El condón: ¿anticonceptivo o juguete?
En los últimos tres mil
años, el papel del condón ha evolucionado de simple método de protección
a un instrumento que sirve para incrementar el placer sexual
Errol E. Caballero
ecaballero@prensa.com
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| Preservativo masculino que muestra uno de
los rostros más reconocidos del mundo en su caja: nada más ni
nada menos que el de la diva del pop Madonna. |
La primera imagen o representación de un condón
se puede apreciar en una serie de jeroglíficos egipcios que datan
de hace más de 3 mil años. Los arqueólogos todavía no se han puesto
de acuerdo sobre si los egipcios los utilizaban con propósitos sexuales
o rituales.
Tal vez dentro de tres milenios los arqueólogos
del futuro se encuentren otra vez frente a esa duda. Con condones
hechos de diferente material, de todas las formas, colores y sabores
e incluso sonidos inimaginables, los científicos de ese entonces
seguramente se preguntarán si realmente los condones eran métodos
anticonceptivos varoniles o simplemente parte de un ilimitado arsenal
disponible para la realización de todo tipo de juegos y fantasías
sexuales.
La evolución del condón
Condenado por el Vaticano, promovido por
las organizaciones internacionales de salud y de control poblacional,
y vendido por internet en sitios como www.condomania.com, el condón
usualmente se define como una funda o cubierta hecha para ser colocada
en el pene erecto del hombre.
Además de los egipcios, otros pueblos de
la antigüedad que utilizaron el condón como metódo anticonceptivo
fueron los griegos y los romanos. Estos últimos llegaron a confeccionar
preservativos con el tejido muscular de los guerreros que derrotaban
en el campo de batalla.
Los condones más antiguos que se hayan encontrado
fueron descubiertos en los cimientos del Castillo Dudley en las
cercanías de Birmingham (Inglaterra) y estaban hechos de vísceras
de pescado y otros animales. Esos anticonceptivos datan de 1640,
y probablemente fueron utilizados para evitar la transmisión de
enfermedades venéreas durante la conflagración entre las fuerzas
de Oliver Cromwell y el rey Carlos I.
De
acuerdo con el sitio www.plannedparenthood.org
los historiadores no se han puesto de acuerdo con la forma en que
los condones obtuvieron su nombre. Algunos lo atribuyen a un doctor
“Condom”, personaje que suplía al rey Carlos II de Inglaterra con
preservativos hechos de tejido animal. La explicación que más sentido
pareciera tener es la etimológica: en latín, condón significa receptáculo.
Ya en el siglo XVIII el inmortal Casanova
se protegía con condones hechos de lino.
La producción en masa de los condones de
caucho comenzó en 1844, el año en que Charles Goodyear patentó el
proceso de vulcanización del caucho.
La primera clínica para el control de la
natalidad fue fundada en Amsterdam, Holanda, en 1878.
Durante la Primera Guerra Mundial las fuerzas
expedicionarias americanas fueron el único ejército en Europa al
que se le prohibió el uso de condones.
Esta actitud puritana cambiaría durante la
Segunda Guerra Mundial cuando se empezó a promocionar intensamente
el uso de condones de látex entre las tropas ultramarinas en un
esfuerzo por evitar que infectaran a sus esposas con enfermedades
venéreas cuando regresaran a casa.
Aunque el régimen nazi no permitía el uso
de condones entre sus ciudadanos, su milicia empleaba preservativos
para impedir así que sus barracas en el frente se vieran atestadas
de enfermos de sífilis y gonorrea.
En 1936, la ley federal que prohibía la divulgación
de información referente a los anticonceptivos en Estados Unidos
fue modificada. No sería hasta 1965 que la Suprema Corte erradicaría
la última ley estatal que prohibía el uso de anticonceptivos en
Estados Unidos.
Durante la época de la revolución sexual
en los años 60, el uso del condón decayó debido, entre otras cosas,
al surgimiento de métodos alternos, tales como la píldora y los
dispositivos intrauterinos.
El preservativo masculino recobraría su popularidad
en los años ochenta, como el único método capaz de mitigar un poco
los efectos del sida.
Actualidad del condón
Hoy por hoy el condón es el método anticonceptivo
masculino por excelencia, y de acuerdo con el doctor Alejandro Cantón,
sexólogo y psicólogo de la Clínica Panamá y de la Caja de Seguro
Social (CSS) es el más usado entre los hombres panameños.
Según Cantón, el condón es el método más
seguro e inocuo, con una efectividad de hasta el 100%, sobre todo
si se usa con un espermaticida (químico que mata o inutiliza los
espermatozoides), siempre y cuando el individuo no sea alérgico
al látex.
A pesar de su efectividad como anticonceptivo,
en la actualidad el condón empieza a ser visto más como un juguete
sexual que como método de protección.
Así lo señala María Angélica Arribau, propietaria
de Erotic Boutique, una tienda que alquila películas eróticas y
vende todo tipo de dispositivos sexuales.
“El papel del condón ha evolucionado de simple
medio de protección a un instrumento que sirve para incrementar
el placer sexual y vencer la rutina en la vida de pareja”, destacó.
De acuerdo con Arribau, gran parte de su
clientela está conformada por mujeres casadas que intentan añadirle
un poco de variedad a sus vida sexual, así como por profesionales
solteras.
En el local de Arribau se puede encontrar
cualquier variedad imaginable de preservativos, desde aquellos que
aparte de funcionar como anticonceptivos también incrementan el
tamaño del pene hasta condones fluorescentes que brillan en la oscuridad.
En cuanto a los condones comestibles, Arribau
aseguró que su venta ha sido prohibida en Panamá por el Ministerio
de Salud, ya que no representan un método anticonceptivo eficaz.
Para Arribau en Panamá hay una “doble moral”,
ya que por una parte el sexo es tratado como un tema “tabú”, mientras
que por otro lado existe una promiscuidad oculta, practicada tanto
por los hombres como por las mujeres.
¿Cómo se protegerá el hombre del mañana?
A parte del “coitus interruptus” —el cual
no es aconsejado por los médicos—, la vasectomía y la abstinencia,
hasta ahora el condón ha sido el único método eficaz para que el
hombre evite producir embarazos no deseados y el contagio de enfermedades
como el sida, sífilis, clamidia y tricomoniasis.
En los últimos 40 años hubo intentos por
desarrollar una píldora anticonceptiva masculina.
En la actualidad, en los laboratorios de
Schering AG, compañía farmacéutica con base en Berlín, Alemania,
se está realizando experimentos con voluntarios, los cuales ingieren
tabletas de progestina, hormona que afecta la glándula pituitaria,
inhibiendo la formación de espermatozoides.
Aunque en los estudios no se ha detectado
efectos secundarios, tales como pérdida de la libido y de la potencia
sexual, todavía falta mucho tiempo para que las investigaciones
se completen y la píldora masculina sea puesta a la venta en el
mercado.
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