Panamá, 29 de septiembre de 2001
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Una violencia absurda contra los taxistas

El trabajo de los taxistas se ha convertido en una de las profesiones de más alto riesgo en la ciudad de Panamá. Asaltos y muertes se han vuelto comunes, sin que las autoridades logren detener la violencia.

SONIA ROMERO
Estudiante de periodismo
invest@prensa.com

El servicio que prestan los taxistas a la comunidad requiere de mejores mecanismos de seguridad.

Con la muerte del ciudadano Erick Alberto Escartín González, conductor del servicio de transporte selectivo, ya son siete los taxistas que han regado con su sangre el pavimento por la acción de jóvenes delincuentes que, sin pensar en el mañana (al menos de sus víctimas), son capaces de halar el gatillo de un arma de fuego.


Los diferentes hechos ocurridos en la ciudad de Panamá, en lo que va del año, preocupa a los conductores de taxi, quienes exponen las 24 horas del día su vida en cumplimiento de su trabajo, por lo que dirigentes como Elías Rodríguez, secretario del Sindicato Unico de Taxistas, le pide a las autoridades policivas “más vigilancia en los puntos más peligrosos, y que a la hora de los retenes no solamente le pidan identificación al conductor del taxi, sino a todo el que va en el vehículo. Necesitamos seguridad en las calles y que la policía trabaje en conjunto con los sindicatos”.


Según Rodríguez, anteriormente para sacar una licencia profesional tenían que pasar ciertos requisitos a través de un sindicato. También les daban seminarios y charlas en las que se enseñaba desde cambiar una llanta pinchada hasta cómo actuar en caso de asalto, y tenían sus propios palancas afiliados al gremio en caso de que fuese necesario.

“Pero todo esto se perdió al comenzar el gobierno de Endara, debido a que le otorgaron licencia profesional a todo aquel que quisiera, lo que hizo que el control que tenían los sindicatos se saliera de sus manos. Ahora, cualquiera se puede afiliar a un sindicato y poner un palanca sin saber quién es, lo que ocasiona que muchos de los accidentes se den por ajustes de cuentas o personas que desconocen la profesión y no son celosos con los pasajeros”.


Sindicatos, cooperativas o piqueras

La ley 14 exige que los taxistas estén afiliados a una agrupación (ya sea sindicato, piquera o cooperativa) en donde ellos escojan su junta directiva e impongan sus propias reglas. Las piqueras de taxis, dado el caso, ofrecen un servicio de radios de comunicación, en el cual cada dueño de taxi paga una cuota mensual y “esto le sirve para pedir ayuda en caso de asaltos; pero ya no es muy eficiente debido a que el ladrón cuando te encañona lo primero que hace es apretar la perilla del radio”, comenta Rodríguez.

Dichas organizaciones no tienen fines de lucro, por lo que no poseen un seguro para respaldar a las víctimas, solamente cuentan con un pequeño fondo de bienestar social (algunas veces) con el que se les da ayuda a los familiares de la víctima para gastos fúnebres.

Según Rodríguez, no pueden contar con la ayuda de las compañías aseguradoras ya que ellas solamente lo hacen por un período de tres años lo que dura el acuerdo con la concesionaria para terminar de pagar el auto, después de esta fecha se niegan a continuar con el servicio.


Drama de los familiares de las víctimas

Juana Alvarez cuenta que su esposo, padre de tres niños, fue encontrado en el Valle de Urracá (San Miguelito) dentro de su automóvil, en el asiento del conductor, donde recibió un impacto de bala, que le ocasionó la muerte a los pocos instantes, puesto que el fallecido mantenía aún el pie en el pedal del freno.

En relación con este hecho, la Policía Nacional detuvo a dos personas, varones, uno de 19 años y otro menor de edad, los cuales se declararon confesos del hecho de sangre.

Pero lo que más alarma a Alvarez es que ella nunca había trabajado y ahora para mantener a sus hijos lava ropa, plancha, vende empanadas o hace lo que sea necesario para mantener a sus hijos, puesto que tiene dos que van a la escuela y un bebé que requiere de muchas atenciones.

Para enterrar a su esposo, los compañeros de trabajo le dieron una ayuda económica, pero una vez enterrado su esposo se olvidaron de ella. Por lo que le pide a todo aquel delincuente que piensa en matar que recuerde a la familia de esa persona, porque ellos son los que quedan vivos y van a sufrir mucho.


Móvil, lugares, capturas

Ricardo Puglier, inspector del departamento de homicidios de la Fiscalía Auxiliar de la República, explica que la mayoría de los homicidios de taxistas tienen como móvil el robo. El taxista generalmente se resiste y por tal razón los antisociales le disparan o lo hieren. Otra de las causas es ajuste de cuentas. “Esta es una de las causales de homicidios más importantes en Panamá, a ello no se escapan los taxistas, porque hay palancas que están involucrados en pandillas”.

Las áreas de San Miguelito, Río Abajo y Parque Lefevre “son las que más se prestan para asesinatos; por ser lugares desolados, llevan a los taxistas con la promesa de una carrera y al llegar al lugar oscuro los antisociales aprovechan la oportunidad”.

En los siete casos de asesinatos ocurridos durante este año, los homicidas han sido capturados en un corto período de tiempo, gracias a la pronta respuesta de las autoridades, que después de recibir una llamada acuden al lugar de los hechos, organizan a un grupo de investigadores y se activa un cordón de retenes.

Cabe destacar que en cada caso de homicidios a taxistas hay por lo regular de uno a dos menores involucrados, a quienes se pone en manos de los tribunales de menores.

En la búsqueda de la sanción

Muchas opciones se han discutido en el seno de la sociedad, motivadas por distintos intereses. Los propios transportistas, entre ellos el ex dirigente y legislador Marcos González, señalan, al margen de la Constitución, que el único destino o sanción para quienes matan es enfrentar la muerte.

La sociedad en su conjunto y los gremios de taxistas en particular tienen la responsabilidad de enfrentar la situación de la delincuencia juvenil que afecta criminalmente a los trabajadores del volante.

Las autoridades pueden establecer, como lo sugirió el alcalde capitalino, Juan Carlos Navarro, que se recompense económicamente a las personas que indiquen quiénes son los implicados en este tipo de crímenes.

 

 




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