Panamá, 30 de septiembre de 2001
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La primera represalia

Cortarles el financiamiento a los terroristas es como cortarle las cabezas a una hidra. Cada vez que le cortamos una cabeza, salen otras en su lugar

Betty Brannan Jaén

WASHINGTON, D.C. Mientras el mundo esperaba que Estados Unidos lanzara un golpe militar contra Afganistán en represalia por los ataques terroristas del 11 de septiembre, el gobierno de Bush prefirió comenzar su supuesta “guerra contra el terrorismo” con un golpe “de plumazo” contra los llamados paraísos fiscales.

El golpe consiste en un decreto —firmado el domingo pasado pero puesto en marcha el lunes— que prohíbe toda transacción entre Estados Unidos, personas y agrupaciones que Washington tilde de terroristas con base en informaciones secretas. Se congela los activos en Estados Unidos de los presuntos terroristas y se permite el congelamiento de activos de los bancos e instituciones financieras —estadounidenses o extranjeros— que no cooperen en la lucha contra el terrorismo. También, se amenaza con imponer sanciones financieras contra extranjeros que brinden servicios financieros a terroristas o que meramente se “asocien” con ellos de alguna manera. Se puede interpretar que esto incluiría a individuos que ayuden a terroristas con la creación o manejo de sociedades anónimas o a obtener lo que en Panamá se denomina “pasaporte de inversionista”.

En los últimos días se ha mencionado con cierta frecuencia aquí la probabilidad de que los terroristas internacionales están usando sociedades anónimas y pasaportes adquiridos legítimamente como pantalla para financiar sus actividades. Hay razones para que los panameños nos sintamos aludidos, aunque no se ha mencionado específicamente a Panamá como blanco del nuevo decreto estadounidense. Veamos.

- El senador John Kerry (demócrata de Massachusetts) afirmó que “Demasiadas naciones tienen leyes que permiten un secreto bancario excesivo, la incorporación de empresas anónimas, la ciudadanía económica, y otras disposiciones que son incompatibles con estándares internacionales contra el lavado de dinero. Estas naciones se han convertido en paraísos de lavado de dinero para organizaciones criminales internacionales como al Qaida [la red de Osama bin Laden]” .

- Según la revista inglesa The Economist (edición del 25 de septiembre), “Los terroristas pueden haber escondido su identidad por medio de una serie de empresas pantalla... de dueño anónimo... en paraísos fiscales”.

- El ex funcionario norteamericano Jonathan Winer atestiguó en una audiencia ante el Senado que, “Los países cuyas leyes de secreto bancario y sociedades anónimas son utilizadas por terroristas necesitan comprender que habrá consecuencias si ellos no cambian sus leyes y sus procedimientos rápidamente”.

Lo que no se menciona, sin embargo, es que en Estados Unidos también hay “sociedades pantallas” y que igualmente se lava dinero. El británico Nigel Morris-Cotterill, editor de la publicación World Money Laundering Report, dijo esta semana a la National Public Radio que Estados Unidos es “un paraíso para lavanderos de dinero”. Los bancos estadounidenses, acusó Morris-Cotterill, no hacen lo suficiente para verificar la identidad de sus clientes o la procedencia de sus fondos, mientras que poco se vigila el lavado de dinero que pueda ocurrir a través de los casinos, bolsas de valores, empresas ficticias, etcétera. Otra revista inglesa, The New Scientist, dijo en un editorial que “Estados Unidos es el líder mundial en permitir la creación de empresas ficticias para trasladar dinero de un lado a otro... En el estado de Delaware, un terrorista puede registrar una empresa con solo presentar una licencia de conducir”.

Igualmente, una profesora de derecho aquí en Washington me dijo el lunes que si los paraísos fiscales como Panamá son el blanco de esta iniciativa del gobierno de Bush, “Estados Unidos tendrá que ponerse serio en cuanto a su propio paraíso fiscal”. Refiriéndose precisamente a Delaware, la profesora Louise Shelley, de American University, agregó que este ataque a las bases financieras del terrorismo solo tendrá éxito si es aplicado “consistentemente, con repercusiones para todo el mundo”, incluso Estados Unidos.

Parece muy preocupante el hecho de que lo planteado por Shelley y los comentaristas británicos, es algo que los funcionarios norteamericanos han callado totalmente con la complicidad de los medios estadounidenses. Más allá de la hipocresía, el hecho es que —como subraya Shelley— la campaña no tendrá éxito si Estados Unidos no aplica en casa lo que exige de los demás, porque el lavado de dinero terrorista (como el narcotráfico) tiene un “efecto globo”: Lo que se aprieta por un lado sencillamente se desplaza a otro.

Jonathan Winer explicó el fenómeno en su testimonio ante el Senado: “Cortarles el financiamiento a los terroristas es como cortarle las cabezas a una hidra. Cada vez que le cortamos una cabeza, salen otras en su lugar. Para sobrevivir, tenemos que matar toda la bestia”.

Corresponsal en Washington

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