Panamá, 19 de septiembre de 2001
SECCIONES
Portada
Hoy por hoy
Trasfondo
Nacionales
Deportes
Opinión
Mundo
Negocios
Revista
Reseña
Tecnología
SERVICIOS
Titulares por email
Directorio de email
Reportajes
Columnistas
Notas importantes
El tiempo
TIEMPO LIBRE
Turismo
De interés
Agenda
Cine
De noche
Restaurantes
Recetas
SUPLEMENTOS
Ellas Virtual
Martes Financiero
Aprendo Web
R. Empresarial
Talingo
SEPARATAS
Pulso de la Nación
Punto exe
AYUDA
Guía del sitio
Tarifas
¿Quienes somos?
Contáctenos
Vea nuestros clasificadosHaga esta su página de inicio

Ausencia de conciencia

Tenemos más de 18 años de vivir en Hato Pintado y por primera vez, nosotros y nuestras familias nos hemos visto afectados por el afán de un grupo o una persona de hacer política dentro del corregimiento. Me refiero al hecho de haber escogido los terrenos colindantes a nuestras residencias para efectuar una gran fiesta. No es que estemos en contra de celebraciones, pero cada vez que se hace un evento, se tiene que velar por la paz y la tranquilidad de todas las personas.

Los funcionarios del corregimiento deberían estar conscientes de que existe una zonificación de la ciudad, y que, según ella, Hato Pintado es un área residencial, por lo que no se debería permitir escándalos con bocinas a más de 50 decibeles durante tres noches consecutivas.

Los regentes del corregimiento han efectuado un evento lleno de escándalo, con música ruidosa hasta altas horas de la madrugada y sin importarles que todos los miembros de esta comunidad no pudiéramos dormir; sin importarles que nuestras casas vibraran por las bocinas durante tres largos días.

Unido a ello, se unieron todos los otros elementos que son propios de este tipo de eventos: borrachos, personas haciendo sus necesidades cerca de nuestras casas, malos olores y la inseguridad, por personas amigas de lo ajeno cerca de nuestras viviendas. Varios moradores de la comunidad nos acercamos a los miembros de la junta comunal para suplicarles su intervención, en especial al señor Víctor Juliao, quien es el representante de Pueblo Nuevo y organizador de este evento; pero nunca nos hicieron caso. Muy por el contrario, este señor en forma prepotente nunca tomó en cuenta nuestro sufrimiento.

¿Qué clase de representante es este que no trata de ayudar; sino, por el contrario, perjudica a gente decente como somos todos los que vivimos en esta área?

Queremos aclarar que estos terrenos son propiedad del señor Nicolás González Revilla, quien definitivamente parece que nunca supo para qué los prestó ni el daño que causaría a gente que nunca lo ha molestado.

Ahora comprendemos fielmente lo que han sufrido y sufren los moradores cercanos a “El Rugido” (...)

Somos conocedores de nuestros deberes y derechos, y conscientes de que el ruido afecta el sistema nervioso y es parte de la contaminación ambiental, no podemos permitir que cada vez que a alguien se le ocurra, nos altere nuestra tranquilidad. Estamos seguros de que cada uno de los moradores de Hato Pintado comparten nuestra posición (...) Le prometemos a la junta comunal de Pueblo Nuevo y al señor Víctor Juliao que moveremos cielo y tierra para que esto no nos vuelva a ocurrir.

Moradores del proyecto Montecarlo

Además en opinión

La grandeza de Estados Unidos: Edison Gnazzo
Ausencia de conciencia: Moradores del proyecto Montecarlo
Entre las llamas de una fe delirante: Ernesto Endara
Las torres gemelas y el doctor Caligari: Jon Subinas Garralda
El tránsito de materiales radiactivos por Panamá: Carmen Vicente Serrano