La grandeza de Estados Unidos
No se puede menos que repudiar y condenar los atentados recientes en Nueva York y Washington
Edison Gnazzo
Es difícil, por no decir imposible, medir la importancia o significación de una persona y mucho menos de un país. En primer y fundamental lugar, los juicios de valor sobre una nación están condicionados por el criterio personal y subjetivo del que juzga, e incluso por su conocimiento científico de la materia que se juzga. En segundo término, cuando se emiten opiniones valorativas, es necesario tener en cuenta hechos y aspectos trascendentes o permanentes, derivados especialmente de la historia y no dar relevancia a circunstancias coyunturales o episódicas. Sin duda, al igual que los individuos, las naciones tienen a lo largo de su historia episodios de luces y sombras. La diferencia es que las luces y sombras de los individuos tienen generalmente un efecto específico sobre un número relativamente muy pequeño de personas, en tanto que las luces y sombras de los países como regla general tienen efectos políticos, económicos y sociales sobre países y áreas geográficas, y por su intermedio llegan también e inevitablemente a personas.
Debe tenerse en cuenta que los juicios sobre los individuos normalmente tienen un final, que se identifica con cierto corto tiempo más allá de la muerte de la persona (cabría por ejemplo, preguntarse cuál es la opinión que cada uno de nosotros tiene de nuestros bisabuelos, tatarabuelos y ancestros). Sólo en casos muy especiales, el juicio se extiende y tiene un carácter inmortal, cuando se trata precisamente de individuos vinculados estrechamente a la vida de un país, como los héroes nacionales de una nación.
Tratándose de un país, los juicios no tienen fin, se prolongan y varían a lo largo de la vida de la misma. Desde el punto de vista histórico, los EU son una nación relativamente nueva. Doscientos veinticinco años es un tiempo muy corto de vida institucional para un país, si lo comparamos por ejemplo con la mayoría de los países europeos y asiáticos. Si se pretende formular un juicio objetivo sobre EU, debe partirse de este hecho también objetivo y fundamental.
Sobre la base de lo anteriormente expuesto, podemos intentar entonces opinar sobre EU, lo que haremos dividiendo el comentario en diversos puntos.
1. La “democracia” es un concepto antiguo, pero de difícil comprensión. Existen todavía muchas opiniones que discrepan sobre el alcance fundamental del concepto. En la práctica, puede afirmarse que es uno de los pocos países que hoy en día desarrolla y aplica la “democracia” en un sentido más íntegro. Sin perjuicio de reconocer la existencia de algunas fallas, en EU se respeta en casi toda su integridad el principio político de la división de poderes; se respetan en un muy alto grado los derechos individuales (a la vida, al trabajo, a la libertad de reunión y de expresión, a la igualdad de oportunidades); se garantiza con más fuerza que en la mayoría de los demás países la libertad de prensa, que constituye un ejemplo quizás inigualado de un cuarto poder.
2. Los EU participaron en las dos últimas guerras mundiales. Muchos de sus ciudadanos pelearon y murieron afuera de sus fronteras para defender en primer lugar a otros países. Existe consenso, incluso entre los enemigos de EU, de que su intervención en ambos conflictos fue determinante para el triunfo contra fuerzas oscuras y regresivas. Es interesante recordar que, junto con la iniciación de la Segunda Guerra, la Unión Soviética firmó un acuerdo con Hitler, del que se derivó su anexión de parte de Polonia. Como otra consecuencia de dicho conflicto, todavía hoy Japón se mantiene formalmente en guerra contra la “Unión Soviética-Rusia”, por la negativa de esta última de retornar unas islas tomadas durante los pocos días en que dicho país entró en la guerra contra Japón. De la fundamental participación de EU en ambas guerras, no existen actualmente elementos sustanciales para señalar que como consecuencia de ella, dicho país se ha apoderado militarmente de territorios extranjeros. El mantenimiento en la actualidad de bases militares en algunos países, tiene en todos los casos la conformidad de los países, adoptada en forma libre por sus autoridades y que apuntan en primer y principal lugar, a defender sus propios intereses. Luego de la guerra, los países europeos, asiáticos y africanos a los que EU ayudó a liberar, han gozado de plena libertad política. Por su parte, luego de que la Unión Soviética dejó de ejercer su dominio político, militar y económico sobre los países de Europa Oriental a fines de la pasada década del 90, los mismos gozan de total autonomía.
3. El conflicto actual en el Medio Oriente es complejo, en la medida que está conformado por factores políticos, religiosos y económicos de muy difícil solución. Es evidente que el problema involucra como actores principales a Israel y a los palestinos, estos últimos apoyados casi incondicionalmente por la mayoría de los países árabes. Es entonces un problema esencialmente bilateral, que debería resolverse por un acuerdo entre ambas partes. ¿Cuál ha sido el papel de EU en dicho conflicto? En tanto que especialmente los países europeos han esquivado estratégicamente involucrarse directamente en el problema, los EU han asumido un papel fundamental de intermediario, con el objetivo superior de encontrar una solución al mismo. No caben dudas de que EU tiene intereses en el área y que su participación puede verse en parte como respondiendo a los mismos. Pero en esencia, si uno piensa que Yasser Arafat, un hombre que luchó abiertamente contra EU, ha decidido trabajar con ese país e Israel en la búsqueda de una solución pacífica, es evidente que el mundo entero debería agradecer a EU el papel conciliador que está asumiendo. La confrontación entre Israel y los palestinos ha asumido desde hace largo tiempo un carácter bélico, de guerras formales y episodios puntuales, dolorosos y lamentables, en los que cada parte puede esgrimir sus propios derechos y asignar responsabilidades a la otra. Pero la pregunta es entonces: ¿qué culpa puede atribuirse a EU?
Con independencia de que dicho país pueda tener en su interior intereses principalmente económicos que apunten a inclinarse hacia alguna de las partes en el problema, es evidente que la posición de Arafat de aceptar la intervención de EU como mediador, constituye el ejemplo más nítido, objetivo y incontrovertible, de que su intervención como tal es altamente beneficiosa para asegurar una solución final pacífica, buscando básicamente el respeto a los legítimos derechos de todas las partes.
De ahí entonces que no se pueda menos que repudiar y condenar los atentados recientes en Nueva York y Washington, los que sin duda están instigados y realizados por individuos insanos que no desean que el conflicto del Medio Oriente pueda ser solucionado pacíficamente y buscan por ese medio irracional, que EU abandone su posición mediadora y deje el campo libre para las acciones guerreristas de fanáticos, con efectos tremendos para todo el mundo.
El autor es profesor universitario
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