El orgullo de ser PRD
Parece increíble que todavía existan personas en nuestro país que se nieguen a aceptar el hecho de que los relevos son necesarios en la actividad política y que las organizaciones deben de evolucionar con la dinámica de la sociedad.
Hoy por hoy es un orgullo ser miembro del PRD. No solo es el único colectivo que otorga el derecho a toda su membresía de elegir a todos los candidatos a puestos de elección popular, sino que también es el único partido que celebra un congreso programático, consultando abiertamente a sus bases, para prepararse con responsabilidad y eficiencia para el ejercicio del poder en el 2004.
Martín Torrijos encabeza un proyecto político sin precedentes en la historia patria: lidera una oposición constructiva que canaliza sus esfuerzos en lograr el bienestar del pueblo y no de poderosas minorías. No ataca alegremente al gobierno de doña Mireya; se empeña en señalar los errores y colaborar en su solución.
Este novedoso estilo de conducción política, le ha atraído las simpatías de antiguos adversarios como lo son Rubén Arosemena y Ricardo Arias Calderón. La gran mayoría de los demócrata cristianos felicita al colectivo torrijista por su amplia democracia interna y sus mecanismos de participación. Para nadie es un secreto que el Partido Popular simpatiza con la figura de Martín para la Presidencia, y demuestra su cercanía con la nueva visión del PRD. Solamente una unidad en particular ha demostrado su indignación por la alianza legislativa y reincide en sus ataques contra Martín.
Atacar a un político que como Martín no encuentra contradicción entre la moral y la conducción de los asuntos públicos, no les atraerá ningún nuevo simpatizante a sus detractores (...)
Melanie Castillo Him
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