El IDAAN, el agua y el medio ambiente
La disponibilidad de las fuentes de agua dependerá de un bien llevado programa de conservación y manejo ambiental de las cuencas hidrográficas
Elías López Otero
Las últimas semanas han vuelto al debate público los problemas de carácter presupuestario y administrativo por los que atraviesa el IDAAN. Aunque mezclado con la discusión de la modificación de la Ley del Fondo Fiduciario, se debe valorar el hecho de que tanto el Organo Ejecutivo como el Legislativo han decidido entrar a identificar las soluciones que a mediano y largo plazo tiene la distribución de agua potable, en la región metropolitana.
El diagnóstico de los problemas económicos, financieros y otros de carácter técnico como el sistema de distribución, fugas, entre otros, han sido objeto de múltiples estudios que coinciden en señalar el acelerado deterioro tanto de los procesos de distribución, como de la calidad del agua, hecho que parece en la actualidad insospechado para los panameños acostumbrados a escuchar que nuestra agua es la mejor del mundo.
La anunciada inyección económica y la consiguiente reorganización administrativa de la Institución, que implica según la propuesta del Gobierno la modernización y ampliación de la capacidad de producción de la planta potabilizadora de Chilibre, una nueva línea paralela Chilibre-María Henríquez-Tinajitas y obras complementarias para Arraiján, Colón y Pacora, no incluye un aspecto que quizás sea uno de los más importantes: la gestión, el manejo y la seguridad que permita contar de manera sostenible con las fuentes de agua. En otras palabras, no se señalan los recursos para garantizar la estabilidad ecológica y ambiental de las fuentes, o la materia prima y parte inicial de la cadena.
Si bien es cierto que es competencia de la ANAM velar por lo anterior, no debe dejarse a la institución sin un soporte económico y técnico que fortalezca y garantice el manejo integral de las cuencas hidrográficas que abastecerán de agua cruda a las plantas potabilizadoras.
Lo anterior cobra vital importancia en estos momentos de graves problemas ambientales en la cuenca hidrográfica del Canal, relacionados con la deforestación, la erosión, la sedimentación y contaminación doméstica e industrial, sumados al importante crecimiento de la población en la región metropolitana, que aloja en su territorio cerca del 48% de la población total del país y la cual según estimaciones de organismos especializados en población, seguirá concentrándose sobre el área metropolitana.
Es sabido que el agua potable que se consume casi en su totalidad en la región metropolitana procede de las aguas superficiales proveniente del río Chagres y sus afluentes, almacenadas en el lago Alajuela, lo que indica el alto nivel de presión y demanda de agua en los próximos años.
Creemos que los problemas financieros y técnicos se pueden solucionar con voluntad política, disponibilidad de recursos económicos y un manejo administrativo eficiente de los mismos. Sin embargo, el problema de la disponibilidad de las fuentes de agua dependerá de un bien llevado programa de conservación y manejo ambiental de las cuencas hidrográficas.
El Estado debe ser capaz de garantizar la estabilidad ambiental de las fuentes de agua de manera que se constituyan en fuentes seguras y sostenibles de abastecimiento.
A los señores que tienen sobre sus manos la responsabilidad de las asignaciones presupuestarias, no olviden asignar recursos al componente ambiental y de manejo ecológico de las cuencas.
El autor es docente en la Universidad de Panamá
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