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Stone’s
Nuestro salonero, José,
resultó ser un chico muy agradable y servicial
Aristóloga
Especial para La Prensa
revista@prensa.com
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| Stone’s ocupa el local del antiguo Italiannis
en la Vía Federico Boyd. |
En algunos casos voy a un restaurante más de
una vez si tiene un menú demasiado extenso, por ejemplo, ya que
en una sola visita no es posible probar una muestra representativa.
En otros casos, si la experiencia ha sido particularmente pavorosa.
Este, ¡cáspita! fue de los últimos.
Durante la primera visita, ordenamos el plato
Stones Picadas 2, con aros de cebolla, hongos apanados, deditos
de pollo y arañitas. Los tres primeros, normales (los hongos eran
frescos y fueron lo mejor), pero las arañitas estaban secas y duras
debajo del rebozado. También pedimos una orden de almejas, generosa
por el precio (ver cuadro) pero nada espectacular. La salsa sabía
a tarro, y era aparente que los puntitos que en ella nadaban eran
ajo picado comercial, que detesto.
Yo pedí unas costillitas de cerdo, que estuvieron
bastante bien, mas no así la salsa de barbacoa, un entomatado sin
gracia alguna. RDT1 pidió un risotto de mariscos, cuya foto aparece
en el menú. Hago la salvedad de que lo que llegó a la mesa era un
pariente muy, muy lejano del de la foto. Aun así, la pinta estuvo
mejor que el sabor, porque cuando metimos el tenedor en el arroz,
resultó que la cremosidad aparente era únicamente una delgada cubierta
de crema, que al retirarse reveló un plato de arroz precocido teñido,
con los granos sueltos, cuyo único parecido con la joya de la gastronomía
veneciana, es el nombre: risotto significa “arroz” en italiano.
En cuanto a los pedacitos de pulpo, langostinos,
etc. que adornaban el plato, no los probamos porque apenas descubrimos
el crimen perpetrado devolvimos a la víctima, ordenando en su vez
una ensalada griega, que había sido mezclada en ese momento: los
ingredientes estaban frescos, lo que la salvó a pesar de la vinagreta
algo desabrida. RDT2 pidió un Rib Eye que el menú anuncia como “14
onzas de Rib Eye choice USDA importado”: en primer lugar, no tenía
marmoleo alguno. En segundo, cuando lo pusieron sobre la parrilla,
se encogió en algunas partes, quedando torcido como cuando se deja
un pedazo de plástico al sol, y además con un gordo de tres por
tres centímetros: por esto nos cobraron casi 15 dólares. El servicio
no estuvo bueno tampoco, ya que había cuatro saloneros agrupados
alrededor de la caja, mientras nuestras bebidas, etc., languidecían
en el mostrador.
En mi segunda visita nos fue marginalmente
mejor, y es que descubrimos la vacuna ideal, aunque igual que Goethals
y Salk, fue cuestión de prueba y error. La poción que hizo posible
nuestra velada es, por supuesto, la margarita. Unicamente tras cercenarnos
las papilas a punta de sal, limón y tequila, nos fue posible “degustar”
el Stones Picadas 1, (un poco de picante ayudó también) con cáscaras
de papas rellenas de cheddar, dedos de mozarella y alitas de pollo,
estas últimas aparentemente fritas en aceite algo viejillo –saben
a ancas de rana, dijo RDT, chisteando sobre el resabio mariscoso–;
también probamos el cóctel de camarones, y descubrimos que sí es
posible arruinar este sencillísimo clásico. Lo mejor de esta ronda
fue el plato de Tropical Stones Nachos, un plato de patacones con
guacamole, pico de gallo, crema agria y frijoles, que nos pareció
simpático.
Mejoró notablemente el renglón “plato fuerte”,
ya que pedimos el filete miñón, que no recocinaron (llegó demasiado
crudo, pero eso tiene solución) en parte porque nuestro salonero,
José, resultó ser un chico muy agradable y servicial, que transmitió
muy bien la orden. El filete traía una salsa muy agradable de vino
con champiñones. Yo busqué las hamburguesas, y me extrañó que en
el menú no hubiera una simple: Una tenía huevo, otra guacamole,
otra piña. “Resolví” pidiendo el guacamole aparte, y en realidad
me gustó la hamburguesa, gordita, rosadita y con buen sabor.
De postre probamos el pastel de pacanas y
el pastel de chocolate, con textura de mousse. Ambos nos gustaron.
Dixit.
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Calificación:
* 1/2
Presupuesto:
$ $
Dirección: Avenida
Federico
Boyd, después del
semáforo con
Calle 50
Horario: De 12 del mediodía
en adelante
Teléfono: 269- 4110
Acceso a
discapacitados: Rampa, valet parking
Aceptan: Todas las tarjetas
de crédito
Recomendamos: Hongos rebozados,
filet mignon
Buena relación
costo calidad: Almejas (B/.3.95)
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