Estética láser
Karla Jiménez
kjimenez@prensa.com
Los
beneficios médicos de los rayos láser no se limitan solamente a
la cura de males como el glaucoma, el desprendimiento de la retina,
la miopía, el astigmatismo, las complicaciones periodontales y de
endodoncia. Ahora este avance tecnológico también se ha convertido
en un aliado eficaz dentro del campo de la estética y la cosmetología.
Aunque la técnica láser fue desarrollada
en la década del cincuenta por el científico Charles H. Townes,
basado a su vez en teorías planteadas con anterioridad por Albert
Einstein, todavía hay quienes le tienen cierto recelo a su uso.
“Algunas personas todavía sienten temor por
este método. Piensan que les puede causar cáncer o padecer de complicaciones
cutáneas severas”, explica a La Prensa Melissa Pinto, administradora
de la Clínica Láser, quien asegura que los riesgos son más bien
mínimos.
En lo referente a la estética, el rayo láser
es utilizado para tratar y disminuir lesiones vasculares como las
telangiectasias o dilataciones venosas de la cara o piel, las verrugas,
las cicatrices y las estrías, además de mejorar las lesiones pigmentadas
(ya sea por la edad, el sol o cambios hormonales), los tatuajes
no deseados y hasta la depilación corporal.
De todas estas especialidades, comenta Pinto
que los clientes se inclinan mayoritariamente a echar mano del láser
para los procesos de depilación corporal, ya que “se puede eliminar
el vello desde la raíz”, decisión que toman luego de que no les
funciona la cera o las afeitadas diarias.
Los tratamientos a base de rayos láser tienen
un costo que va de 150 a 600 dólares por sesión.
¿Qué esperar?
Melissa Pinto afirma que los procesos con
láser son indoloros, pero sí algo molestos, ya que se han registrado
casos en que el paciente experimenta una sensación parecida a cuando
una banda elástica recibe numerosos golpecitos. “Para tal efecto,
le aplicamos al cliente una anestesia tópica”.
Para no lastimar a la persona cuando el rayo
de luz (altamente concentrado) es dirigido al área específica que
lo requiere, los equipos utilizados cuentan con un dispositivo de
enfriamiento que protege la piel de posibles quemaduras.
Afirma que el láser es eficaz, pero que toma
su tiempo. Añade que cada tratamiento puede tomar varias sesiones
con intervalos de un mes entre una y otra.
Durante los procesos de depilación, por ejemplo,
el rayo trabaja sobre la melanina del vello, que a su vez sirve
de conductor para que el láser llegue al folículo y lo atrofie.
Los científicos denominan a este proceso una “depilación a largo
plazo”.
Otras administraciones, como la remoción
de las lesiones pigmentadas puede traer algo de enrojecimiento,
costras y pequeñas inflamaciones luego del tratamiento, pero retornará
a su color y textura original al cabo de unos días.
Los procesos para remover tatuajes son bastante
buenos en comparación con metodologías más antiguas como la dermoabrasión.
El láser puede vaporizar o fragmentar los pigmentos de color hasta
lograr desvanecerlo.
“Para esto hay que tomar en consideración
el tipo de tinta utilizado para el diseño del tatuaje, además de
la calidad y el tamaño del mismo”, dijo Pinto.
En cuanto a la apariencia posterior, esto
depende fundamentalmente de la respuesta orgánica de cada quien.
Por lo general no se registran mayores complicaciones, salvo contados
casos “de hipopigmentación (falta de color en la piel) o su contraparte,
la hiperpigmentación”.
Quiénes se pueden atender
Melissa Pinto asegura que no existe límite
de edad para atenderse. “Tratamos desde infantes hasta adultos mayores”.
Aunque hoy en día no existen contraindicaciones
para la remoción de vello con los equipos láser, se deben de abstener
de pedirla aquellos pacientes que tengan una historia con cicatrización
queloide (cuando la persona es proclive a que sus cicatrices se
infecten con facilidad), infecciones activas (por ejemplo el herpes
simple) y las personas bajo el tratamiento del fármaco Acutane (este
medicamento reseca la piel).
Adicionalmente, los interesados en someterse
a los procesos depilatorios deben evitar el uso de ceras, cremas
depilatorias o electrólisis durante las seis semanas antes del tratamiento.
Según informó la clínica, las pieles mejor
adaptadas para los rayos láser son las blancas. Para tal efecto,
existe un rango de tonos con el que se puede adecuar la intensidad
de este recurso. Esta tabla abarca cifras del uno al seis, siendo
este último el rango para las pieles más oscuras.
Advierte Pinto que el manejo de esta tecnología
solo es responsabilidad de personal idóneo, y recuerda que actualmente
existe un proyecto de ley que es estudiado por el Ministerio de
Salud.
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