Panamá, 22 de septiembre de 2001
SECCIONES
Portada
Hoy por hoy
Trasfondo
Nacionales
Deportes
Opinión
Mundo
Negocios
Revista
Reseña
Tecnología
SERVICIOS
Titulares por email
Directorio de email
Reportajes
Columnistas
Notas importantes
El tiempo
TIEMPO LIBRE
Turismo
De interés
Agenda
Cine
De noche
Restaurantes
Recetas
SUPLEMENTOS
Ellas Virtual
Martes Financiero
Aprendo Web
R. Empresarial
Talingo
SEPARATAS
Pulso de la Nación
Punto exe
AYUDA
Guía del sitio
Tarifas
¿Quienes somos?
Contáctenos
Vea nuestros clasificadosHaga esta su página de inicio

Ajuares rentables

Karla Jiménez
kjimenez@prensa.com

El verdadero motor de la moda seguirán siendo los diseños que ofrecen las fórmulas de alta costura.

Para muchos, los ajuares prêt a porter o “listos para usarse” figuran como una forma efectiva de incursionar en el mundo de la moda. Desde sus primeras muestras, surgidas durante la Segunda Guerra Mundial, esta forma de vestir acaparó la atención de quienes buscaban opciones más económicas.

A diferencia de las técnicas propias de la alta costura, el prêt a porter supo penetrar efectivamente en los presupuestos domésticos de centenares de familias en todo el planeta. Incluso, se dice que por temporadas logró que la clientela asidua de los procesos arquitectónicos del haute couture volvieran la vista hacia los patrones más industrializados.

Para tener claro los conceptos, los vestuarios prêt a porter son piezas elaboradas de acuerdo con medidas genéricas, que pueden ser adquiridas en serie, en cualquier tienda de su predilección. Por el contrario, los atavíos de la alta costura resaltan como prendas de mucho valor por su originalidad y exclusividad en el diseño.

Ambos procedimientos guardan en sus técnicas un amplio concepto de la estética. Sus connotaciones socio-culturales permiten que la estructuración de su forma, promoción y venta, figuren como uno de los negocios más prósperos. Además, sus vínculos directos con otras industrias como la textil, así como la de fabricación de calzados y accesorios la ha colocado como un comercio de vanguardia.

Pero para algunos, existen polémicas en torno a la rentabilidad de las estructuras de los ropajes. Mientras los indumentos haute couture parecen ser cada vez más fantásticos e imposibles de llevar un martes al mediodía, los vestuarios prêt a porter se presentan como la vitrina de lo que la población usará durante las siguientes temporadas.

El modisto francés Bernard Perris, quien diseña para la firma Jean-Louis Scherrer, explicó en una ocasión que el éxito de los diseños prêt a porter radica en la crisis monetaria. Es precisamente el alto costo de la vida lo que empuja a que los clientes se inclinen por ropajes más económicos. Pero a pesar de este auge, Perris aún afirma que el verdadero motor de la moda seguirán siendo los diseños que ofrecen las fórmulas de alta costura.

Un artículo publicado por el sitio Mujerweb (www.mujerweb.com) pregunta el porqué del empeño de los diseñadores en presentar trajes imposibles de utilizar. "¿Ansias de ser originales? o ¿un exceso de excentricidad?" plantea el medio.

En realidad, la alta costura con toda su pomposidad cumple con la función de ser la verdadera fuente de inspiración para los diseños “listos para usarse” que vemos en la calle. Su aparente esnobismo aún figura como la versión romántica y artesanal de los trajes que se industrializarán en un futuro.

No obstante, algunos de los grandes costureros supieron fusionar ambas técnicas para sacarle mejor provecho a la manufacturación. Durante la década del 30, por ejemplo la estilista italiana Elsa Schiaparelli se valió de piezas elaboradas en retazos para crear una colección. A esta muestra la denominó “crise” (del inglés crisis) y lo vendió entre su pequeña clientela de la época. Otras casas más conocidas como Guy Laroche, Calvin Klein y Dolce & Gabbana, también encontraron rentable, producir sus líneas en serie.

La escena panameña

Para la diseñadora francesa residente en Panamá, Hèléne Breebaart la industria de moda funciona de forma diferente.

“Panamá es un país muy chico en donde la gente quiere ser vestido de forma individual", afirmó Breebaart en una entrevista con La Prensa.

“El mercado panameño es muy particular, personal y pequeño, es por eso que lanzar colecciones prêt a porter sería muy difícil, a menos que se tengan grandes cantidades de diseños que exportar y un suficiente número de fábricas donde realizarlas”, comentó.

Quizás por ello Breebaart se ha concentrado en crear piezas únicas. Según dijo la diseñadora, su clientela prefiere pagar por vestidos exclusivos que le entallen a la medida de si cuerpo.

“En ese sentido, mis colecciones funcionan como propuestas que pueden ser amoldadas al gusto del comprador”, prosiguió.

“Al acercarse al taller, este por lo general prefiere que resaltemos su mejor lado por medio del diseño, eso hace que las muestras no se repitan y el servicio sea personalizado”, comentó la diseñadora francesa.

Breebaart reconoció que la mano de obra por uno de sus modelos es costoso, sin embargo, aseguró que al igual que el resto de las colecciones haute couture, estas pueden ser conservadas por largo tiempo, o bien transformarse en ajuares vintage, muy de moda en estos días.

En cuestiones de provecho, Breebaart afirmó que el prêt a porter no le permite al usuario adaptar la moda a su estilo. Por el contrario, se encuentra uniformado, sin la mayor oportunidad de poder encontrar lo que mejor le favorece.

Breebaart dijo que, en su caso, las personas que mayoritariamente prefieren los ajuares de alta costura, son personas cultas. “No significa que sean las más solventes, pero sí poseen cierto conocimientos básicos de la moda”, aseguró.

Por su lado, el diseñador Federico Visuetti dijo que en su caso los interesados en las prendas haute couture son aquellas personas con alto poder adquisitivo.

Según el diseñador panameño, quien maneja diseños tanto de alta costura como "listos para usarse", a diferencia del haute couture que lo solicita quien lo puede pagar, los indumentos prêt a porter parecen ser bien recibidos por la juventud.

Esta misma dinámica parece ser el motor para que nuevas técnicas en torno a este negocio aparezcan. Este podría ser el caso de marcas como Grand Slam.

Esta última, que fue presentada en Panamá el pasado 11 de septiembre, consiste en una variedad de piezas casuales masculinas. De acuerdo con el gerente del departamento de diseño, Jurardir De Oliveira, Grand Slam está dirigida a cubrir las necesidades de vestuario de los jóvenes ejecutivos.

Y como el mismo término acuña la esencia del "listo para usarse" radica en la facilidad de uso.

"La idea es que las colecciones sean fáciles de coordinar y que simplifiquen el vivir del usuario", concluyó Oliveira.


Además en revista

Ajuares rentables
Antonio Miró presenta colección austera
Humor trágico en San Sebastián
Exhiben ropa diseñada por Picasso
El silencio de Hollywood