Panamá, 1 de octubre de 2001
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FSU en peligro

Con la abolición del profesorado permanente, no existe ninguna estructura para proteger la calidad de enseñanza de FSU-Panamá

R. M. Koster

Florida State University ha operado en Panamá desde 1957. Durante la mayor parte de este periodo, la universidad ha sido una buena institución y un buen huésped. Los alumnos de Florida State University han llegado hasta la cima en el Gobierno, en los negocios, en las profesiones y en el Canal de Panamá. Florida State University fue la primera organización estadounidense en la antigua Zona del Canal en nombrar a un director panameño. Ahora, sin embargo, la universidad está en peligro de perder su integridad académica y su bienvenida en Panamá. El rector ha desmantelado las estructuras que aseguraron su calidad de enseñanza. Más aún, en su manera de actuar, insulta a nuestros anfitriones.

En 1957, Florida State University estableció en Panamá un programa de enseñanza bajo un contrato con las fuerzas armadas estadounidenses, pero abierto a los panameños y con panameños en su profesorado y personal administrativo. En 1968, este programa fue convertido en un centro regional que otorgaba títulos de acuerdo con los estándares establecidos por el Southern Association of Colleges and Schools (SACS). El estándar más importante, diseñado para garantizar que la enseñanza ofrecida en Panamá fuera de igual calidad a la ofrecida en el campus principal en Tallahassee, Florida, se refiere al profesorado. El centro regional se encontraba obligado a dictar la mitad de sus cursos por miembros de un profesorado permanente con rango académico en la institución principal.

En 1974, 1984, y 1994 los examinadores de SACS visitaron el centro regional de Panamá como parte de su inspección de toda la universidad. Certificaron que se estaban cumpliendo los estándares y reafirmaron la acreditación del centro regional. Luego, esta acreditación se convirtió en la base de la petición exitosa de la universidad para operar en Panamá después de 1999 como parte de la Ciudad del Saber. También fue la base en la que la universidad, con el apoyo de la Embajada de Estados Unidos en Panamá y la Cámara de Comercio Americana, cabildeó con éxito para poder utilizar los edificios en La Boca que pertenecieron anteriormente al Panama Canal College.

Para poder continuar sus operaciones en Panamá después del retiro de las fuerzas estadounidenses, la universidad disolvió el centro regional y creó una entidad panameña llamada FSU-Panamá, contratada por la universidad para dictar cursos. En junio de 2000, los miembros del profesorado permanente en Panamá dejaron de ser empleados de Florida State University y se convirtieron en empleados de FSU-Panamá. Encontraron que su situación había cambiado de manera absoluta. Los mismos profesores, con las mismas aptitudes, estaban enseñando los mismos cursos a los mismos estudiantes, pero la estructura que gobernaba sus relaciones con la universidad había desaparecido.

No hay un sistema de rango académico en FSU-Panamá. No hay ningún método para que los miembros del profesorado tengan promoción meritoria, necesidad básica para retener y reclutar buenos instructores. No hay reglas o guías que rijan el desempeño de los miembros del profesorado. El contrato entre Florida State University y FSU-Panamá indica que “en lo posible” FSU-Panamá seguirá los procedimientos actuales en el campus principal en Tallahassee. En la práctica, sin embargo, el rector, Dr. Jeremy Brown, cita los reglamentos del campus cuando se le antoja y los ignora cuando piensa de otra manera, inventando los procedimientos sobre la marcha. El 27 de agosto de 2001, por ejemplo, abolió la distinción entre los profesores permanentes y adjuntos de FSU-Panamá.

Muchas universidades, si no la mayoría, emplean profesores adjuntos que proporcionan sus servicios cuando lo desean y se les paga de acuerdo con los cursos que dictan. Sin embargo, ninguna universidad digna podría funcionar solamente con profesores adjuntos. Aún el programa original de FSU, al cual ingresé en 1964, tenía profesores permanentes, aunque solo éramos tres miembros. Recibíamos salarios anuales y dictábamos un número determinado de cursos por año. Si alguno de nuestros cursos tenía que cancelarse, tomábamos un curso que había sido asignado a un profesor adjunto. Si no había tal curso, dictábamos un curso adicional en el período siguiente. Esta política continuó después que el programa alcanzó el status de centro regional y el profesorado aumentó como consecuencia. Dicha política continuó cuando FSU-Panamá reemplazó al centro regional. El Dr. Brown la aplicó en dos ocasiones durante el año académico pasado (agosto 2000 a mayo 2001), cuando se les canceló las clases a profesores estadounidenses. El 27 de agosto, sin embargo, el rector canceló uno de dos cursos asignados al Dr. Miguel Antonio Bernal, miembro del profesorado permanente, y le indicó al Dr. Bernal que solamente recibiría la mitad de su salario.

Este acto no tuvo nada que ver con la capacidad del Dr. Bernal para enseñar. El Dr. Bernal ingresó al profesorado permanente en 1992. Sus credenciales académicas son impecables. Fue profesor asistente en Florida State University durante siete años. Anteriormente enseñó en Davidson College y en Lehigh University, universidad que le otorgó un título honorario. Recientemente, la República francesa le otorgó su más alto honor académico. Cuando el rector consideró conveniente tratar al Dr. Bernal como un profesor adjunto, disolvió el profesorado permanente y convirtió de facto a todos sus miembros en profesores adjuntos.

El rector no dio aviso previo de que estaba pensando hacer esto. No consultó con nadie en Panamá, pero dice que cuenta con el apoyo de los administradores en Florida. Si es así, son tan irresponsables como él. No existe la menor posibilidad de que SACS continúe acreditando FSU-Panamá, cuando allí se sepa la situación del profesorado.

Además, está el insulto al Dr. Bernal y el insulto a los estudiantes de FSU-Panamá -ya que el Dr. Bernal ha sido un profesor respetado-, así como el insulto a Panamá, ya que el Dr. Bernal es una figura pública. La acción del rector hubiera sido reprochable sin importar quién fuera su víctima inmediata, pero sería menos preocupante si hubiera escogido a un estadounidense. En su lugar, escogió al panameño más prominente asociado con Florida State, uno que tuvo un papel importante para obtener el permiso para que la universidad pudiera continuar en Panamá y pudiera utilizar los edificios de La Boca. A los profesores estadounidenses se les permitió reponer las horas perdidas cuando se cancelaron sus clases, pero a su colega panameño se le reduce el salario. ¡Qué vergüenza me da, como estadounidense, esta nostalgia por la época de las planillas separadas de oro y de plata!

Con la abolición de facto del profesorado permanente, no hay ninguna estructura para proteger la calidad de enseñanza de FSU-Panamá. A menos que se corrija esta falta de inmediato, la universidad sufrirá un descenso rápido y permanente. El Dr. Bernal, muy apropiadamente, rehúsa dictar clases después del insulto y la afrenta de que ha sido víctima. Si no puedo, a través de este artículo y de otras acciones, ayudar a llevar a FSU-Panamá de vuelta al camino de la decencia y la excelencia, también me retiraré. Ningún profesor que se respete a sí mismo enseñará en una universidad donde el director administrativo no muestra ningún respeto por los profesores ni tampoco por lo que yo llamaría sobriedad institucional. Las instituciones serias no se dirigen de la forma como el rector dirige FSU-Panamá.

El mundo, últimamente, está lleno de gente que destruye lo que otros han trabajado años para crear.

El autor es escritor


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