Panamá, 2 de octubre de 2001
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Zozobra y lucha de los indígenas en Colombia

En 1492, cuando llegaron los conquistadores españoles, había en lo que hoy es Colombia 10 millones de indígenas. Hoy no llegan a un millón. Un dirigente indígena cuenta las razones de este exterminio que no parece acabar

HERASTO REYES
hreyes@prensa.com

Los pueblos indígenas en Colombia viven la zozobra de una guerra que no les pertenece y en medio de esa situación han tenido que luchar por sus derechos a la tierra, la cultura y la vida. Defensores inclaudicables de la “madre naturaleza”, su andar en procura de estas reivindicaciones vienen desde muy atrás, los tiempos de la conquista y más recientemente desde finales del siglo XIX. Y se han intensificado en las últimas cuatro décadas.

Abadio Green Stocel es el presidente de la Organización Indígena de Antioquia, pertenece a los dules (popularmente conocidos como kunas), estuvo recientemente en Panamá para establecer contactos y fortalecer los lazos de los pueblos indígenas de la región. Green vive en Ipkikuntiwala (Caimán Nuevo), en las riberas del río de las Wadas (Bambú).

En Colombia, la población dule es reducida: mil 400 habitantes (mil en Antioquia y 400 en el Chocó). Sus costumbres, tradiciones, lengua y modo de vida son similares a los de los kunas de Panamá.

Una historia de discriminación

Ya en 1890, amparada en la llamada Constitución de Río Negro, se dictó una ley que establecía que en Colombia “existían indios, pero eran salvajes; por ello el gobierno de ese entonces estableció los concordatos que dieron a la Iglesia católica para que 'civilizara' a los pueblos indígenas”, explica Green al referirse a aquella historia.

Sin embargo hay que anotar, dice el dirigente indígena, que se reconocían los respaldos y cabildos, “un pequeño, pero importante acuerdo legal que ha permitido a lo largo del tiempo un fundamento para las exigencias y reclamos de los pueblos indígenas”.

La historia no paró. Las primeras masacres contra los indígenas en Colombia se perpetraron en las poblaciones dules y en los últimos tiempo la población indígena, de las distintas etnias, ha puesto más de 800 muertos como consecuencia de las acciones de los bandos en pugna: el ejército, la guerrilla y los paramilitares.

Una historia presente

En 1959 surgió entre los hombres del campo en Colombia la llamada Asociación Nacional de Usuarios Campesinos (ANUC), que demandaba una reforma agraria, mediante el método de la movilización popular. A esta agrupación se integraron las comunidades indígenas.

Pero en 1971 se separaron porque había diferencias sobre la concepción de lo que era la tierra. Según los indígenas, hay que convivir con la tierra y no de ella, como es la práctica de las poblaciones no indígenas. En esos tiempos las luchas fueron muy intensas en las regiones del sur (limítrofes con Ecuador) y en el calor de estas luchas surge la Coordinadora Regional Indígena de Colombia (CRIC), lo que conduce a la multiplicación de las organizaciones de los pueblos indígenas, explica Green.

En 1978, el régimen de Julio César Turbay Ayala trató por todos los medios de acabar con los reductos indígenas. Pero la resistencia de estos pueblos impidió que esta política liquidara una conquista que se había alcanzado en 1890.

Esta lucha condujo a una gran reunión en el Tolima, de la que surge en 1979 la Coordinadora Nacional Indígena. En 1982 esta organización logró reunir en Bogotá a más de 3 mil 500 indígenas de los 84 pueblos indígenas que en total hablan más o menos 60 lenguas. Al congreso acudieron invitados de distintos países del continente. Con este congreso se paralizó la ley o estatuto indígena que trató de imponer Turbay Ayala.

Como fruto de estas luchas surge la Organización Indígena Nacional con los propósitos de abogar por la unidad en la diversidad; por la hermandad entre los sectores explotados por el sistema capitalista; por el fortalecimiento de la cultura; por la autonomía y por la defensa de los territorios que implicaba el aumento de los resguardos. En esta lucha de grandes movilizaciones los indígenas han recuperado 30 millones de hectáreas del territorio nacional.

Otro logro importante se alcanzó en la Constitución de 1991, en la que participaron dos constituyentes indígenas y en la que se reconoció que el Estado colombiano es multiétnico, se establecieron los territorios indígenas, se incorporaron como lenguas oficiales los idiomas indígenas, se prohibió la explotación de los recursos naturales si afectan la cultura, se crearon dos puestos indígenas en el Congreso y se reconoció el derecho a la ciudadanía de los indígenas, explica el dirigente Green.

Los problemas actuales

Entre los problemas que cita Green está la intromisión de la compañía petrolera Occidental (de Estados Unidos) que busca ocupar los territorios del grupo indígena U'wa.

Los pueblos indígenas colombianos que habitan la región del Putumayo (limítrofe con Ecuador) sufren por la fumigación masiva de las tierras bajo la supuesta excusa de acabar con los sembradíos de coca. Esto conlleva el desplazamiento de los pobladores indígenas que ven morir la fertilidad de la tierra. El verdadero propósito de quienes desarrollan estas políticas radica en el hecho de que el Putumayo es una región rica en petróleo, pero para llegar a él, “los enemigos de la vida” tienen como método el desalojo de los pueblos indígenas de la región. De otra manera no podrían, dadas las condiciones de que esta explotación afecta la cultura de las comunidades indígenas.

La lucha armada es otro problema que afecta a los indígenas colombianos. “Esa es una lucha por territorios y poder económico”, que ha llegado hasta las poblaciones indígenas con los enfrentamientos entre guerrilleros y paramilitares. El Estado se ha lavado las manos y no tiene presencia en las tierras indígenas donde estos dos sectores mantienen pugnas, de las cuales las más afectadas negativamente son las poblaciones indígenas.

Otro problema que cita Green es la vigencia de un nuevo Código Minero, “que le entrega las riquezas de la tierra a las compañías multinacionales”.

La pobreza es grande

La reforma agraria, según las apreciaciones de Green, no es compatible con las necesidades de los pueblos indígenas. “Reforma agraria, ¿cómo?, si nuestra misión es cuidar la naturaleza”. Enfatiza que lo que se requiere es la solución de los grandes problemas sociales y económicos del pueblo. Se debe erradicar la pobreza, no a los pobres.

Green sostiene que “Colombia es un país rico, rico, muy rico, pero los gobernantes lo único que han hecho es entregar el país a las multinacionales”, con lo que se incrementa la pobreza.

El dirigente indígena considera que “la guerra es un negocio. No estamos de acuerdo con la guerra”. Y opina que en las negociaciones de paz se debe dar participación a otros sectores y que las mismas no se desarrollen únicamente entre las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y el Gobierno. “Nosotros queremos participar del proceso de pacificación”, agrega.

Respeto a la naturaleza

Abadio Green Stocel nació en Kuna Yala y desde muy pequeño se trasladó a vivir en Colombia. Al pasar los años se casó con una dule y “como entre nosotros, el hombre pasa a integrar la comunidad de la esposa”, se ha quedado con los vecinos de Caimán Nuevo.

Es lingüista y ha dedicado gran parte de su tiempo al estudio de las lenguas indígenas, principalmente la suya propia, y a la educación bilingüe e intercultural con la elaboración y práctica de currículos etnolingüísticos.

Green, con la filosofía de su pueblo como fundamento, considera que “a la naturaleza, a la tierra, hay que respetarla como a un ser humano. Nosotros estamos dispuestos a enseñar a la humanidad el diálogo con la naturaleza”.

Finalmente anota que “parece ser que los gobiernos quieren aplicar una política de exterminio de los indígenas, por eso es necesaria la solidaridad de los pueblos del mundo, para que podamos mantener la lucha diaria por la sobrevivencia”.

 

 

 




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