Una propuesta de paz estudiantil
La violencia interestudiantil
es un problema grave. No hay diálogos padre-hijos, faltan espacios
para el deporte y la recreación sana en los que los jóvenes canalicen
sus energías positivamente.
JUAN CARLOS DIAZ
invest@prensa.com
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Escena común de los estudiantes
en la Transístmica.
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Las reyertas estudiantiles entre los planteles
secundarios Artes y Oficios Melchor Lasso de La Vega, Instituto Tomás
Alva Edison, Tomás Gabriel Duque y el Primer Ciclo Vocacional Fe y
Alegría han recrudecido a tal punto que ya la propia ministra de Educación,
Doris Rosas de Mata, decidió, al parecer, ponerle fin a esta problemática
que genera gran preocupación a toda la ciudadanía panameña.
Y es que en las últimas semanas la situación
conflictiva entre los mencionados planteles educativos ha aumentado
a tal punto que ya ha cobrado la vida de algunos estudiantes, ha
dejado lisiados y heridos a otros tantos y lo más preocupante es
la ola de vandalismo que han generado los últimos enfrentamientos
entre las unidades de la policía y el Artes y Oficios, uno de los
colegios involucrados en los conflictos.
El Ministerio de Educación, conjuntamente
con los planteles involucrados y otros organismos interesados en
el tema, han formado una comisión para elaborar una “Propuesta nacional
de estrategia pedagógica y moral para la paz, la tolerancia y el
compañerismo”, cuya misión, entre otras cosas, es la de garantizar
el desarrollo de una conciencia social a favor de la paz, la tolerancia
y la concertación como medios de entendimiento entre los seres humanos,
pueblos y naciones.
Para el coordinador de la comisión, el sacerdote
jesuita Miquel Cortés Bofill, director general del Primer Ciclo
Fe y Alegría, el problema radica en que “las bandas organizadas
del pandillerismo juvenil se han infiltrado en los planteles educativos”.
Aunado a esto, a juicio del sacerdote, está
el caso de que la juventud no tiene espacio donde soñar y concretar
lo que sueña; es decir, que no hay espacios recreativos, sanos,
donde acabar con el ocio y, sobre todo, no se favorece el deporte
que es un medio muy positivo para canalizar esa agresividad innata
en la juventud.
Igual criterio tiene el director encargado
del Artes y Oficio, el educador Elías González, quien afirma que
el problema es social, “es algo que viene del barrio a la escuela
y no viceversa”; además, indica que es la falta de valores que se
vive en los hogares panameños lo que ha agudizado aún más la situación.
Para el director del Instituto de Estudios
Interdisciplinarios del Ministerio de la Juventud, la Mujer, la
Niñez y la Familia, Diómedes Kaa, el problema radica en la suma
de varios factores; el principal, a su juicio, es el hecho de que
el joven desde pequeño no recibe una orientación en el hogar hacia
el logro de metas, de principios o de valores, siendo así más expuesto
a todo ese impacto negativo que puede tener la sociedad.
Reformar leyes y decretos
A juicio de González, la solución del problema
podría estar en las reformas de ciertas leyes que se han quedado
obsoletas comparadas con lo que se vive diariamente, “pues no es
justo que los decretos 142 y 162, que regulan las sanciones a los
estudiantes, te diga que hay que expulsar a un estudiante por cerrar
la vía pública y por portar un arma de fuego solo sean 10 días de
suspensión”.
En opinión del director Kaa, se debe reformar
la Ley 40 de 26 de agosto de 1999, en el aspecto que tiene que ver
con la reinserción social, pues esta nos favorece muy poco, ya que
no se han hecho efectivas las obligaciones de los padres de familia
de asistir a los programas de tratamiento de alguna adicción que
tenga su hijo. “Hay acusada falta de presencia de los padres en
los centros de custodia de menores que sufren de farmacodependencia”,
enfatizó.
Otro factor de la mencionada ley que no favorece
al Ministerio de la Juventud, es el hecho, según Kaa, de que los
jueces no obligan a los padres a contribuir con una dotación alimentaria
como lo establece el artículo 324 del Código de la Familia, que
señala que “el padre y la madre satisfarán los alimentos mientras
dure la corrección o rehabilitación impuesta, pero no tendrán intervención
alguna en el régimen del establecimiento en donde se encuentre el
menor, si este fuera el caso, salvo su participación obligada en
la terapia de rehabilitación”.
Gobiernos estudiantiles
Un punto común entre todos los entrevistados
es la reactivación de los gobiernos estudiantiles y la convivencia
juvenil para canalizar toda esa energía entre el estudiantado. Se
debiera, señala Kaa, “reactivar los gobiernos estudiantiles como
una forma de organización de los estudiantes, ya que ello determina
que se realicen actividades positivas de mucha participación estudiantil,
logrando así inculcar el sentimiento de pertenencia que tanta falta
le hace a los planteles educativos”.
Señala Cortés, por su parte, que lo extracurricular
es lo más importante, pues en toda línea pedagógica tiene más importancia
lo que se hace fuera del salón de clases, pues es cierto que dentro
de este (el salón) se den los conocimientos, “pero la persona no
se forma solo con los conocimientos, sino que se forma con afecto,
que requiere de mucho tiempo, contagio y de valores morales”.
Para Luis Villalaz, instructor del conjunto
folclórico del Artes y Oficios, algo que ayudó mucho al estudiantado
fueron los gabinetes culturales, promovidos por el Instituto Nacional
de Cultura, pues estos promovían los gabinetes de teatro, declamación,
danza y de bailes típico, permitiendo que los alumnos que pasan
casi todo el día en los talleres canalizaran sus energías en cosas
positivas.
Propósito de la propuesta
Lo que busca esta propuesta, según González,
es desarrollar en la comunidad educativa la corresponsabilidad de
convivir en una cultura de paz, tolerancia y solidaridad. Pero la
verdadera esencia del asunto es “no botar al estudiante infractor
y dejarlo en el aire, lo que vamos a hacer es darle una preparación
para permitirle salir adelante y enseñarle a cambiar ciertas costumbres”.
Pero Cortés va un poco más allá al afirmar que se debe involucrar
a los padres de familia en el proceso de resocialización del estudiante
que ha sido excluido de otros colegios por faltas graves o por una
conducta agresiva.
Lo más importante de esta propuesta radica
en el hecho, a juicio del director de Fe y Alegría, de que la mayoría
de las soluciones para frenar la ola de agresión entre el estudiantado
de los mencionados planteles está saliendo de ellos mismos. “Se
le está dando la oportunidad de que sean ellos los protagonistas
de sus propias decisiones”.
Cuestión de estigmas
Este es un punto muy sensitivo que debe ser
analizado muy profundamente, coincidieron ambos educadores, pues
creen que la generalización a la hora de emitir un juicio es lo
que le ha hecho mucho daño a los planteles involucrados en reyertas
estudiantiles. Consideran que hay algunos medios de comunicación
que plantean la noticia con el solo ánimo de vender su producto,
haciéndole un daño muy tremendo a las escuelas. Además, concordaron
en que hay programas televisivos que incitan a la violencia, por
lo que debe haber más autocensura por parte de los medios para lograr
los resultados esperados.
A juicio de González, “hay programas televisivos
que lesionan el derecho del menor e incitan a los jóvenes a imitar
lo que ven a diario en los medios”.
Para Kaa, los medios de comunicación siempre
son positivos, aunque lo que denuncien en un momento determinado
sea negativo. “Depende de quién recibe la noticia, cómo la recibe
y cuánto le conviene”. Y añade que los medios tienen la obligación
de comunicar, de decir lo bueno y lo malo, pero sin tergiversar
la verdad. “En donde falla el medio es en el cuidado que debe tener
en su programación —hablando del televisivo o radial— o del material
de tipo impactante o pornográfico que sacan algunos rotativos”,
enfatizó Kaa.
Encontrando su propia salida
Se debe señalar que han sido los propios
estudiantes, con la tutela de los organismos involucrados en el
asunto, los que están buscando la salida a la crisis creada por
ellos. Los cuatro planteles se han reunido en las últimas semanas
y han conformado grupos para encontrar las soluciones y proponer
los compromisos para poner fin a este mal que los aqueja desde hace
varios años.
Soluciones planteadas
Entre las soluciones planteadas por los
planteles sobresalen:
· Reunión con los directores de los
planteles afectados.
· Respeto por parte de la Policía de
Menores.
· Más apoyo de los medios de comunicación.
· Reactivación de los gobiernos estudiantiles.
· Aplicación de las normas disciplinarias
en los centros educativos.
· Labor social para ayudar a personas
humildes.
· Días familiares y convivencia entre
colegios.
·Concursos de poesía, lectura, matemática,
etc.
Y entre los compromisos se destacan:
· No llevar ningún tipo de arma a las
escuelas.
· Dirigirse directamente hacia sus
casas.
· Cambiar la actitud agresiva y la
forma de ser negativa.
· Denunciar a los estudiantes involucrados
en actos de agresión.
· Hacer un pacto por la paz.
· Buscar unión entre los planteles
afectados.
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