Panamá, 17 de septiembre de 2001
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Actos terroristas que estremecieron Panamá

Durante los últimos 10 años, Panamá ha sido sacudida por actos de terrorismo. He aquí un breve recuento de algunos de los más graves.

ARISTIDES CAJAR PAEZ
acajar@prensa.com

Restos del avión de la aerolínea Alas, destruido en un atentado con explosivos en 1994 mientras cubría un vuelo entre Colón y Panamá. Sus 21 ocupantes resultaron muertos.

Los atentados a las torres gemelas de Nueva York y al Pentágono en Washington han avivado los temores por las amenazas terroristas en todo el mundo.

Panamá no escapó la semana pasada a esta ola de temor global. Evacuación de edificios, restricciones de las operaciones aéreas, redoble de las medidas de seguridad en el Canal de Panamá e incluso el rumor nunca confirmado sobre la llegada de tropas estadounidenses provenientes de Puerto Rico.

Si bien, desde el traspaso definitivo del Canal y los sitios militares estadounidenses adyacentes al control panameño en 1999, Panamá parece haber quedado fuera de la mira de los enemigos de Estados Unidos, el país no ha estado a salvo de esta modalidad delictiva en la pasada década.

Hechos de relativa gravedad empañaron la década de 1990 en la que Panamá intentaba reconstruir su convivencia democrática tras la invasión de 1989 que acabó con el régimen militar.

A continuación se hace un recuento de algunos de los principales hechos en los que la mano del terrorismo impactó a la sociedad panameña durante el decenio anterior. Allí hubo de todo: desde aparentes conspiraciones políticas internas hasta presuntos nexos con el extremismo islámico internacional.

My Place

El 3 de marzo de 1990, a las 11:40 p.m., un artefacto explosivo de mediano poder fue arrojado en el interior del bar My Place en el centro comercial Vía Venetto, en pleno centro de la ciudad de Panamá. My Place, un bar-discoteca que funcionaba en el mismo lugar hacía pocos años, era frecuentado mayoritariamente por soldados estadounidenses acantonados en Panamá. A consecuencia de la explosión murió el soldado estadounidense Anthony Ward. Unos 15 militares estadounidenses y 12 civiles panameños resultaron heridos.

El entonces presidente estadounidense, George Bush padre, calificó el atentado como un hecho “detestable”. Bush expresó su repudio al hecho y declaró que el gobierno del presidente de Panamá, Guillermo Endara, cuenta con el respaldo del pueblo panameño.

Por su parte, el entonces secretario estadounidense de Defensa, Richard Cheeney, declaró a la cadena de televisión CNN que el atentado había sido perpetrado con dos granadas.

Bomba en la Procuraduría

El 6 de noviembre de 1992, apenas cinco minutos separaron al entonces procurador general de la Nación, Rogelio Cruz, de una muerte casi segura. El estallido de una carga explosiva a las 8:45 de la mañana en el estacionamiento de la jefatura del ministerio dejó esa mañana un saldo de 12 heridos, entre ellos varios hombres de la escolta del funcionario, y cuantiosos daños en el edificio del Ministerio Público y comercios adyacentes. El jefe de ese despacho salió ileso. Unos minutos antes acababa de llegar a su oficina.

Dos sospechosos fueron arrestados e interrogados por la Policía que acudió al lugar junto con agentes de la Policía Técnica Judicial (PTJ), bomberos y ambulancias para trasladar a los heridos a los centros de urgencia.

Las autoridades, basándose en las primeras investigaciones, explicaron que en el poderoso explosivo se había utilizado TNT, de gran poder de expansión.

El M-20 se atribuyó la autoría del hecho, pero ello fue luego desmentido.

Atentado en Boquete

El viernes 27 de abril de 1993, un día antes de la Convención Nacional del Partido Arnulfista, que se celebraría en las instalaciones de la Feria de las Flores y del Café en Boquete, Chiriquí, el cabo de la Policía Nacional Gabriel Aguirre Guerra había resultado muerto cuando aparentemente transportaba un artefacto explosivo hacia el recinto donde se reunirían los miembros de ese partido político.

Aguirre, ex miembro de la Unidad Especial Anti-terror (UESAT) de las desaparecidas Fuerzas de Defensa, fue víctima de una explosión prematura en las inmediaciones del Salón Arcoiris, lugar donde se realizaría el evento político, y el incidente atrajo la atención de la opinión pública nacional, pues las autoridades del Ministerio Público responsabilizaron del atentado a un grupo organizado, en el que habrían participado varios ex militares.

La carga explosiva debía ser colocada bajo el asiento que ocuparía en ese evento el entonces presidente, Guillermo Endara Galimany. Sin embargo, un error en la manipulación del artefacto, una bomba de relojería, habría provocado la muerte de Aguirre, para entonces miembro activo de la Fuerza Pública.

El caso Alas

La aeronave HP-1202 de la empresa panameña Alas explotó en el aire a las 5:20 de la tarde del 19 de julio de 1994, cuando sobrevolaba el área de Sierra Llorona en Santa Rita de Colón, a solo seis kilómetros del lugar de despegue, durante un vuelo de rutina entre la terminal atlántica de France Field y el aeropuerto Marcos A. Gelabert en Paitilla, en la ciudad capital.

Las condiciones climáticas en el área eran estables por lo que desde el principio se descartó que estas pudieran haber provocado el accidente. Unas 21 personas, entre tripulación, ejecutivos y empresarios de la Zona Libre de Colón, perdieron la vida en el siniestro, de forma instantánea.

La empresa Alas, el nuevo nombre que había adoptado la antigua empresa aérea Alas Chiricanas, a la que pertenecía el avión siniestrado, acababa de remozar su flota aérea y con la inauguración de nuevas rutas, había hecho su relanzamiento oficial tan solo una semana atrás.

Por el fuerte impacto, la nave (un bimotor Bandeirante de fabricación brasileña) se partió en dos y los cuerpos de las víctimas se esparcieron en un área aproximada de un cuarto de milla alrededor de la misma.

El grupo terrorista libanés “Guerrilleros de Dios” se atribuyó indirectamente el atentado que habría estado dirigido contra los 12 empresarios de origen hebreo que volaban en la nave. Sin embargo, otras versiones atribuyen el atentado a un presunto ajuste de cuentas del narcotráfico. El caso no se ha cerrado aún. No hay ningún detenido

 




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