Panamá, 4 de octubre de 2001
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El momento de META

La eliminación de las cuestionadas partidas circuitales, puede convertirse en una buena oportunidad para los legisladores que forman el Pacto Meta

Hugo E. Bonilla M.

No podría llegarles de mejor manera a los legisladores que componen el pacto META, la oportunidad de demostrar con hechos lo que han estado predicando hasta ahora. La principal causa, según ellos, del referido acuerdo no era hacer oposición al actual gobierno, sino mejorar y tal vez cambiar la pésima imagen que los ciudadanos tienen de la Asamblea Legislativa.

Si estudiamos los artículos 140 y subsiguientes de la Constitución Nacional y que versan sobre la Asamblea Legislativa, podremos darnos cuenta que en ninguna parte se le confiere a los Legisladores funciones para desarrollar obras de infraestructura de ningún tipo. Su función principal es la de expedir leyes, legislar. Por ello y como reza el conocido refrán, “zapatero a tus zapatos”.

Con la eliminación dentro del anteproyecto del Presupuesto General del Estado del 2002 de las llamadas partidas circuitales —tan criticadas por los diferentes sectores de la sociedad, por la forma como son manejadas—, lejos de convertirse en un problema para los que componen el Pacto Meta, debería convertirse en una posibilidad de probar lo que han estado pregonando: el cambio de la imagen de ese Organo del Estado.

Luego del consenso existente en el tema de los descuentos por las ausencias de los parlamentarios y, como dicen los ingleses last but not least (“lo último, pero no lo menos importante”), faltaría llevar a cabo un cambio en la forma de elección de los legisladores, tal y como lo permite el numeral 2 del artículo 308 de la Constitución Nacional.

En efecto, y siguiendo el modelo de consulta popular —referéndum— que se ha hecho para otros temas, no veo óbice para que realice otra consulta para ver si los ciudadanos están de acuerdo en que los legisladores se elijan nacionalmente y no por circuitos. Esto permitiría terminar con los caciquismos e intereses locales de los legisladores, que muy poco se han dedicado a legislar.

Con esta fórmula, solo serían reelegidos los parlamentarios que se dediquen a la función constitucional de legislar; y no porque construyeron una vereda o un parque recreativo en determinado sector.

Esperemos finalmente que primen la razón y el buen juicio de los legisladores y que los debates en la Asamblea Legislativa no se conviertan en discusiones bizantinas, para que el anteproyecto de presupuesto sea aprobado de forma tal que la Nación pueda hacer frente a todos los compromisos que se tienen, tanto a nivel nacional como internacional.

Esperamos que no se aplique en este caso la famosa frase de Pascal (Pensamientos, VI, 277):“El corazón tiene razones que la razón no conoce”.

El autor es abogado

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