Justo galardón para una gran cinta chilena
Oscar Peyrou
De EFE
SAN SEBASTIAN, España (EFE). -El jurado oficial de la 49 edición del Festival de San Sebastián decidió, al otorgar el sábado su máximo galardón al filme chileno Taxi para tres, de Orlando Lubbert, premiar una cinematografía honesta y hecha con escasos medios, aunque profunda y efectiva.
La decisión del jurado fue recibida con aplausos por la crítica internacional, pero con silbidos por un grupo de periodistas españoles, cuya candidata para el máximo galardón era En construcción, de José Luis Guerín, que obtuvo el Premio Especial del Jurado y la prestigiosa distinción de la FIPRESCI (Federación Internacional de la Prensa Cinematográfica).
En cuanto a elegir como mejor director al francés Jean-Pierre Ameris por la cinta C'est la vie, fue considerada por los especialistas quizá como una concesión al presidente del jurado, el también francés Claude Chabrol, ya que ese filme es solo un melodrama lleno de buenas intenciones, pero con un desarrollo pobre.
Los críticos, sin embargo, consideraron justas las Conchas de Plata a la mejor actriz y al mejor actor, que recayeron en la española Pilar López de Ayala por su interpretación en la película Juana la Loca, de Vicente Aranda, y en el kurdo Duzgun Ayhan, por su papel en el filme suizo Escape to Paradise, dirigido por Nino Jacusso.
Taxi para tres es una de las películas más singulares del cine chileno de los últimos años y a pesar de algunos problemas técnicos -como la ubicación de los focos-, es una obra impregnada de una mordaz ironía y un humor desesperado que combina con sorprendente complejidad diversos tonos de relato y niveles de lectura.
La película está interpretada magistralmente por Alejandro Trejo, Daniel Muñoz y Fernando Gómez-Rovira que representan a dos asaltantes de poca monta y a un taxista lleno de deudas.
Todos ellos se ven involucrados en una ácida historia que denuncia la corrupción y la injusticia en que viven vastos sectores de la sociedad de ese país.
La anécdota de la que parte la historia es simple: los asaltantes ofrecen al conductor del taxi la disyuntiva: o los ayuda a cometer sus delitos, o lo meten en el baúl tras herirlo. El hombre no duda y acepta el trato.
Lo interesante del filme es que nada es lo que parece. La frase que dice en varias oportunidades uno de los asaltantes, “todos mienten”, mostrará su dramático sentido al final.
Lubbert relató en San Sebastián que la idea del filme surgió tras una visita que hizo en 1986 a una pequeña población de su país. En esa ocasión, un taxista le contó que unos días antes, dos asaltantes subieron a su vehículo y le pidieron que eligiera: “volante o maleta”. Es decir, que optara por conducir el coche o ser encerrado en el maletero.
Lo extraordinario del asunto, añadió el chófer, es que los delincuentes le ofrecieron repartir las ganancias de sus atracos. La frase y la breve anécdota fueron el germen de la cinta, en cuyo guión comenzó a trabajar Lubbert.
El certamen se clausuró la noche del sábado noche con el último filme de Carlos Saura, Buñuel y la mesa del rey Salomón, un malogrado intento del realizador español.
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