdo, que estuvieron bastante bien, mas no así la salsa de barbacoa, un entomatado sin gracia alguna. RDT1 pidió un risotto de mariscos, cuya foto aparece en el menú. Hago la salvedad de que lo que llegó a la mesa era un pariente muy, muy lejano del de la foto. Aun así, la pinta estuvo mejor que el sabor, porque cuando metimos el tenedor en el arroz, resultó que la cremosidad aparente era únicamente una delgada cubierta de crema, que al retirarse reveló un plato de arroz precocido teñido, con los granos sueltos, cuyo único parecido con la joya de la gastronomía veneciana, es el nombre: risotto significa “arroz” en italiano.

En cuanto a los pedacitos de pulpo, langostinos, etc. que adornaban el plato, no los probamos porque apenas descubrimos el crimen perpetrado devolvimos a la víctima, ordenando en su vez una ensalada griega, que había sido mezclada en ese momento: los ingredientes estaban frescos, lo que la salvó a pesar de la vinagreta algo desabrida. RDT2 pidió un Rib Eye que el menú anuncia como “14 onzas de Rib Eye choice USDA importado”: en primer lugar, no tenía marmoleo alguno. En segundo, cuando lo pusieron sobre la parrilla, se encogió en algunas partes, quedando torcido como cuando se deja un pedazo de plástico al sol, y además con un gordo de tres por tres centímetros: por esto nos cobraron casi 15 dólares. El servicio no estuvo bueno tampoco, ya que había cuatro saloneros agrupados alrededor de la caja, mientras nuestras bebidas, etc., languidecían en el mostrador.

En mi segunda visita nos fue marginalmente mejor, y es que descubrimos la vacuna ideal, aunque igual que Goethals y Salk, fue cuestión de prueba y error. La poción que hizo posible nuestra velada es, por supuesto, la margarita. Unicamente tras cercenarnos las papilas a punta de sal, limón y tequila, nos fue posible “degustar” el Stones Picadas 1, (un poco de picante ayudó también) con cáscaras de papas rellenas de cheddar, dedos de mozarella y alitas de pollo, estas últimas aparentemente fritas en aceite algo viejillo –saben a ancas de rana, dijo RDT, chisteando sobre el resabio mariscoso–; también probamos el cóctel de camarones, y descubrimos que sí es posible arruinar este sencillísimo clásico. Lo mejor de esta ronda fue el plato de Tropical Stones Nachos, un plato de patacones con guacamole, pico de gallo, crema agria y frijoles, que nos pareció simpático.

Mejoró notablemente el renglón “plato fuerte”, ya que pedimos el filete miñón, que no recocinaron (llegó demasiado crudo, pero eso tiene solución) en parte porque nuestro salonero, José, resultó ser un chico muy agradable y servicial, que transmitió muy bien la orden. El filete traía una salsa muy agradable de vino con champiñones. Yo busqué las hamburguesas, y me extrañó que en el menú no hubiera una simple: Una tenía huevo, otra guacamole, otra piña. “Resolví” pidiendo el guacamole aparte, y en realidad me gustó la hamburguesa, gordita, rosadita y con buen sabor.

De postre probamos el pastel de pacanas y el pastel de chocolate, con textura de mousse. Ambos nos gustaron. Dixit.

Calificación: * 1/2

Presupuesto: $ $
 
Dirección: Avenida Federico
Boyd, después del
semáforo con
Calle 50
 
Horario: De 12 del mediodía en adelante
 
Teléfono: 269- 4110
 
Acceso a
discapacitados:
Rampa, ‘valet ’ ‘parking’
 
Aceptan: Todas las tarjetas
de crédito
 
Recomendamos: Hongos rebozados, ‘filet’ ‘mignon’
 
Buena relación
costo calidad:
Almejas (B/.3.95)

 

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