Panamá, 18 de septiembre de 2001
SECCIONES
Portada
Hoy por hoy
Trasfondo
Nacionales
Deportes
Opinión
Mundo
Negocios
Revista
Reseña
Tecnología
SERVICIOS
Titulares por email
Directorio de email
Reportajes
Columnistas
Notas importantes
El tiempo
TIEMPO LIBRE
Turismo
De interés
Agenda
Cine
De noche
Restaurantes
Recetas
SUPLEMENTOS
Ellas Virtual
Martes Financiero
Aprendo Web
R. Empresarial
Talingo
SEPARATAS
Pulso de la Nación
Punto exe
AYUDA
Guía del sitio
Tarifas
¿Quienes somos?
Contáctenos
Vea nuestros clasificadosHaga esta su página de inicio

La troika del IDAAN

Carlos Chambonnet

En días pasados, leí en un diario local una propuesta para la nueva ley orgánica del IDAAN, nuestro famoso centro purificador de agua en Panamá. Una rápida mirada de los detalles desglosados para la reorganización me indicó que, con todo y la buena fe de quienes trabajan y planifican sobre el tema, se mantenía casi el mismo patrón de organización.

Hace unos años, conversando con uno de los más importantes ingenieros sanitarios en este país, aprendí mucho de los detalles y de los cuidados especiales que el IDAAN necesita, y que nosotros —los ciudadanos comunes— no nos percatamos, porque tenemos fe en quienes nos preparan el valioso líquido. De acuerdo con aquella conversación, concluí que tenemos tres grupos básicos de cobertura y todos ellos deben ser cubiertos y atendidos adecuadamente.

Con esto en mente, vislumbro una troika, que consistiría de tres direcciones ejecutivas para atender la producción, la distribución y la administración, y cada uno con su propio presupuesto y manejo ejecutivo; y todo coordinado por una junta directiva operacional. Una “directiva operacional”, porque en Panamá se debe comenzar a pensar que las directivas de las instituciones son como las de la empresa privada; o sea, con miembros dedicados a sus funciones y con un compromiso formal para con la Institución.

La propuesta es que estén constituidas quizás por cinco miembros, que incluyan un representante escogido por los gremios de ingenieros sanitarios; uno por los obreros del IDAAN; uno por el Ministerio de Salud (vinculado al tema sanitario); uno por la Contraloría General de la República (también vinculado al tema sanitario), y uno por los usuarios, que sería designado por la Presidencia de la República, y que debe saber de finanzas. Este último podría ser quien presidiera la directiva.

Leyendo el International Herald Tribune en días pasados supe que el Banco Mundial proporciona anualmente más de mil millones de dólares a países en desarrollo, para generar agua fresca y apropiados servicios de sanidad. En Santiago de Chile, crearon un sistema de cobro para los más pobres, donde se les cobra el agua con un sistema de pago con cupones por el servicio. En Ucrania, la Agencia de Desarrollo Internacional de Estados Unidos (AID), involucró a la ciudadanía en el proyecto de agua, con un sistema de comunicación abierto entre el ente productor-distribuidor y sus comunidades. En Trinidad-Tobago, el servicio se recibía en algunos lugares a ciertas horas, mientras que en otras áreas no se recibía del todo; además, el ente encargado sufría grandes pérdidas monetarias y de líquido. El gobierno de ese país llegó a un acuerdo interino de asesoría (por tres años) con una empresa que ayudó al ente a optimizar las fuentes existentes de agua fresca, a fortalecer el sistema de transmisión y distribución, así como a desarrollar nuevas fuentes y reservas de agua fresca. En este caso, los asesores ya se retiraron, pero los ingresos brutos del ente que en 1996 eran de $179 millones, llegaron en 1999 a $356 millones, con el beneficio adicional de tener ahora una excelente base para mantener la distribución de agua potable marchando al nivel de las necesidades y a un precio razonable. Tanto el caso de Trinidad-Tobado como el de Ucrania y Chile, han sido exitosos. Los tres tomaron la decisión de “despelucarse” del sistema anterior y buscar soluciones rápidas, radicales e interactivas. El “proyecto de la troika” es una alternativa en la que Panamá se puede adentrar, ya que contamos con excelentes ingenieros con amplia experiencia y con mucho cariño por Panamá (solo menciono a los que recuerdo en este momento: Laurencio Guardia, José Fierro, Nilson Espino, David Lowinger, etc). Con esto, no se trata de crear más burocracia, sino de repartir el esfuerzo de trabajo en los tres pilares de la Institución.

Que esos pilares reciban la atención inmediata y decidida de los responsables, y que las soluciones comiencen a llegar. La AID de Estados Unidos, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y el Banco Mundial son conocedores de este tipo de problemas. Si estamos organizados, vendrán y nos darán la mano.

Hay muchos panameños que a diario viven la desesperación —llamada “de gorgojo”— de no tener agua; lo bueno que se les puede decir, es que el gobierno y mucha gente más, están interesados en solucionar totalmente el problema.

El autor es asesor y administrador de negocios


Además en opinión

La demora de la caballería
¿Guerra entre el bien y el mal?
El defensor del lector y algo más
Una oportunidad para la salud
La troika del IDAAN