Zozobra y lucha de los indígenas
en Colombia
En 1492, cuando llegaron
los conquistadores españoles, había en lo que hoy es Colombia 10
millones de indígenas. Hoy no llegan a un millón. Un dirigente indígena
cuenta las razones de este exterminio que no parece acabar
HERASTO REYES
hreyes@prensa.com
Los pueblos indígenas en Colombia viven la zozobra de una guerra que
no les pertenece y en medio de esa situación han tenido que luchar
por sus derechos a la tierra, la cultura y la vida. Defensores inclaudicables
de la “madre naturaleza”, su andar en procura de estas reivindicaciones
vienen desde muy atrás, los tiempos de la conquista y más recientemente
desde finales del siglo XIX. Y se han intensificado en las últimas
cuatro décadas.
Abadio Green Stocel es el presidente de la Organización
Indígena de Antioquia, pertenece a los dules (popularmente conocidos
como kunas), estuvo recientemente en Panamá para establecer contactos
y fortalecer los lazos de los pueblos indígenas de la región. Green
vive en Ipkikuntiwala (Caimán Nuevo), en las riberas del río de las
Wadas (Bambú).
En Colombia, la población dule es reducida:
mil 400 habitantes (mil en Antioquia y 400 en el Chocó). Sus costumbres,
tradiciones, lengua y modo de vida son similares a los de los kunas
de Panamá.
Una historia de discriminación
Ya en 1890, amparada en la llamada Constitución
de Río Negro, se dictó una ley que establecía que en Colombia “existían
indios, pero eran salvajes; por ello el gobierno de ese entonces
estableció los concordatos que dieron a la Iglesia católica para
que 'civilizara' a los pueblos indígenas”, explica Green al referirse
a aquella historia.
Sin embargo hay que anotar, dice el dirigente
indígena, que se reconocían los respaldos y cabildos, “un pequeño,
pero importante acuerdo legal que ha permitido a lo largo del tiempo
un fundamento para las exigencias y reclamos de los pueblos indígenas”.
La historia no paró. Las primeras masacres
contra los indígenas en Colombia se perpetraron en las poblaciones
dules y en los últimos tiempo la población indígena, de las distintas
etnias, ha puesto más de 800 muertos como consecuencia de las acciones
de los bandos en pugna: el ejército, la guerrilla y los paramilitares.
Una historia presente
En 1959 surgió entre los hombres del campo
en Colombia la llamada Asociación Nacional de Usuarios Campesinos
(ANUC), que demandaba una reforma agraria, mediante el método de
la movilización popular. A esta agrupación se integraron las comunidades
indígenas.
Pero en 1971 se separaron porque había diferencias
sobre la concepción de lo que era la tierra. Según los indígenas,
hay que convivir con la tierra y no de ella, como es la práctica
de las poblaciones no indígenas. En esos tiempos las luchas fueron
muy intensas en las regiones del sur (limítrofes con Ecuador) y
en el calor de estas luchas surge la Coordinadora Regional Indígena
de Colombia (CRIC), lo que conduce a la multiplicación de las organizaciones
de los pueblos indígenas, explica Green.
En 1978, el régimen de Julio César Turbay
Ayala trató por todos los medios de acabar con los reductos indígenas.
Pero la resistencia de estos pueblos impidió que esta política liquidara
una conquista que se había alcanzado en 1890.
Esta lucha condujo a una gran reunión en
el Tolima, de la que surge en 1979 la Coordinadora Nacional Indígena.
En 1982 esta organización logró reunir en Bogotá a más de 3 mil
500 indígenas de los 84 pueblos indígenas que en total hablan más
o menos 60 lenguas. Al congreso acudieron invitados de distintos
países del continente. Con este congreso se paralizó la ley o estatuto
indígena que trató de imponer Turbay Ayala.
Como fruto de estas luchas surge la Organización
Indígena Nacional con los propósitos de abogar por la unidad en
la diversidad; por la hermandad entre los sectores explotados por
el sistema capitalista; por el fortalecimiento de la cultura; por
la autonomía y por la defensa de los territorios que implicaba el
aumento de los resguardos. En esta lucha de grandes movilizaciones
los indígenas han recuperado 30 millones de hectáreas del territorio
nacional.
Otro logro importante se alcanzó en la Constitución
de 1991, en la que participaron dos constituyentes indígenas y en
la que se reconoció que el Estado colombiano es multiétnico, se
establecieron los territorios indígenas, se incorporaron como lenguas
oficiales los idiomas indígenas, se prohibió la explotación de los
recursos naturales si afectan la cultura, se crearon dos puestos
indígenas en el Congreso y se reconoció el derecho a la ciudadanía
de los indígenas, explica el dirigente Green.
Los problemas actuales
Entre los problemas que cita Green está la
intromisión de la compañía petrolera Occidental (de Estados Unidos)
que busca ocupar los territorios del grupo indígena U'wa.
Los pueblos indígenas colombianos que habitan
la región del Putumayo (limítrofe con Ecuador) sufren por la fumigación
masiva de las tierras bajo la supuesta excusa de acabar con los
sembradíos de coca. Esto conlleva el desplazamiento de los pobladores
indígenas que ven morir la fertilidad de la tierra. El verdadero
propósito de quienes desarrollan estas políticas radica en el hecho
de que el Putumayo es una región rica en petróleo, pero para llegar
a él, “los enemigos de la vida” tienen como método el desalojo de
los pueblos indígenas de la región. De otra manera no podrían, dadas
las condiciones de que esta explotación afecta la cultura de las
comunidades indígenas.
La lucha armada es otro problema que afecta
a los indígenas colombianos. “Esa es una lucha por territorios y
poder económico”, que ha llegado hasta las poblaciones indígenas
con los enfrentamientos entre guerrilleros y paramilitares. El Estado
se ha lavado las manos y no tiene presencia en las tierras indígenas
donde estos dos sectores mantienen pugnas, de las cuales las más
afectadas negativamente son las poblaciones indígenas.
Otro problema que cita Green es la vigencia
de un nuevo Código Minero, “que le entrega las riquezas de la tierra
a las compañías multinacionales”.
La pobreza es grande
La reforma agraria, según las apreciaciones
de Green, no es compatible con las necesidades de los pueblos indígenas.
“Reforma agraria, ¿cómo?, si nuestra misión es cuidar la naturaleza”.
Enfatiza que lo que se requiere es la solución de los grandes problemas
sociales y económicos del pueblo. Se debe erradicar la pobreza,
no a los pobres.
Green sostiene que “Colombia es un país rico,
rico, muy rico, pero los gobernantes lo único que han hecho es entregar
el país a las multinacionales”, con lo que se incrementa la pobreza.
El dirigente indígena considera que “la guerra
es un negocio. No estamos de acuerdo con la guerra”. Y opina que
en las negociaciones de paz se debe dar participación a otros sectores
y que las mismas no se desarrollen únicamente entre las Fuerzas
Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y el Gobierno. “Nosotros
queremos participar del proceso de pacificación”, agrega.
Respeto a la naturaleza
Abadio Green Stocel nació en Kuna Yala y
desde muy pequeño se trasladó a vivir en Colombia. Al pasar los
años se casó con una dule y “como entre nosotros, el hombre pasa
a integrar la comunidad de la esposa”, se ha quedado con los vecinos
de Caimán Nuevo.
Es lingüista y ha dedicado gran parte de
su tiempo al estudio de las lenguas indígenas, principalmente la
suya propia, y a la educación bilingüe e intercultural con la elaboración
y práctica de currículos etnolingüísticos.
Green, con la filosofía de su pueblo como
fundamento, considera que “a la naturaleza, a la tierra, hay que
respetarla como a un ser humano. Nosotros estamos dispuestos a enseñar
a la humanidad el diálogo con la naturaleza”.
Finalmente anota que “parece ser que los
gobiernos quieren aplicar una política de exterminio de los indígenas,
por eso es necesaria la solidaridad de los pueblos del mundo, para
que podamos mantener la lucha diaria por la sobrevivencia”.
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