Panamá, 22 de septiembre de 2001
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Los patos y los fuegos artificiales

JULIO CÉSAR AIZPRÚA
jaizprua@prensa.com

SARIGUA, Herrera. - A primera vista parece que hubiera fiesta. Los fuegos artificiales irrumpen todo el día en el límpido cielo que sirve de cobija al desierto de Sarigua, en la provincia de Herrera.

Pero, al estar más próximos al lugar, no hay rastros de ninguna parranda. Lo que sucede es que en Sarigua se utilizan diariamente unas tres docenas de fuegos artificiales para ahuyentar a las bandadas de patos cuervos que buscan comerse, si es posible, todo el camarón que se reproduce en unos estanques ubicados en este lugar.

“Un solo pato cuervo se come por día unas cuatro libras de camarón”, aseguró Orlando Vernaza.

Por eso, agregó, los fuegos artificiales sirven para ahuyentarlos del área, a fin de obligarlos a que busquen su fuente natural de alimentación que es el mar.

El acuicultor manifestó que durante la noche los patos duermen en unos manglares cercanos a los estanques, pero apenas los primeros rayos del sol despuntan en el alba, inician su apetitosa jornada.

“No se busca matarlos, solo ahuyentarlos”, recalcó Vernaza, al tiempo que explicó que estos animales son migratorios, y que a finales de este mes se van y buscan otros rumbos.

Mientras tanto, la escena es curiosa. Montados en un pickup, unos trabajadores recorren las mil hectáreas de la empresa Acuimar, S.A., ubicada en el desierto de Sarigua. Llevan con ellos varias docenas de fuegos artificiales para espantar a los patos, que, minutos después, se posan sobre el agua de otro estanque, en su frenética búsqueda de camarones.

Y así, mientras los patos le juegan “la pacheca” a los trabajadores, éstos no cejan en su empeño por ahuyentar a quienes atentan contra la recuperación de la industria camaronera en la región de Azuero.


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