Panamá, 25 de septiembre de 2001
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Las grandes proezas de Vasco Núñez de Balboa

El 25 de septiembre de 1513 a las diez de la mañana, Vasco Núñez de Balboa ordenó a los hombres que aún lo acompañaban que esperaran, mientras él continuó sólo hasta la cumbre y allí arrodillado rezó dando gracias a Dios por la gloria de haber descubierto el que luego se llamaría Océano Pacífico

Flor Lizondro
[email protected]

Hoy el monumento a Vasco Nuñez de Balboa, ubicado en la avenida que lleva su nombre, donado por el Gobierno español en 1921, muestra a aquel hombre que fue visionario y cuyo espíritu aventurero lo llevó hacia la conquista de otros lugares.

Al celebrarse hoy el 488º aniversario del descubrimiento del Mar del Sur recordamos a Vasco Núñez de Balboa, que con su nariz aguileña y frente en alto mira hacia el Océano Pacífico en la Avenida Balboa.

El rostro de su estatua refleja sus largos viajes por el territorio panameño.

Núñez de Balboa inició su travesía por el Istmo en Santa María la Antigua del Darién. Le sirvió de guía a un grupo de españoles que llegaron a esa población indígena.

Como todo español de la época, Núñez de Balboa comenzó su conquista con la invasión de territorios indígenas. Entre ellos el territorio del Cacique Careta, quien fue atacado a pesar de la hospitalidad con que recibió a los guerreros europeos.

Luego de este ataque donde se produjeron saqueos y disturbios, Núñez de Balboa se comunicó con Careta sirviendo como traductores del lenguaje indígena dos sacerdotes españoles. Durante la conversación Careta nuevamente ofreció su amistad a cambio de la liberación de su familia, la cual fue capturada en el ataque. El descubridor aceptó la proposición, además de pedir provisiones para su colonia.

Según algunos escritos, no hay duda que Vasco Núñez de Balboa tuvo relaciones con la hija del cacique, pero en ningún momento se dio a conocer el nombre de la india.

Sin embargo, Octavio Méndez Pereira, fundador de la Universidad de Panamá, en uno de sus escritos destacó que la hija del cacique se llamaba Anayansi. Afirmación, que según expertos, son producto de la imaginación de Méndez Pereira.

Por otro lado, Gónzalo Fernández De Oviedo denominó a la princesa indígena como “Caretita” por ser hija del cacique Careta.

En vista de haber oído de la trayectoria de Núñez de Balboa, posteriormente el cacique Comagre lo invita para visitar la capital de su territorio. Durante esta visita, los hombres del descubridor se comportaron como unos verdaderos caballeros y pudieron conocer la ciudad de Comagre.

El mayor de los hijos del cacique Comagre, llamado Panquiaco, obsequió oro a los visitantes españoles, quienes quedaron embelesados.

El grupo separó la quinta parte que legalmente le correspondía al rey de España.

Panquiaco les comentó: “Si logran cruzar aquella cordillera encontraran otro mar. Los que viven allá están desnudos y viven como nosotros. Pero tienen naves grandes con remos y velas y tienen tanto oro que hasta sus ollas son doradas”.

¿Cuál de las dos noticias hechizó más a Núñez de Balboa, la de un mar sin descubrir o la de enormes cantidades de oro? Una le ofrecía la gloria eterna y la otra riquezas sin límites.

En ese momento Núñez de Balboa ignoraba que tenía que enfrentarse con algunas tribus de indios, los cuales con furia defenderían su territorio.

A finales del año 1513, el descubridor junto con su gente y sin respaldo de la Corona española inicio su travesía, lo que enfureció al rey de España, quien ya había escuchado algunas quejas sobre él y decide no enviarle hombres para la expedición, tal y como este se lo había solicitado en una carta en que también le anunciaba el descubrimiento del nuevo mar.

Acompañado de 190 hombres y una jauría de perros y con el apoyo de Panquiaco, Núñez de Balboa siguió su marcha, la cual debió ser una de las travesías más tensas de la historia. Los hombres estaban decaídos por el cansancio y el hambre.

Núñez de Balboa envió a Panquiaco a ofrecerle al cacique su amistad y regala a sus nuevos amigos campanas, espejos y hachas, que son de gran valor para los indios, ya que el oro que poseían era muy blando para fabricar utensilios cortantes; a cambio de estos regalos el descubridor pidió ser guiado hasta el territorio de la siguiente tribu, donde se impone de igual forma, y luego envía de vuelta a casa a la tribu que le indicó el camino.

El 25 de septiembre de 1513 a las diez de la mañana, Vasco Núñez de Balboa ordenó a los hombres que aún lo acompañaban que esperaran, mientras él continuó sólo hasta la cumbre y allí arrodillado rezó dando gracias a Dios por la gloria de haber descubierto el que luego se llamaría Océano Pacífico.

Es importante destacar que a través de la llegada de los castellanos a las costas del Pacífico, se demostró la proximidad de las costas (atlántica y pacífica), señalando el destino geoeconómico de Panamá como paso entre dos mares.

Desde ese entonces, según la historia, ningún explorador ha logrado llegar a esta cumbre y mucho menos identificarla. Se conoce de un pueblo llamado Careta y el golfo donde Balboa vio el Mar del Sur, el cual todavía lleva el nombre que él le dio: “golfo de San Miguel”.

Como panameños tenemos que tener presente la importancia de toda esta historia y el significado de la llegada del hombre de Occidente a las costas del Pacífico, para así destacar el papel que jugó el Istmo de Panamá como puente de comunicación entre ambos mares. De allí se señala el destino geográfico y económico de nuestro país como paso transístmico.

Hoy el monumento a Vasco Nuñez de Balboa, ubicado en la avenida que lleva su nombre, donado por el Gobierno español en 1921, muestra a aquel hombre que fue visionario y cuyo espíritu aventurero lo llevó hacia la conquista de otros lugares.

El ex presidente panameño, que a principios de siglo dio muestras de una gran capacidad política Belisario Porras plasmó para el recuerdo las siguientes palabras: “Deseamos que la estatua de Balboa se erija en Panamá, sitio donde será saludada eternamente por las banderas de todas las naciones y por los hombres de todas las razas para que ella constituya algo así como un símbolo en solidaridad de la raza y motivo de júbilo para los panameños”.


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