Ajuares rentables
Karla Jiménez
kjimenez@prensa.com
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| El verdadero motor de la moda seguirán siendo
los diseños que ofrecen las fórmulas de alta costura. |
Para muchos, los ajuares prêt a porter o “listos
para usarse” figuran como una forma efectiva de incursionar en el
mundo de la moda. Desde sus primeras muestras, surgidas durante
la Segunda Guerra Mundial, esta forma de vestir acaparó la atención
de quienes buscaban opciones más económicas.
A diferencia de las técnicas propias de la
alta costura, el prêt a porter supo penetrar efectivamente en los
presupuestos domésticos de centenares de familias en todo el planeta.
Incluso, se dice que por temporadas logró que la clientela asidua
de los procesos arquitectónicos del haute couture volvieran la vista
hacia los patrones más industrializados.
Para tener claro los conceptos, los vestuarios
prêt a porter son piezas elaboradas de acuerdo con medidas genéricas,
que pueden ser adquiridas en serie, en cualquier tienda de su predilección.
Por el contrario, los atavíos de la alta costura resaltan como prendas
de mucho valor por su originalidad y exclusividad en el diseño.
Ambos procedimientos guardan en sus técnicas
un amplio concepto de la estética. Sus connotaciones socio-culturales
permiten que la estructuración de su forma, promoción y venta, figuren
como uno de los negocios más prósperos. Además, sus vínculos directos
con otras industrias como la textil, así como la de fabricación
de calzados y accesorios la ha colocado como un comercio de vanguardia.
Pero para algunos, existen polémicas en torno
a la rentabilidad de las estructuras de los ropajes. Mientras los
indumentos haute couture parecen ser cada vez más fantásticos e
imposibles de llevar un martes al mediodía, los vestuarios prêt
a porter se presentan como la vitrina de lo que la población usará
durante las siguientes temporadas.
El modisto francés Bernard Perris, quien
diseña para la firma Jean-Louis Scherrer, explicó en una ocasión
que el éxito de los diseños prêt a porter radica en la crisis monetaria.
Es precisamente el alto costo de la vida lo que empuja a que los
clientes se inclinen por ropajes más económicos. Pero a pesar de
este auge, Perris aún afirma que el verdadero motor de la moda seguirán
siendo los diseños que ofrecen las fórmulas de alta costura.
Un artículo publicado por el sitio Mujerweb
(www.mujerweb.com) pregunta el porqué del empeño de los diseñadores
en presentar trajes imposibles de utilizar. "¿Ansias de ser originales?
o ¿un exceso de excentricidad?" plantea el medio.
En realidad, la alta costura con toda su
pomposidad cumple con la función de ser la verdadera fuente de inspiración
para los diseños “listos para usarse” que vemos en la calle. Su
aparente esnobismo aún figura como la versión romántica y artesanal
de los trajes que se industrializarán en un futuro.
No obstante, algunos de los grandes costureros
supieron fusionar ambas técnicas para sacarle mejor provecho a la
manufacturación. Durante la década del 30, por ejemplo la estilista
italiana Elsa Schiaparelli se valió de piezas elaboradas en retazos
para crear una colección. A esta muestra la denominó “crise” (del
inglés crisis) y lo vendió entre su pequeña clientela de la época.
Otras casas más conocidas como Guy Laroche, Calvin Klein y Dolce
& Gabbana, también encontraron rentable, producir sus líneas
en serie.
La escena panameña
Para la diseñadora francesa residente en
Panamá, Hèléne Breebaart la industria de moda funciona de forma
diferente.
“Panamá es un país muy chico en donde la
gente quiere ser vestido de forma individual", afirmó Breebaart
en una entrevista con La Prensa.
“El mercado panameño es muy particular, personal
y pequeño, es por eso que lanzar colecciones prêt a porter sería
muy difícil, a menos que se tengan grandes cantidades de diseños
que exportar y un suficiente número de fábricas donde realizarlas”,
comentó.
Quizás por ello Breebaart se ha concentrado
en crear piezas únicas. Según dijo la diseñadora, su clientela prefiere
pagar por vestidos exclusivos que le entallen a la medida de si
cuerpo.
“En ese sentido, mis colecciones funcionan
como propuestas que pueden ser amoldadas al gusto del comprador”,
prosiguió.
“Al acercarse al taller, este por lo general
prefiere que resaltemos su mejor lado por medio del diseño, eso
hace que las muestras no se repitan y el servicio sea personalizado”,
comentó la diseñadora francesa.
Breebaart reconoció que la mano de obra por
uno de sus modelos es costoso, sin embargo, aseguró que al igual
que el resto de las colecciones haute couture, estas pueden ser
conservadas por largo tiempo, o bien transformarse en ajuares vintage,
muy de moda en estos días.
En cuestiones de provecho, Breebaart afirmó
que el prêt a porter no le permite al usuario adaptar la moda a
su estilo. Por el contrario, se encuentra uniformado, sin la mayor
oportunidad de poder encontrar lo que mejor le favorece.
Breebaart dijo que, en su caso, las personas
que mayoritariamente prefieren los ajuares de alta costura, son
personas cultas. “No significa que sean las más solventes, pero
sí poseen cierto conocimientos básicos de la moda”, aseguró.
Por su lado, el diseñador Federico Visuetti
dijo que en su caso los interesados en las prendas haute couture
son aquellas personas con alto poder adquisitivo.
Según el diseñador panameño, quien maneja
diseños tanto de alta costura como "listos para usarse", a diferencia
del haute couture que lo solicita quien lo puede pagar, los indumentos
prêt a porter parecen ser bien recibidos por la juventud.
Esta misma dinámica parece ser el motor para
que nuevas técnicas en torno a este negocio aparezcan. Este podría
ser el caso de marcas como Grand Slam.
Esta última, que fue presentada en Panamá
el pasado 11 de septiembre, consiste en una variedad de piezas casuales
masculinas. De acuerdo con el gerente del departamento de diseño,
Jurardir De Oliveira, Grand Slam está dirigida a cubrir las necesidades
de vestuario de los jóvenes ejecutivos.
Y como el mismo término acuña la esencia
del "listo para usarse" radica en la facilidad de uso.
"La idea es que las colecciones sean fáciles
de coordinar y que simplifiquen el vivir del usuario", concluyó
Oliveira.
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